Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

Novedades Cientificas

Tratamiento de rescate en la profilaxis secundaria de la hemorragia digestiva por varices esofágicas

Los pacientes cirróticos que superan un episodio de hemorragia digestiva por varices esofágicas presentan un alto riesgo de recidiva hemorrágica (65 % entre el primer y el segundo años). Por ello es aconsejable la profilaxis secundaria de la hemorragia digestiva por hipertensión portal. Diversas opciones terapéuticas que incluyen el tratamiento farmacológico con b-bloqueantes con o sin mononitratos, la ligadura endoscópica (bandas) y tratamientos derivativos, como la derivación portosistémica percutánea intrahepática (DPPI), han demostrado ser eficaces en este contexto. El empleo de b-bloqueantes no selectivos suele ser la opción profiláctica de primera línea. En los pacientes en los que no se consigue una respuesta hemodinámica adecuada (reducción del gradiente de presión portal < 20% o con un gradiente > 12 mmHg) se aconseja la asociación de mononitratos. La ligadura endoscópica se reserva habitualmente para aquellos pacientes con contraindicaciones a los b-bloqueantes o para aquellos en los que el tratamiento farmacológico ha fracasado. El tratamiento derivativo, quirúrgico en el caso de pacientes con buena función hepática (Child A), y la DPPI en los pacientes Child B o C, es considerado, habitualmente, como una opción terapéutica de rescate (1-2). Sin embargo, basados en la eficacia y relativa simplicidad técnica de la DPPI, diversos autores han defendido su empleo como tratamiento de primera línea en la profilaxis secundaria de la hemorragia digestiva por varices esofágicas.

Escorsell y colaboradores publican en el mes de febrero en Hepatology un estudio aleatorizado y controlado en el que se comparó la eficacia, coste económico, efectos adversos y mortalidad del tratamiento farmacológico combinado y de la DPPI en la profilaxis secundaria de la hemorragia digestiva por hipertensión portal en 91 pacientes cirróticos Child B o C (3). Aunque el tratamiento farmacológico fue menos eficaz en la prevención del resangrado (49% vs. 13% a los 2 años), se asoció a una menor incidencia de encefalopatía hepática (14% vs. 38%), a una mejoría significativa de la función hepática (72% vs. 45%) y a un menor coste económico, sin existir diferencias en la supervivencia (72% a los dos años). El número de reintervenciones fue similar en ambos grupos de pacientes, debido a la alta tasa de disfunción de la prótesis en pacientes con DPPI (74% al año). Aquellos pacientes que presentaron una respuesta hemodinámica adecuada, definida en base a los criterios clásicos en el grupo de pacientes sometidos a tratamiento farmacológico y como un descenso de la presión portal > 50% inmediatamente tras la inserción de la prótesis en el grupo de pacientes sometidos a tratamiento con DPPI, presentaron un menor riesgo de recidiva hemorrágica.

Los resultados del presente estudio ponen claramente de manifiesto que la DPPI debe considerarse un tratamiento de rescate en la profilaxis secundaria de la hemorragia digestiva por hipertensión portal y reservarse para aquellos pacientes en los que el tratamiento farmacológico y endoscópico haya fracasado.

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BIBLIOGRAFÍA NOVEDADES CIENTÍFICAS

1. D'Amico G, Pagliaro L, Bosch J. Pharmacological treatment of portal hypertension: an evidence-based approach. Sem Liv Dis 1999; 19: 475-505.

2. Sharara AI, Rockey DC. Gastroesophageal variceal hemorrhage. N Engl J Med 2001; 345: 669-81.

3. Escorsell A, Bañares R, García-Pagán JC, et al. TIPS versus drug therapy in preventing variceal rebleeding in advanced cirrhosis: A randomized controlled trial. Hepatology 2002; 35: 385-92.

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