Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


Noviembre 2006
Diabetes mellitus y enfermedad hepática

Septiembre 2006
Manifestaciones extrahepáticas de la infección por el virus de la hepatitis C.

Mayo 2006
Métodos no invasivos de cuantificación de la fibrosis hepática en la hepatitis crónica por virus C.

Abril 2006
Tratamiento de las colestasis crónicas

Marzo 2006
Diagnostico del hígado graso no alcohólico

Febrero 2006
Porfiria cutánea tarda

Enero 2006
Marcadores del virus de la hepatitis B. Utilidad diagnóstica

Diciembre 2005
Diagnostico y tratamiento del síndrome hepatorenal

Noviembre 2005
Tratamiento de las hepatitis víricas en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana

Octubre 2005
Indicaciones y resultados de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica

Septiembre 2005
Afectación hepática en las porfirias.

Junio 2005
Complicaciones extrahepaticas del trasplante de higado.

Mayo 2005
Profilaxis de la hemorragia digestiva por hipertensión portal.

Abril 2005
Osteoporosis en las enfermedades hepáticas crónicas

Marzo 2005
Diálisis con albúmina: Un nuevo procedimiento de soporte hepático extracorpóreo.

Febrero 2005
Trasplante hepático de donante vivo. Situación actual y perspectivas futuras

Enero 2005
Resultados actuales del trasplante hepático

Diciembre 2004
Etiología y pronostico de la hepatitis fulminante

Noviembre 2004
Enfermendad de Wilson

Octubre 2004
Trombosis portal

Septiembre 2004
Trastornos hepáticos y embarazo

Junio 2004
Profilaxis de las hepatitis virales

Mayo 2004
Diagnóstico de las hiperbilirrubinemias

Abril 2004
Diagnóstico de la colangitis esclerosante primaria

Marzo 2004
Colangiografia por resonancia en las enfermedades hepatobiliares

Febrero 2004
Papel actual de la biopsia hepática

Diciembre 2003
Diagnóstico y tratamiento del síndrome de budd-chiari

Octubre 2003
Tratamiento de la hepatitis crónicas B

Septiembre 2003
Opciones terapéuticas en el hidrotórax de origen hepático

Mayo 2003
Esteatosis hepática y esteatohepatitis no alcohólica

Mayo 2002
Nutrición en la hepatopatía crónica

Abril 2002
Tratamiento de la hepatitis autoinmune

Marzo 2002
Tratamiento de la ascitis refractaria

Febrero 2002
Hemocromatosis hereditaria: diagnóstico y cribado familiar

Diciembre 2001
Indicaciones del tratamiento antivírico en pacientes infectados por el virus dela hepatitis C (VHC)

Noviembre 2001
Tratamiento de la encefalopatía hepática crónica

Julio 2001
Hepatotoxicidad por fármacos

Junio 2001
Indicaciones del transplante hepático en las enfermedades colestásicas

 

Panel de Expertos Febrero 2002

HEMOCROMATOSIS HEREDITARIA: DIAGNÓSTICO Y CRIBADO FAMILIAR

Enrique Quintero Carrión
Alberto Pardo Balteiro

Servicio de Aparato Digestivo
Hospital Universitario de Canarias
Ofra s/n. 38320 La Laguna,Tenerife
E-mail: equinter@doymanet.es


Introducción

El descubrimiento en 1996 del gen HFE y de las mutaciones C282Y (sustitución de citosina por tirosina) y H63D (sustitución de histidina por aspartato), responsables de la mayor parte de los casos de hemocromatosis hereditaria (HH), ha modificado sustancialmente tanto el concepto, como el manejo clínico de esta enfermedad (1). La introducción de la prueba genética como herramienta diagnóstica permite la confirmación de la enfermedad, evitando la biopsia hepática en una elevada proporción de casos, y simplifica el estudio familiar a partir de un caso índice, permitiendo dilucidar las dudas acerca de la etiología en los pacientes con cirrosis avanzada, en los que la sobrecarga férrica es frecuente e inespecífica (2).

