INFORMACIÓN AL PACIENTE

ESTEATOHEPATITIS NO ALCOHOLICA
¿Qué es la esteatohepatitis no alcohólica?
La esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) se describe
como una inflamación del hígado asociada a la presencia de acumulo
de grasa en el interior de las células hepáticas. La diferencia
entre la esteatosis hepática simple o hígado graso y la EHNA,
consiste en que la inflamación provoca daño a nivel de las células
hepáticas, mientras que, en el hígado graso probablemente no
existe ningún tipo de lesión. La EHNA no se relaciona con otras
causas de enfermedad hepática crónica, tales como, la hepatitis
por el virus B o C, enfermedades autoinmunes, alcohol, hepatotoxicidad por
fármacos, y por enfermedades relacionadas con el metabolismo del cobre
(enfermedad de Wilson) o del hierro (hemocromatosis).
¿Qué causa la EHNA?
No existe una causa específica que provoque la EHNA.
Hace unos años se describía al paciente con EHNA, como una enfermedad
que afecta a mujeres de mediana edad, obesas y la mayoría de ellas
con diabetes mellitus. Además, los pacientes pueden tener exceso de
grasa en la sangre. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que los
pacientes con EHNA no siempre se ajustan a esta descripción. Así,
un estudio incluyó a varones, al igual que mujeres, y que no padecían
sobrepeso, no eran diabéticos y no tenían exceso de grasa en
la sangre. Otro grupo de pacientes diagnosticados de EHNA eran adolescentes
entre los nueve y 16 años la mayoría con sobrepeso y unos pocos
tenían diabetes.
¿Qué riesgo supone una EHNA?
En la EHNA, que semeja a la esteatohepatitis alcohólica,
la inflamación del hígado se asocia con un aumento de los depósitos
de grasa en las células hepáticas y acostumbra a aparecer en
pacientes de mediana edad, con sobrepeso y a menudo con diabetes en quienes
no existe el antecedente de consumo de alcohol. También se puede presentar
una EHNA cuando hay una pérdida brusca de peso, o en aquellas mujeres
que consumen hormonas especialmente estrógenos. La grasa en el tejido
hepático puede provocar una destrucción de las células
hepáticas, y desarrollar una lesión denominada esteatonecrosis,
y si el cuadro va progresando a la larga puede desarrollar una cirrosis hepática.
Recientes estudios indican que la EHNA puede provocar una fibrosis en más
del 40 % de los pacientes o una cirrosis en el 5-10 % de los pacientes. No
se conoce con exactitud porque algunos pacientes con EHNA progresan a formas
graves de enfermedad hepática, mientras que en otros casos esto no
ocurre. Algunos estudios sugieren que la progresión a fibrosis o cirrosis
por parte de los pacientes con EHNA es variable, pero generalmente ocurre
antes de los 20 años de inicio de la enfermedad,
Varios estudios han demostrado que entre un 20 y un 40 %de
las personas obesas desarrollarían una EHNA. Sin embargo, se desconoce
cual debería ser la causa precisa por la cual una persona obesa desarrollaría
una EHNA. Muchos pacientes con EHNA tienen aumento en la sangre de ciertas
proteínas derivadas del hierro, como la ferritina, pero se desconoce
si se relacionan con la presencia de daño en el hígado.
¿Cómo se diagnostica la EHNA?
Muchos pacientes con EHNA no son conscientes de su situación
debido a que no presentan ningún tipo de sintomatología. En
bastantes casos, la EHNA, cursa con un aumento discreto de las transaminasas,
al igual que ocurre con otras enfermedades hepáticas.
Al igual que en el caso del hígado graso, el médico
en primer lugar deberá descartar la presencia de otras enfermedades
crónicas del hígado. Para la sospecha diagnóstica realizará
alguna de las pruebas de imagen que existen, tales como, la ecografía,
la tomografía axial computarizada (TAC) o la resonancia magnética.
Para confirmar el diagnóstico se realizará una biopsia hepática.
¿Cómo se trata la EHNA?
Actualmente, no existe un tratamiento específico para
la EHNA y esa circunstancia es aceptada universalmente. No obstante, los pacientes
con obesidad, diabetes o que tienen aumento de los lípidos en la sangre
se les recomendará que pierdan peso, controlen la diabetes y reduzcan
la concentración de lípidos. Para ello, es necesaria una dieta
pobre en grasa y baja en calorías, además de emplear insulina
o diversos fármacos para disminuir el nivel de glicemia en la sangre
de los pacientes diabéticos. Para aquellos pacientes con EHNA y que
no tienen sobrepeso o no son diabéticos también es aconsejable
una dieta baja en grasas. Los pacientes con EHNA deberán evitar el
consumo de alcohol, así como, aquellas sustancias que puedan ser dañinas
para el hígado. No obstante, son necesarios más estudios para
conocer mejor la enfermedad y poder desarrollar tratamientos más eficaces.
Subir