El interferón pegilado no produce polineuropatía
periférica.
El tratamiento con interferón no se asocia con el
desarrollo de polineuropatía según un estudio prospectivo
publicado en el número del mes de septiembre de la revista Neurology
(Briani et al. Neurology 2006;67:781-5).
El tratamiento con interferón, tanto las formas estándar
como las formas pegiladas, se asocia con un variado repertorio de efectos
adversos, algunos de ellos muy prevalentes y con poca repercusión
clínica en cuando a la gravedad, pero otros más importantes
ya que pueden tener consecuencias a largo plazo. Una de las complicaciones
que se han atribuido al tratamiento con interferón es la afección
del sistema nervioso central en forma de depresión, ansiedad e irritabilidad.
También se ha constatado la presencia de cuadros de afección
del sistema nervioso periférico, si bien esta alteración es
más controvertida, ya que en algunos casos parece más relacionada
con la existencia de crioglubulinemia asociada a la infección por
el virus de la hepatitis C.
Para esclarecer si la administración de interferón
pegilado se asocia con el desarrollo de polineuropatía periférica
relacionada con la aparición de anticuerpos frente a los antígenos
nerviosos, un grupo de investigadores italianos de la Universidad de Papua
estudiaron la incidencia de alteraciones neurológicas periféricas
en una serie de 56 pacientes con infección crónica por el
virus de la hepatitis C tratados con interferón y un grupo control
similar de 23 pacientes que no recibieron interferón. En el estudio
se efectuaron análisis clínicos, electrofisiológicos
e inmunológicos antes y después del tratamiento con peginterferón
y también en los sujetos que no recibieron este tratamiento. Antes
de iniciar el estudio se detectó polineuropatía en 7 pacientes
(6 del grupo que recibió interferón y uno del grupo control).
No se observaron cambios electrofisiológicos relacionados con el
tratamiento y tampoco se detectaron modificaciones al cabo de 22 meses después
de haber finalizado el tratamiento. Dos pacientes, uno de ellos tratado
con interferón desarrolló anticuerpos frente a gangliósidos
durante el seguimiento.
Los autores concluyen que la polineuropatía que se
observa en los pacientes hepatópatas con una infección crónica
por el virus de la hepatitis C, no se relaciona con la administración
de peginterferón, y que en consecuencia deben evaluarse otros factores
desencadenantes, particularmente la afección neurológica como
consecuencia de la presencia de crioglobulinas. También debe tenerse
presente una cierta predisposición genética para el desarrollo
de esta afección.