Subir


Concepto

El termino HH agrupa, en realidad, no solamente una entidad, sino una serie de trastornos genéticos, caracterizados por el depósito tisular de hierro, secundario a una absorción intestinal excesiva de este metal. La expresión completa de la enfermedad es multiorgánica, conduciendo a las manifestaciones clínicas clásicas de cirrosis hepática, diabetes, miocardiopatía, artropatía, hipogonadismo e hiperpigmentación cutánea. Aunque la mayor parte de los pacientes, que se ajustan a esta definición, son portadores homocigotos de la mutación C282Y del gen HFE, esto no es así entre un 5-35% de los casos, dependiendo de la población estudiada (3). Por otra parte, se ha observado que una proporción considerable de homocigotos C282Y no desarrollan nunca manifestaciones clínicas de la enfermedad; por ello, se ha sugerido que el diagnóstico genético no es suficiente para etiquetar a estos individuos como enfermos de HH. De hecho, en la Reunión Internacional de Consenso, celebrada en Sorrento en 1999 (4), se acordó que el diagnóstico de HH sólo puede establecerse cuando existe expresión fenotípica de la enfermedad. Concretamente, este panel de expertos consideró imprescindible, para establecer el diagnóstico de HH, la presencia de sobrecarga de hierro, demostrada, como mínimo, por la elevación del índice de saturación de la transferrina (IST), asociada o bien a enfermedad hepática (constatada por biopsia hepática), o bien a una prueba genética positiva, considerándose genotipos, potencialmente responsables de la enfermedad, únicamente los homocigotos C282Y/C282Y o los heterocigotos compuestos o los dobles heterocigotos, C282Y/H63D. Por tanto, la presencia de estos genotipos sin expresión fenotípica de la enfermedad se debe considerar sólo como una situación de predisposición para el desarrollo de HH.

Subir


Hemocromatosis asociada al gen HFE

El gen HFE codifica, en condiciones normales, una proteína que regula la absorción intestinal del hierro. La sustitución de cisteína por tirosina en la posición 282 (C282Y) induce una pérdida de función de la proteína HFE, que da lugar a un marcado aumento de la absorción intestinal de hierro. La homocigosidad para esta mutación es responsable de la enfermedad en, aproximadamente, el 65-95% de los pacientes de raza caucásica.

La mutación H63D de HFE parece tener una escasa relevancia en la patogenia de la HH. En la mayoría de las series de pacientes, los heterocigotos compuestos o dobles heterocigotos (C282Y/H63D) representan únicamente el 3-5% de los casos. No está confirmado que la homocigosidad o heterocigosidad para H63D sea suficiente, per se, para conducir al desarrollo de HH, en ausencia de otros factores genéticos o ambientales adyuvantes. Recientemente, se han descrito nuevas mutaciones en los exones 2-5 del gen HFE (S65C, I105T y G93R), que pueden asociarse a sobrecarga férrica cuando se heredan, conjuntamente, con C282Y o H63D (5). En Italia se describen otras dos mutaciones (G168T y G169A) que codifican proteínas defectivas, con ausencia del dominio a3 al igual que las primeras, las cuales, si se presentan asociadas a la mutación C282Y, pueden conducir a la expresión fenotípica de la enfermedad (6). Por otra parte, se ha identificado otra mutación T218K en una familia europea, aunque se desconoce su efecto al hallarse asociada en cis a C282Y.

