Novedades Cientificas
Antivirales para el tratamiento de la hepatitis aguda C
La infección aguda por el virus de la hepatitis C (VHC)
evoluciona a la cronicidad en un 54-84% de los casos1. El tratamiento temprano
con interferón alfa-2b durante 24 semanas resuelve la infección
en casi la totalidad de los casos independientemente del genotipo viral2.
El empleo de ribavirina en estos pacientes no está indicado. Sin embargo,
no existen estudios que hayan evaluado la eficacia del interferón pegilado
en la hepatitis aguda C, tratamiento con una mayor eficacia y tolerabilidad
que el interferón convencional en pacientes con hepatitis crónica
C.
Wiegand y colaboradores publican en el número de febrero
de Hepatology un estudio en el cual se evaluó la eficacia del tratamiento
precoz con peginterferón alfa-2 b en 89 pacientes con hepatitis aguda
C3. La población estudiada fue muy heterogénea e incluyó
infecciones secundarias a adicción a drogas por vía parenteral
(22%), transmisión sexual (22%), procedimientos medicoquirúrgicos
(19%) y punciones accidentales (11%). La tasa de respuesta viral sostenida
al tratamiento durante 24 semanas fue del 71%, siendo del 89% en aquellos
pacientes que realizaron de una manera correcta el tratamiento. Más
del 50% de los pacientes presentaron algún efecto adverso siendo grave
en tres de ellos. El único factor predictor de respuesta viral sostenida
fue un nivel de AST > 500 U/L antes del tratamiento. Los autores concluyen
que el tratamiento precoz con peginterferón alfa-2 b es altamente eficaz
en aquellos pacientes con hepatitis aguda C que realizan de forma adecuada
el tratamiento pero son necesarios nuevos estudios que permitan identificar
los factores predictivos del aclaramiento viral espontáneo.
Entre un 10 y un 50% de los pacientes con hepatitis aguda C
pueden resolver la infección de manera espontánea. Por ello,
el tratamiento precoz de la hepatitis C puede ser innecesario y asociarse
a una morbilidad relevante. Una alternativa al tratamiento antiviral precoz,
como el propuesto en este estudio, es tratar de manera diferida a aquellos
pacientes que no aclaran de manera espontánea el VHC a las 12 semanas
del inicio de los síntomas, lo que correspondería a 4-5 meses
desde el momento de la infección4. Esta estrategia terapéutica
se asocia a tasas de respuesta viral sostenida del 90%. La identificación
en futuros estudios de los factores predictivos de resolución espontánea
de la infección, entre los cuales únicamente conocemos la infección
por el genotipo 3, permitirá definir de una manera más adecuada
la población que ha de recibir tratamiento. Hasta entonces parece razonable
diferir el tratamiento del paciente, ya sea con interferón convencional
o con peginterferón, hasta comprobar que éste no es capaz de
resolver la infección por si mismo.
Subir
Referencias.
1.- Seeff. LB. Natural history of chronic hepatitis C. Hepatology
2002;36 (Suppl 1): S35-S46.
2.- Jaeckel E, Cornberg M, Wedemeyer H, et al. Treatment of
acute hepatitis C with interferon alfa-2b. N Engl J Med. 2001;345:1452-7
3.- Wiegand J, Buggisch P, Boecher W, et al. Early monotherapy
with pegylated interferon alpha-2b for acute hepatitis C infection: the HEP-NET
acute-HCV-II study. Hepatology 2006;43:250-6.
4.- Gerlach JT, Diepolder HM, Zachoval R, et al. Acute hepatitis
C: high rate of both spontaneous and treatment-induced viral clearance. Gastroenterology
2003;125:80-8.
Subir