INFORMACIÓN AL PACIENTE

HEPATITIS A
El virus de la hepatitis A provoca una hepatitis aguda, que
se cura sin dejar secuelas, ya que este tipo de hepatitis nunca cronifica.
Cuando afecta a niños de hasta 10 años la mayoría de
veces (90%) no da síntomas. Cuando afecta a personas adultas suele
dar síntomas en forma de malestar general, fiebre, pérdida de
apetito, nauseas y molestias abdominales. A los pocos días aparece
la ictericia (tinte amarillento de la piel y mucosas), coluria (oscurecimiento
de la orina) y acolia (las heces adoptan un color blanquecino).
VÍAS DE TRANSMISIÓN DEL VIRUS:
La transmisión de la hepatitis A se produce por la llamada
vía fecal-oral, ya sea por contagio directo de persona a persona o
indirecto a través de la ingestión de agua o alimentos contaminados
con material fecal que contiene el virus.
El proceso de transmisión del virus es el siguiente:
· El virus está presente en el enfermo durante
el periodo de incubación de la enfermedad. En el hígado de
la persona enferma el virus se reproduce y posteriormente es eliminado por
las heces.
· Una mala higiene de la persona que padece una hepatitis, con síntomas
o sin ellos, hace que los virus lleguen a sus manos, y de estas pasen a
otros lugares, como la superficie de su cuerpo, alimentos, agua u objetos
que manipula.
· A partir de aquí, una persona sana y susceptible puede ingerir
estos virus y contagiarse.
· También puede adquirirse la infección a partir de
ingesta de aguas residuales o alimentos contaminados por estas, especialmente
frutas o verduras frescas y marisco.
A QUIEN PUEDE AFECTAR:
La hepatitis A puede afectar a toda aquella persona susceptible, es decir
que no haya tenido nunca contacto con el virus, ya sea inactivado (vacuna)
o salvaje (el que produce la enfermedad). Superada la infección con
el virus salvaje el paciente quedará inmunizado (protegido) para el
resto de su vida.
La presencia de esta infección en un país o zona depende del
nivel socioeconómico y de la higiene. En los países en desarrollo,
con un bajo nivel de saneamiento, la enfermedad es endémica y la infección
ocurre en los 10 primeros años de vida, siendo la mayoría de
las veces asintomática. En estos países, a partir de los 10
años, prácticamente toda la población tiene anticuerpos
protectores contra este virus. En los países desarrollados, la hepatitis
A afecta principalmente a adolescentes y adultos. A los 30-40 años
de edad, aproximadamente, sólo una cuarta parte de la población
ha tenido contacto con el virus. Esto significa que la mayoría de los
adultos son susceptibles de adquirir una hepatitis A si viajan a paises en
vías de desarrollo, o si están en contacto con niños
que sufren la infección por el virus de la hepatitis A.
PREVENCIÓN DE LA HEPATITIS A.
MEDIDAS GENERALES Y DE HIGIENE PARA EVITAR EL CONTAGIO DEL VHA
· El paciente debe lavarse cuidadosamente las manos
después de ir al baño. Las personas que están habitualmente
con el enfermo deben mantener una buena higiene, y sobre todo, lavarse las
manos después de haber estado en contacto con él.
· También hay que evitar que la persona enferma comparta utensilios
de uso diario con quienes le rodean (vasos, cubiertos ….).
· Guarderías y colegios: en caso de que se detecten casos
de hepatitis en guarderías o entre escolares de corta edad, hay que
comunicarlo a su médico y vacunar a los niños desprotegidos.
· Viajes: en caso de tener que viajar a un país con una situación
endémica de la hepatitis, previamente hay que informarse de qué
medidas preventivas se deben adoptar (vacunación…). En estos
paises hay que tener cuidado de beber y lavarse los dientes sólo
con agua potabilizada. Asegurarse de que los alimentos estén bien
cocinados y evitar comer alimentos que sólo hayan sido lavados con
agua como verdura y frutas frescas. Evitar también comer marisco
ya que es una fuente frecuente de adquisición de la hepatitis A.
MEDIDAS FARMACOLÓGICAS
· La vacunación es la medida preventiva más
eficaz y es preferible administrarla al menos 2 semanas antes del contacto
con el virus. Está indicada en todas las personas que no presenten
anticuerpos frente al virus de la hepatitis A y especialmente en determinadas
personas cuya actividad puede suponer un riesgo (individuos que tienen que
viajar y vivir en paises en que la enfermedad es endémica, trabajadores
en contacto con aguas residuales, cuidadores de niños menores de
dos años, determinado personal sanitario…). La duración
del efecto protector de la vacuna es de 10 años o más.
· En algunos casos concretos puede usarse gammaglobulina convencional
, aunque hoy en día prácticamente ya no se usa ya que confiere
una protección parecida a la vacuna pero su efecto es limitado (de
uno a seis meses). Además, como en los paises desarrollados procede
de donantes de sangre que muchas veces no han pasado la hepatitis, estas
gammaglobulinas cada vez tienen menos cantidad de anticuerpos protectores
y por lo tanto son menos efectivas.
HÁBITOS DE VIDA EN LOS PACIENTES CON HEPATITIS
AGUDA A.
Dieta
No hay una dieta especial para las hepatitis agudas. La ideal
es la que complazca al enfermo. En el periodo prodrómico, los alimentos
grasos son mal tolerados, por lo que se suelen sustituir las grasas por hidratos
de carbono (patatas, pasta, arroz….). Es conveniente aumentar el número
de comidas diarias y reducir las cantidades ingeridas cada vez. No hay que
forzar al enfermo a comer más allá de su apetito.
Actividad física.
Durante la fase de astenia (cansancio) es recomendable hacer
reposo, pero no es necesario permanecer en cama todo el tiempo. El enfermo
puede deambular por la casa, evitando hacer esfuerzos y actividades innecesarias.
Medicación concomitante
Durante el curso de una hepatitis, en caso de que deba tomarse
algún medicamento para otra afección, hay que comunicarlo al
médico de cabecera, ya que el efecto de los fármacos puede modificarse
debido a los trastornos metabólicos que puedan existir en un hígado
enfermo.
TRATAMIENTO.
Una vez adquirida la infección, no existe tratamiento
específico para el virus de la hepatitis A, ya que es un virus que
nunca cronifica y el propio cuerpo acaba erradicándolo El tratamiento
se limita a intentar mitigar los síntomas que pudieran aparecer en
el curso de la enfermedad (antitérmicos para bajar la fiebre, antieméticos
para las nauseas…).
La mayoría de los pacientes no necesitan hospitalización.
Ésta sólo se requiere para las formas graves de hepatitis o
cuando se observa, en el curso de la enfermedad, un empeoramiento importante
del paciente.
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