Subir


Hemocromatosis no asociada al gen HFE

Recientemente se han descrito dos formas poco frecuentes de hemocromatosis hereditaria no relacionadas con las mutaciones HFE. La primera, es la denominada hemocromatosis juvenil, caracterizada por el depósito tisular de hierro, antes de los 30 años de edad, que afecta por igual a ambos sexos e induce la aparición de miocardiopatía e hipogonadismo graves. El defecto genético se localiza en el cromosoma 1 y, aunque aún no se ha identificado el gen implicado, se le ha asignado el término HFE2. La segunda es la hemocromatosis asociada a la mutación C750G del gen que codifica al segundo receptor de transferrina (TfR2), localizado en el cromosoma 7, y se ha denominado HFE3. Consiste en la sustitución de tirosina por una señal de parada, en la posición 250, que codifica una proteína defectiva (Y250X). El gen TfR2, que comparte el 66% de su secuencia con el gen TfR, codifica una proteína trans-membranosa, que se expresa predominantemente en el hígado, cuya función es facilitar la captación celular del hierro unido a transferrina. Los sujetos homocigotos para esta mutación, desarrollan una HH indistinguible de la que presentan pacientes con mutaciones del gen HFE (7). Sin embargo, los datos disponibles hasta el momento no permiten concluir que esta mutación sea responsable de la HH en una proporción relevante de los pacientes, que son C282Y negativos (8,9). Aún más recientemente se han descrito dos nuevas mutaciones de TfR2: E60X y T515A en individuos con sobrecarga de hierro en Italia (10). Por último, también se ha descrito, en una familia con agregación de casos con sobrecarga férrica, una mutación (A77D) del gen de la ferroportina, responsable de un cuadro de sobrecarga de hierro de predominio en las células reticuloendoteliales con un patrón de herencia autosómico dominante (11). En cualquier caso, las nuevas mutaciones de HFE y de otras proteínas que participan en la regulación de la homeostasis del hierro, descritas hasta la actualidad, sólo permiten explicar el origen de una parte de las HH no-C282Y, de lo que se deduce que tanto el gen HFE como otros genes deben seguir siendo explorados en busca de nuevas mutaciones (12).

Desde un punto de vista clínico la HH puede categorizarse en los siguientes grupos:

1) Sujetos con predisposición genética (C282Y/C282Y) sin expresión fenotípica de la enfermedad.
2) Pacientes con sobrecarga férrica (menores de 20 años, con depósito de hierro entre 2-5 g) pero asintomáticos.
3) Pacientes con sobrecarga férrica y síntomas incipientes, como astenia o artralgias (20-40 años de edad, con depósito de hierro entre 10-20 g).
4) Pacientes con sobrecarga férrica y daño orgánico, principalmente cirrosis (generalmente mayores de 40 años, con depósito de hierro superior a los 20 g).

Subir


Situaciones de sospecha de hemocromatosis

Durante los últimos años se ha venido constatando un cambio en la forma de presentación de la enfermedad, siendo cada vez más frecuente su diagnóstico en una fase precoz, de forma que en, la actualidad, una gran proporción de los pacientes, recientemente diagnosticados, se encuentran asintomáticos (13). El diagnóstico previo a la aparición de cirrosis, la diabetes o la miocardiopatía y la instauración precoz de tratamiento con flebotomías evitan la aparición de estas complicaciones, siendo la supervivencia de estos pacientes similar a la observada en la población general (14).

Para el diagnóstico precoz de la HH se precisa de un elevado índice de sospecha, pensando siempre en la posibilidad de encontrarnos ante esta entidad en un buen número de situaciones clínicas diferentes. Por ello, se ha de prestar especial atención a aquellas manifestaciones clínicas más tempranas, como la astenia, las artralgias o la impotencia.

Una serie de factores intrínsecos y extrínsecos son capaces de modificar la forma de presentación de la enfermedad. Lógicamente, al tratarse de una enfermedad por depósito, que se instaura lentamente, la gravedad es mayor cuanto más avanzada es la edad del paciente, siendo raro encontrar cirrosis hepática por debajo de los 40 años. El cuadro suele ser más leve en las mujeres, en parte por las pérdidas fisiológicas de hierro de las menstruaciones, embarazos y lactancias. La asociación entre mayor severidad de la HH y determinado haplotipo HLA (el denominado haplotipo ancestral) sugiere que también pueden influir en la expresión clínica otros factores genéticos. Entre los factores ambientales, que pueden agravar el curso de la enfermedad, cabe citar el consumo de alcohol y el aporte de hierro en la dieta o como suplementos. Otras enfermedades hepáticas concomitantes, como la hepatitis crónica viral, la esteatohepatitis no alcohólica, el déficit de alfa-1-antitripsina y la porfiria cutánea tarda pueden influir en la evolución de la HH o ser influidas, a su vez, por ella.

