Anticuerpos antimitocondriales.
Los anticuerpos antimitocondriales se describieron por Walker
y Doniach en 1965, y constituyen una de las bases para establecer el diagnóstico
de la cirrosis biliar primaria. Se presentan en más del 95% de los
casos, y la tasa de positividad depende de la sensibilidad de la técnica
utilizada, aunque en la actualidad los métodos rutinarios incluyen
la inmunofluorescencia indirecta (figura) y el enzimo inmunoensayo. La inmunofluorescencia
indirecta sobre cortes de riñon de rata es positiva tanto en las
células del túbulo distal como del proximal. Para caracterizar
mejor los AMA se recomienda una determinación de ELISA utilizando
un antígeno E2 recombinante o suero de referencia, y finalmente un
análisis de western-blot para confirmar los antígenos responsables
de la reacción.
