Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

INFORMACIÓN AL PACIENTE

HEPATITIS AUTOINMUNE

La hepatitis autoinmune fue descrita por primera vez en el año 1950 como una enfermedad que afecta a mujeres jóvenes, asociada a un aumento de las gammaglobulinas en la sangre y la presencia de cambios histológicos en forma de hepatitis crónica cuando se les practica una biopsia hepática. La presencia de anticuerpos antinucleares (ANA) y su similitud con varios síntomas del lupus eritematoso sistémico (LES) hizo que se etiquetara como hepatitis lupoide. Posteriormente se demostró que esta enfermedad no estaba relacionada con el LES, de manera que, actualmente, se denomina hepatitis autoinmune.

¿Que síntomas presenta?

La hepatitis autoinmune afecta principalmente a las mujeres en un 70 % de los casos. La enfermedad puede iniciarse a cualquier edad, pero es más frecuente en la adolescencia o en el inicio de la edad adulta. El 60 % de los pacientes presentan ANA y anticuerpos anti músculo liso (AML o SMA). Más del 80 % de los casos tiene un aumento de las gammaglobulinas en sangre. Algunos pacientes presentan asociadas, además, otras enfermedades autoinmunes, tales como, tiroiditis, colitis ulcerosa, diabetes mellitus, vitíligo (zonas de piel despigmentadas) o síndrome de Sjögren (síndrome que cursa con sequedad ocular y/o de boca). Deben descartarse otras enfermedades hepáticas, tales como, hepatitis víricas, enfermedad de Wilson, hemocromatosis, y deficiencia de alfa-1-antitrypsina, así como la posibilidad de tener una hepatitis inducida por fármacos que se deberá excluir a través de un interrogatorio muy minucioso.

Los síntomas más comunes de la hepatitis autoinmune son el cansancio, molestias abdominales, dolores articulares, prurito, ictericia, hepatomegalia y arañas vasculares (derrames sanguíneos) en la piel. Cuando los pacientes presentan una cirrosis hepática debido al empeoramiento de su hepatopatía, pueden tener, además, ascitis (líquido en la cavidad abdominal) y encefalopatía hepática (estado de confusión mental).

La realización de la biopsia hepática es importante tanto para el diagnóstico como para el pronóstico de la enfermedad. Los hallazgos histológicos pueden mostrar desde la presencia de signos histológicos propios de la hepatitis autoinmune, a cambios que indican progresión de la enfermedad como la presencia de fibrosis y finalmente presentar una cirrosis hepática.

¿Cómo se trata la hepatitis autoinmune?

La supervivencia a los 10 años de los pacientes sin tratamiento es de aproximadamente un 10 %. El tratamiento de la hepatitis autoinmune consiste en la administración de fármacos inmunosupresores ya sea con prednisona sola o en combinación con prednisona y azatioprina.

El tratamiento médico ha mostrado ser eficaz sobre los síntomas de la enfermedad, las pruebas de función hepática y sobre la supervivencia en la mayoría de los pacientes. Normalmente se inicia el tratamiento con 30 o 40 mg de prednisona al día y una vez conseguida la respuesta se va reduciendo paulatinamente.

Sin embargo, la dosis estándar más empleada en la mayoría de los pacientes es entre 10 y 15 mg de prednisona al día o bien sola o en combinación con 50 mg de azatioprina al día. El inconveniente de la utilización de la prednisona a dosis altas durante tiempo, es la aparición de graves efectos secundarios, tales como hipertensión arterial, diabetes, pérdida de masa ósea y cataratas. Las dosis bajas de prednisona suelen emplearse en combinación con azatioprina.

El objetivo del tratamiento de la hepatitis autoinmune es la curación o el control de la enfermedad. Entre las dos y tres cuartas partes de los pacientes normalizan las pruebas de función hepática. Estudios realizados a largo plazo demuestran que la mayoría presentan la enfermedad controlada, más que curada, ya que muchos de ellos recaen dentro de los seis meses después de abandonar la medicación. Además, la inmensa mayoría de los pacientes necesitan mantener la medicación, aunque sea a dosis bajas, durante mucho tiempo para poder controlar la enfermedad.

No todos los pacientes con hepatitis autoinmune responden al tratamiento con prednisona. Aproximadamente entre el 15-20% de los pacientes presentan un curso progresivo a pesar de recibir el tratamiento apropiado. Esto es más común en pacientes que presentan una cirrosis hepática en el momento del diagnóstico. Tales pacientes es poco probable que respondan a otros tratamientos médicos, y en estos, se debe de considerar la posibilidad de someterse a un trasplante hepático.

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