Subir


Diagnóstico de presunción

La primera manifestación fenotípica de la HH es la sobrecarga de hierro, que se manifiesta por una elevación sostenida del índice de saturación de la transferrina (IST) y, posteriormente, de la ferritina plasmática. Este trastorno precede al depósito de hierro en los tejidos y, por tanto, a las manifestaciones clínicas de la enfermedad.

El IST se obtiene del cociente entre la sideremia basal del paciente en ayunas y la capacidad total de fijación de hierro -TIBC en sus siglas inglesas-. El método inmunoquímico se considera el procedimiento de elección para la determinación del TIBC (15). El IST se expresa como porcentaje y refleja hasta qué grado la transferrina del paciente se encuentra saturada de hierro en condiciones basales. La elevación del IST se produce muy pronto en el transcurso de la historia natural de la enfermedad, lo que la convierte en un dato casi universalmente presente en los pacientes con HH, con una cifra media de alrededor del 70%, siendo superior al 90% en la mayor parte de los pacientes sintomáticos. La sensibilidad y la especificidad del IST para el diagnóstico de HH son muy elevadas, superiores al 90%, con un valor predictivo positivo de alrededor del 85%. No obstante, hay que señalar que estas cifras se han obtenido, fundamentalmente, a partir de estudios de la población general, donde otras situaciones de sobrecarga férrica son relativamente infrecuentes. La tendencia de los últimos años, a medida que se ha perfilado el IST como mejor prueba diagnóstica inicial y tras haber aparecido la prueba genética (que aporta una gran especificidad como segunda prueba de confirmación), ha sido disminuir el umbral a fin de incrementar la sensibilidad. Un valor del 45%, como punto de corte, tiene una sensibilidad cercana al 100% (16) y es el valor que recomiendan utilizar en la actualidad la mayoría de los autores. Para establecer el diagnóstico de sobrecarga de hierro se exige una elevación del IST superior al 45%, al menos en dos determinaciones, asegurándose de que se realiza la extracción sanguínea con el paciente en ayunas.

La elevación de la ferritina plasmática es un dato más tardío en la evolución de la HH y, por tanto, es un marcador menos sensible que el IST. Además, es menos específico, ya que se comporta de hecho como un reactante de fase aguda y puede elevarse en el contexto de numerosas enfermedades infecciosas, inflamatorias, neoplásicas y, muy característicamente, con el consumo de alcohol. Por tanto, la ferritina plasmática no es un buen método para la detección de HH y no tiene sentido determinarla, aisladamente, sin acompañarse del IST. La mayor utilidad de determinar la ferritina, en el contexto del diagnóstico de la HH, estriba en que, a diferencia del IST que se satura precozmente, ésta refleja de forma indirecta el grado de depósito de hierro corporal y permite tomar algunas decisiones respecto al manejo del paciente; fundamentalmente la indicación de biopsia hepática y la necesidad de iniciar el tratamiento con flebotomías.

Antes de plantearse las pruebas diagnósticas confirmatorias de HH el clínico debe descartar, primero, otras posibles causas de sobrecarga férrica diferentes a la hemocromatosis; principalmente:

1) Otras hepatopatías que se asocian, secundariamente, a hemosiderosis hepática, como la cirrosis alcohólica, la hepatitis por VHC, el shunt porto-cava o la esteatohepatitis no alcohólica.
2) Trastornos metabólicos, como el síndrome de resistencia insulínica asociado a hemosiderosis, o la porfiria cutánea tarda. Estas entidades pueden producir una sobrecarga férrica hepática con una expresión clínica, analítica e incluso histológica indistinguible de la HH, o bien, pueden agravar la expresión clínica del trastorno hereditario, acelerando la progresión de la hepatopatía, favoreciendo la absorción de hierro intestinal o aumentando el riesgo de desarrollo de un hepatocarcinoma. En un sentido inverso, la presencia de heterocigosidad para C282Y, mediante una tendencia al aumento del hierro intrahepático, puede agravar el curso de las otras hepatopatías citadas.

