Perforación esofágica secundaria a la esclerosis varicial.
La febrícula, la disfagia y el dolor torácico
son las complicaciones más usuales de la esclerosis endoscópica
de varices esofágicas. Menos frecuentemente los pacientes desarrollan
úlceras o estenosis esofágicas, hemorragia postesclerosis,
derrame pleural y fiebre. La perforación esofágica es poco
habitual, entre el 0,4% y el 3% según las series, y tiene como factores
predisponentes la existencia previa de úlceras esofágicas,
la inyección de grandes dosis de esclerosante y el empleo posterior
de sondas de taponamiento esofágico.
La imagen muestra la tomografía axial computarizada
torácica de un paciente cirrótico con una hemorragia variceal
no controlada mediante tratamiento médico (esclerosis además
de terlipresina) que requirió la colocación de un balón
de Sengstaken. Se observa una perforación esofágica subcarinal,
signos de mediastinitis y un derrame pleural izquierdo. Se observa el paso
de contraste desde la luz esofágicas a la cavidad pleural a través
de una fístula. El tratamiento de perforaciones localizadas es conservador
y el de cuadros más graves, como el presentado, quirúrgico
aunque dicho tratamiento se asocia a tasas de morbimortalidad muy elevadas,
especialmente en pacientes con insuficiencia hepática avanzada.
