Novedades Cientificas
Mejoría en la supervivencia de los pacientes cirróticos
con hepatocarcinoma detectado en controles periódicos
El carcinoma hepatocelular constituye una de las principales
causas de muerte en pacientes cirróticos compensados1. Diferentes estudios
de cohorte han demostrado que la realización de controles periódicos
ultrasonográficos mejora las opciones terapéuticas de los pacientes,
ya que permite el diagnóstico del hepatocarcinoma en estadios precoces2.
Sin embargo, los efectos de esta estrategia de seguimiento sobre la supervivencia
de los pacientes no han sido definidos de manera apropiada.
Sangiovanni y colaboradores publican, en el número del
mes de abril de Gastroenterology, un estudio que incluyó 417 pacientes
cirróticos compensados sin hepatocarcinoma, que fueron controlados
periódicamente mediante ecografía y alfa-fetoproteina durante
un tiempo medio de seguimiento de 12 años3. La incidencia anual de
hepatocarcinoma fue de 3,4%. El tamaño medio de los tumores en el momento
del diagnóstico descendió desde 3,7 cm al inicio del estudio
a 2,2 cm en los últimos años. Como consecuencia, el estadio
tumoral en el momento del diagnóstico fue inferior en los últimos
5 años, con lo que el número de pacientes sometidos a tratamientos
curativos aumentó significativamente y de forma más destacada,
también mejoró la supervivencia de los pacientes: 55% en los
primeros años vs. 63% en el último quinquenio. La mejoría
de los equipos ultrasonográficos, la mayor experiencia de los radiólogos
y los avances en el tratamiento médico y en la técnica quirúrgica
son, en la opinión de los autores del estudio, los factores más
probablemente implicados en la mejoría de los resultados del seguimiento
periódico de estos pacientes.
Por otra parte, el estudio estratifica a los pacientes en función
de tres variables pronósticas de desarrollo de hepatocarcinoma: edad,
sexo y niveles iniciales de alfa-fetoproteina. El grupo de menor riesgo, con
una incidencia anual de hepatocarcinoma del 1,5% lo constituyeron mujeres
jóvenes con una alfa-fetoproteina normal, es decir sin ningún
factor de riesgo. El estrato de riesgo intermedio lo constituyeron pacientes
con dos factores de riesgo, con una incidencia anual del 5-7%. Finalmente,
los pacientes varones con una edad y niveles de alfa-fetoproteina elevados
constituyeron el estrato de mayor riesgo: 11% por año de seguimiento.
Los resultados del presente estudio demuestran que con
la mejoría global de los métodos diagnósticos y terapéuticos
de los pacientes cirróticos con hepatocarcinoma, el establecimiento
de una estrategia de seguimiento periódico mejora la supervivencia
de los pacientes. La realización de ecografías abdominales y
de determinaciones de alfa-fetoproteina cada 6 meses, es, en la actualidad
la estrategia de cribado más aceptada en el diagnóstico precoz
del hepatocarcinoma. Deberían efectuarse nuevos estudios que evaluaran
si este esquema debería modificarse según los factores de riesgo
del paciente.
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Referencias.
1.- Bruix J, Sherman M, Llovet JM, et al. Clinical management
of hepatocellular carcinoma. Conclusions of the Barcelona EASL Conference.
J Hepatol 2001;35:421-430.
2.- Zoli M, Magalotti D, Bianchi G, et al. Efficacy of surveillance
program for early detection of hepatocellular carcinoma. Cancer 1996;78:977-985.
3.- Sangiovanni A, Del Ninno E, Fasani P, et al. Increased
survival of cirrhotic patients with a hepatocellular carcinoma detected during
surveillance. Gastroenterology 2004;126:1005-14.
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