Subir


Confirmación del diagnóstico: estudio genético y biopsia hepática

Dado que, como se ha visto, los parámetros bioquímicos del metabolismo del hierro no son absolutamente precisos, se exige la realización de otra técnica que permita establecer, de forma firme, el diagnóstico. Tradicionalmente el método considerado de referencia para el diagnóstico de HH ha sido la práctica de una biopsia hepática, a fin de cuantificar el depósito de hierro en el parénquima hepático y calcular el índice de hierro hepático (IHH), el cual se obtiene de dividir la concentración de hierro en el tejido hepático seco (µmol/g) por la edad del paciente en años. Un IHH > 1'9 se ha considerado prácticamente diagnóstico de HH (18). Se sabe, sin embargo, desde la aparición del test genético, que un número significativo de pacientes homocigotos para C282Y tiene un IHH inferior a 1,9; mientras que los pacientes con hepatopatías avanzadas y negativos para C282Y pueden tener un IHH superior a 1,9 (2).

En la actualidad, mediante análisis del ADN (técnica de reacción en cadena de la polimerasa) a partir de una muestra de sangre, puede determinarse con facilidad la presencia de las mutaciones C282Y y H63D del gen HFE. Desde un punto de vista práctico, dado que ambas mutaciones se hallan en desequilibrio de ligamiento (son mutuamente excluyentes), la determinación de H63D puede reservarse únicamente para los heterocigotos para C282Y (los homocigotos para C282Y nunca tendrán la mutación H63D y, por otra parte, la homo/heterocigosidad aislada para H63D no tiene un reconocido papel patogénico).

Como ya se ha comentado antes, en la actualidad, se acepta que los pacientes homocigotos para C282Y con indicios de sobrecarga de hierro, según los parámetros bioquímicos habituales, pueden considerarse diagnosticados de HH e iniciar el tratamiento pertinente. En esta situación la biopsia hepática tiene únicamente un valor pronóstico, a fin de determinar la presencia de cirrosis y/o fibrosis significativas. Durante los últimos años ha quedado claro que, en los individuos menores de 40 años sin indicios de afectación hepática (transaminasas normales y ausencia de hepatomegalia) y con ferritina sérica inferior a 1000 ng/mL, puede excluirse la presencia de fibrosis significativa o cirrosis y, por tanto, no es preciso practicar una biopsia hepática (17). Por lo que respecta a los dobles heterocigotos (C282Y/H63D), aunque se reconoce que poseen un genotipo potencialmente responsable de la enfermedad, su penetrancia es muy baja y, por tanto, se aconseja siempre la práctica de biopsia hepática de confirmación. Por lo que respecta al resto de las posibles combinaciones (heterocigotos para C282Y, heterocigotos u homocigotos para H63D y casos sin ninguna mutación de HFE) es preciso realizar, también, la práctica de biopsia hepática para confirmar el diagnóstico.

Subir


Otros métodos de diagnósticos

La determinación del número de flebotomías (cada 500 mLl de sangre extraída elimina 250 mg de hierro), necesarias para obtener la depleción de hierro (flebotomía cuantitativa), es otro método utilizado en el pasado para confirmar el diagnóstico, especialmente cuando por algún motivo no podía realizarse biopsia hepática. Se basa en que los pacientes con HH precisan, normalmente, de un mínimo de 20 flebotomías de 500 mL, es decir, de la extracción de 5 g de hierro, para finalizar el tratamiento inicial. Actualmente sólo tiene alguna utilidad en pacientes no homocigotos para C282Y y en los que no puede realizarse la biopsia hepática. Además, y a medida que el diagnóstico se realice más precozmente, cada vez serán más los pacientes con HH que precisen de un número limitado de flebotomías para normalizar sus cifras de ferritina. Por lo que respecta a las técnicas de imagen, tales como el TAC o la resonancia magnética, éstas carecen de la suficiente precisión para ser utilizadas como técnicas rutinarias de diagnóstico, que sustituyan a la biopsia hepática, en el caso en que ésta sea necesaria.

