Figura 9. Arteriografía hepática mostrando
un aneurisma

Los aneurismas de la arteria hepática son infrecuentes,
pero constituyen el 20 % de los aneurismas viscerales. Entre sus causas
destacan la endocarditis, la poliarteritis nodosa, la arterioesclerosis
y el origen traumático, existiendo casos congénitos. Entre
el 60 y el 80 % de los pacientes presentan, como primera manifestación
clínica, un cuadro de hemoperitoneo o hemobilia. El cuadro clínico
y la ecografía abdominal establecen la sospecha diagnóstica,
que es confirmada por arteriografía, tomografía computarizada
contrastada o resonancia magnética. El tratamiento depende de su
localización: los aneurismas intrahepáticos son embolizados
mediante arteriografía y los de la arteria hepática común
se intervienen quirúrgicamente.
La imagen corresponde a la arteriografía hepática
de una paciente de 47 años que ingresó por un cuadro de hemoperitoneo
secundario a un hematoma subcapsular e intrahepático. La ecografía
abdominal y la tomografía axial ciomputarizada confirmaron la existencia
del hematoma hepático, sin aclarar la causa responsable. Se realizó
una arteriografía urgente del tronco celíaco que demostró
la existencia de un aneurisma en una rama de la arteria hepática
derecha con sangrado activo (Figura 1). Se trató con éxito
mediante embolización.