Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

INFORMACIÓN AL PACIENTE

CIRROSIS BILIAR PRIMARIA

Presentación

La cirrosis biliar primaria (CBP) es una enfermedad que afecta más a mujeres que a hombres con una proporción de 9 a 1. La edad media de aparición de la enfermedad es entre los 30 y 60 años. Muchos pacientes no presentan ningún síntoma y se diagnostican por presentar alteración de las pruebas de función hepática, especialmente la fosfatasa alcalina, cuando realizan un examen analítico de forma rutinaria.

Los síntomas más frecuentes de la enfermedad son el prurito y la astenia. Otros signos de la enfermedad son, la ictericia, depósitos de colesterol en la piel (xantomas y xantelasmas), edemas en los tobillos, ascitis (acumulación de líquido en la cavidad abdominal), y oscurecimiento de la piel.

La incidencia de enfermedades o síndromes asociados en la CBP es muy elevada siendo los más frecuentes el síndrome de Sjögren o síndrome seco, que cursa con sequedad tanto de los ojos como de la boca, y los trastornos tiroideos. También se asocia a la presencia de artritis y es frecuente el desarrollo de litiasis renal y biliar. La descalcificación y la fragilidad ósea son la principal causa de fracturas y acostumbran a acontecer en los estadios finales de la enfermedad.

Diagnóstico

El diagnóstico de la CBP se puede establecer a través de varios mecanismos. Debe sospecharse ante cualquier paciente de mediana edad, en especial una mujer, que presenta prurito, con ictericia o sin ella. Alteración de las pruebas de función hepática con aumento de la fosfatasa alcalina, y positividad de los anticuerpos antimitocondriales (AMA). La presencia de AMA es una de las pruebas más importantes para el diagnóstico, ya que esta presente en casi todos los pacientes con CBP. La biopsia hepática es muy útil puesto que da información tanto del diagnóstico como del estadio evolutivo de la misma. La enfermedad se divide en cuatro estadios en función de la gravedad (I-IV).

Causa

La causa de la CBP es desconocida, pero la presencia de importantes alteraciones de la inmunidad sugiere que tenga una causa autoinmune que podría jugar un papel importante en la etiología de la misma y que se apoyaría en una predisposición genética. La enfermedad no es hereditaria, pero es más común entre familiares donde algunos de sus miembros han tenido la enfermedad. Los trastornos hormonales también podrían jugar un papel importante dado que la enfermedad en mucho más frecuente en mujeres.

Pronóstico

La CBP es una enfermedad que acostumbra a progresar lentamente. La mayoría de los pacientes presentan una buena calidad de vida entre los 10 y 15 años después del diagnóstico de la enfermedad. Aquellos pacientes que no presentan ninguna sintomatología en el momento del diagnóstico, a menudo permanecen asintomáticos durante años. La ictericia es un signo de mal pronóstico, siendo el marcador más importante de progresión de la enfermedad. La enfermedad es crónica y puede cursar con complicaciones, especialmente cuando se encuentra en fase de cirrosis.

Tratamiento

Los pacientes con CBP deben de hacer una vida normal con una actividad física regular mientras su estado general se lo permita, no siendo necesario que estén sometidos a una dieta especial, salvo la prohibición de consumo de bebidas alcohólicas. Los pacientes que presenten déficit de vitamina D se les deberán corregir con suplementos de la misma. La función tiroidea deberá ser estudiada y en caso de hipotiroidismo deberá ser tratada con hormona tiroidea. La aparición de los diferentes síntomas, en especial el prurito, deberá ser reducido con la administración de resincolestiramina o con rifampicina. La restricción de sal en las comidas puede ser útil para evitar la aparición de ascitis y edemas. El tratamiento con corticoides no ha mostrado efectividad en la mayoría de los pacientes con CBP. Actualmente, el tratamiento específico de la enfermedad consiste en la administración de ácido ursodesoxicólico a dosis de 15 mg/kg de peso y día de por vida. Con ello se consigue una mejoría de las pruebas de función hepática, los síntomas de la enfermedad, retrasa la progresión histológica y mejora la supervivencia.

Trasplante hepático

Cuando el tratamiento médico no es eficaz para controlar la enfermedad y el paciente presenta signos de insuficiencia hepatocelular grave esta indicado el trasplante hepático. Los signos más frecuentes que indican una insuficiencia hepatocelular son ascitis (presencia de líquido en la cavidad abdominal), malnutrición, hemorragia gastrointestinal, prurito intenso e intratable, ictericia y fracturas óseas. El trasplante hepático se puede indicar antes de que aparezcan dichos signos de insuficiencia hepatocelular. El resultado de los pacientes con CBP que se han sometido a un trasplante es excelente. Así, la media de supervivencia a los dos o más años esta alrededor del 80%. La utilización de nuevos fármacos para evitar el rechazo ha hecho que el trasplante sea cada vez más eficaz. Dado que la enfermedad progresa lentamente es posible poder diseñar un programa electivo para la realización del trasplante antes de la aparición de los signos de mal pronóstico.

Futuro

La CBP es conocida desde hace más de cien años. El mejor conocimiento por parte de los médicos hace que se diagnostique más precozmente. Muchos indicios sobre la causa que provoca la enfermedad han sido estudiadas a través de minuciosas observaciones en pacientes durante más de 25 años, pero la causa real por la que aparece la enfermedad hoy por hoy es desconocida.

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