En la Figura1 se presenta el algoritmo diagnóstico aconsejado en la evaluación de un paciente con sospecha de HH.

ESTRATEGIA DIAGNÓSTICA EN UN CASO ÍNDICE

En resumen, la estrategia recomendada en el diagnóstico individual se basa en establecer la sospecha inicial a partir de la elevación del IST y, seguidamente, en determinar la presencia de la mutación C282Y. En los homocigotos, el diagnóstico se considera establecido y la biopsia hepática sólo puede aconsejarse –y únicamente con valor pronóstico- en los casos con ferritina > 1000 o alteración de la analítica hepática. En los pacientes no homocigotos deberemos seguir el cauce tradicional, realizándose biopsia hepática para determinar el IHH (siempre y cuando, claro está, la ferritina esté elevada). Un IHH superior a 1,9 se ha considerado el valor para establecer el diagnóstico. Con un IHH entre 1,5 y 1,9 podemos recurrir a la flebotomía cuantitativa (cada unidad de sangre extraída implica eliminar 250 mg de hierro); se ha considerado que es muy sugestivo de HH el que se precise extraer más de 5 g de Fe para conseguir la normalización de la ferritina. Una situación especial la constituye los pacientes heterocigotos para C282Y. En ellos debe evaluarse la mutación H63D, dado que la situación de doble heterocigosidad es un genotipo potencialmente responsable. Sin embargo, su prevalencia es muy baja y, por tanto, deberemos descartar convenientemente la presencia de otras hepatopatías que cursan con sobrecarga de hierro.

Subir


Cribado familiar

El estudio genético ha reemplazado al análisis del alelo HLA-A3, utilizado en la década de los ochenta, y simplifica considerablemente el estudio familiar en la mayor parte de los casos.

En la Figura 2 se muestra el algoritmo propuesto para el cribado de los familiares de primer grado de un caso índice. Partiendo de un caso índice homocigoto para C282Y es posible evaluar fácilmente el riesgo de sus familiares.

ESTUDIO FAMILIAR: MUTACIÓN C282Y

Brevemente en lo que respecta al estudio familiar: el estudio genético permite, partiendo de un caso índice homocigoto, estimar de forma rápida y sencilla qué familiares de primer grado están predispuestos a padecer la enfermedad. Una estrategia alternativa, menos costosa, que es especialmente útil en parejas con niños pequeños, consiste en determinar el genotipo del cónyuge; la ausencia en éste de la mutación C282Y permite obviar el estudio de los descendientes.

Aquellos que sean, a su vez, homocigotos para C282Y deben ser considerados como potenciales portadores de la enfermedad. Por tanto, en ellos deberá evaluarse la posible expresión fenotípica mediante IST y ferritina, siguiendo el procedimiento diagnóstico descrito.

Los familiares heterocigotos desarrollarán raramente clínica, aunque pueden transmitir la enfermedad (precisan, por tanto, de un adecuado consejo genético), mientras que los no portadores pueden considerase fuera de riesgo. Dado que en la HH asociada a HFE (a diferencia de la rara hemocromatosis juvenil) no se ha descrito la aparición de ningún tipo de síntoma antes de la edad adulta, se aconseja llevar a cabo el cribado en los niños, solamente, cuando alcancen la pubertad o la adolescencia. Una estrategia alternativa y más rápida para el estudio de los hijos de un caso índice es determinar el genotipo del otro padre/madre, ya que si en él está ausente la mutación C282Y, el máximo riesgo para los hijos lo constituiría que fueran heterocigotos.

Subir


Bibliografía

1. Feder JN, Gnirke A, Thomas W, Tsuchihashi Z, Ruddy DA, Basara A et al. A novel MHC class I-like gene is mutated in patients with hereditary hemochromatosis. Nat Genet 1996; 13: 399-409.

2. Cotler SJ, Bronner MP, Press RD, Carlson TH, Perkins JD, Emond MJ, Kowdley KV. End-stage liver disease without hemochromatosis associated with elevated hepatic iron index. J Hepatol 1998; 29: 257-62.

3. Tavill AS. Diagnosis and management of hemochromatosis. Hepatology 2001; 33: 1321-8.

4. EASL International Consensus Conference on Hemochromatosis. J Hepatol 2000; 33: 485-504.

5. Barton JC, Sawada-Hirai R, Rothenberg BE, Acton RT. Two novel missence mutations of the HFE gene (I105T and G93R) and identification of the S65C mutation in Alabama. Blood Cells Mol Dis 1999; 25: 147-55.

6. Piperno A, Arosio C, Fossati L, Viganò M, Trombini P, Vergani A and Mancia G. Two novel nonsense mutations of HFE gene in five unrelated italian patients with hemochromatosis. Gastroenterology 2000; 119: 441-5.

7. Camaschella C, Roetto A, Cali A, De Gobbi M, Garozzo G, Carella M et al. The gene TfR2 is mutated in a new type of hemochromatosis mapping to 7q22. Nat Genet 2000; 25: 14-5.

8. Lee PL, Halloran C, West C, Beutler E. Mutation analysis of the transferrin recptor-2 gene in patients with iron overload. Blood Cell Mol Dis 2001; 27: 285-9.

9. Aguilar-Martínez P, Esculié-Coste C, Bismuth M, Giansily-Blaizot M, Larrey D and Schved JF. Transferrin recpetor-2 gene and non-C282Y homozygous patients with hemochromatosis. Blood Cell Mol Dis 2001; 27: 290-93.

10. Roetto A, Totaro A, Piperno A, Piga A, Longo F, Garozzo G et al. New mutations inactivating transferrin receptor 2 in hemochromatosis type 3. Blood 97: 2555-60.

11. Montosi G, Donovan A, Totaro A, Garuti C, Pignatti E, Cassanelli S et al. Autosomal-dominant hemochromatosis is associated with a mutation in the ferroportin (SLC11A3) gene. J Clin Invest 2001; 108: 619-23.

12. Sánchez M, Bruguera M, Rodés J, Oliva R. Complete characterization of the 3'region of the human and mouse hereditary hemochromatosis HFE gene and detection of novel splicing forms. Blood Cells Mol Dis 2001; 27: 35-43.

13. Bacon BR, Sadiq S. Hereditary hemochromatosis: diagnosis in the 1990's. Am J Gastroenterol 1997; 92: 784-9.

14. Niederau C, Fischer R, Purschel A, Stremmel W, Häusinger D and Strohmeyer G. Long-term survival in patients with hereditary hemochromatosis. Gastroenterology 1996; 110: 1107-19.

15. Gambino R, Desvarieux E, Orth M et al. The relation between chemically measured total iron-binding capacity concentrations and immunologically measured transferrin concentrations in human serum. Clin Chem 1997; 43: 2408-12.

16. McLaren CE, McLachlan GJ, Halliday JW et al. Distribution of transferrin saturation in an Australian population: relevance to the early diagnosis of hemochromatosis. Gastroenterology 1998; 114: 543-9.

17. Guyader D, Jacquelinet C, Moirand R, Turlin B, Mendler MH, Chaperon J et al. Non-invasive prediction of fibrosis in C282Y homozygous hemochromatosis. Gastroenterology 1998; 115: 929-36.

18. Kowdley KV, Trainer TD, Saltzman JR et al. Utility of hepatic iron index in American patients with hereditary hemochromatosis. Gastroenterology 1997; 113: 1270-7.

Subir

Hepatonet.com ha sido deseñado con el fin de facilitar el intercambio de información exclusivamente entre profesionales médicos; por ello no se atenderá ninguna cuestión planteada por personas ajenas a este colectivo profesional. 2003 Hepatonet.com. Todos los derechos reservados.