Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


Noviembre 2006
Diabetes mellitus y enfermedad hepática

Septiembre 2006
Manifestaciones extrahepáticas de la infección por el virus de la hepatitis C.

Mayo 2006
Métodos no invasivos de cuantificación de la fibrosis hepática en la hepatitis crónica por virus C.

Abril 2006
Tratamiento de las colestasis crónicas

Marzo 2006
Diagnostico del hígado graso no alcohólico

Febrero 2006
Porfiria cutánea tarda

Enero 2006
Marcadores del virus de la hepatitis B. Utilidad diagnóstica

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Diagnostico y tratamiento del síndrome hepatorenal

Noviembre 2005
Tratamiento de las hepatitis víricas en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana

Octubre 2005
Indicaciones y resultados de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica

Septiembre 2005
Afectación hepática en las porfirias.

Junio 2005
Complicaciones extrahepaticas del trasplante de higado.

Mayo 2005
Profilaxis de la hemorragia digestiva por hipertensión portal.

Abril 2005
Osteoporosis en las enfermedades hepáticas crónicas

Marzo 2005
Diálisis con albúmina: Un nuevo procedimiento de soporte hepático extracorpóreo.

Febrero 2005
Trasplante hepático de donante vivo. Situación actual y perspectivas futuras

Enero 2005
Resultados actuales del trasplante hepático

Diciembre 2004
Etiología y pronostico de la hepatitis fulminante

Noviembre 2004
Enfermendad de Wilson

Octubre 2004
Trombosis portal

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Trastornos hepáticos y embarazo

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Profilaxis de las hepatitis virales

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Diagnóstico de las hiperbilirrubinemias

Abril 2004
Diagnóstico de la colangitis esclerosante primaria

Marzo 2004
Colangiografia por resonancia en las enfermedades hepatobiliares

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Diciembre 2003
Diagnóstico y tratamiento del síndrome de budd-chiari

Octubre 2003
Tratamiento de la hepatitis crónicas B

Septiembre 2003
Opciones terapéuticas en el hidrotórax de origen hepático

Mayo 2003
Esteatosis hepática y esteatohepatitis no alcohólica

Mayo 2002
Nutrición en la hepatopatía crónica

Abril 2002
Tratamiento de la hepatitis autoinmune

Marzo 2002
Tratamiento de la ascitis refractaria

Febrero 2002
Hemocromatosis hereditaria: diagnóstico y cribado familiar

Diciembre 2001
Indicaciones del tratamiento antivírico en pacientes infectados por el virus dela hepatitis C (VHC)

Noviembre 2001
Tratamiento de la encefalopatía hepática crónica

Julio 2001
Hepatotoxicidad por fármacos

Junio 2001
Indicaciones del transplante hepático en las enfermedades colestásicas

 

Panel de Expertos Diciembre 2001

INDICACIONES DEL TRATAMIENTO ANTIVÍRICO EN PACIENTES INFECTADOS POR EL VIRUS DE LA HEPETITIS C (VHC)

Marina Berenguer
Servicio de Medicina Digestiva
Hospital Universitario La Fe
Avda. Campanar 21. Valencia 46009
Tel: 34-96-3868792
Fax: 34-96-3987333
E-mail: mbhaym@teleline.es


Introducción

El virus de la hepatitis C (VHC) fue identificado a finales de los años 1980 como el agente responsable de la mayoría de hepatitis no-A no-B. La infección por este virus representa un problema sanitario por su elevada prevalencia (˜2 % de la población española) y su tendencia a la cronicidad (80 %), siendo la causa más común de hepatitis crónica en nuestro medio. Los fármacos disponibles, interferón y ribavirina, distan de ser ideales, tanto respecto a su eficacia como a su perfil de toxicidad. Por todo ello, es indispensable establecer cuáles son las indicaciones de tratamiento. Un requisito previo es conocer la evolución a corto y la largo plazo de los pacientes infectados; de tal forma que el tratamiento sólo se indicaría cuando la enfermedad acortase o interfiriese en la supervivencia y/o la calidad de vida del paciente.

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Historia natural

La hepatitis C constituye generalmente un proceso lento e indolente, con consecuencias significativas en una pequeño porcentaje de los infectados. Pese a la elevada tasa de cronicidad tras la infección aguda, solamente una minoría de pacientes infectados (15 %-20 %) desarrolla, a lo largo del tiempo, secuelas relevantes de enfermedad hepática, mientras que la mayoría fallece por causas ajenas. Además, el intervalo de tiempo que transcurre entre la adquisición del VHC y el desarrollo de las complicaciones es generalmente largo (10, 21 y 29 años respectivamente para el desarrollo de hepatitis crónica, cirrosis y carcinoma hepatocelular).

La edad en el momento de la infección (más de 40 años), el sexo (masculino) y una ingesta significativa de alcohol (superior a 50 g día) se asocian con una peor evolución de la hepatitis. La inmunosupresión tanto humoral (hipogammaglobulinemia) como celular (trasplantados, coinfectados por el VIH con recuento bajo de células TCD4) también predice una progresión acelerada hacia la cirrosis.

Un 25 % de los pacientes infectados mantienen una viremia positiva, pero desarrollan una enfermedad asintomática con transaminasas dentro de los límites de la normalidad durante periodos prolongados. Los escasos estudios histológicos, en los que se evalúa la progresión de la hepatitis C en este subgrupo de pacientes, sugieren una progresión más lenta de la enfermedad con lesiones histológicas más leves que en aquellos que se presentan con transaminasas elevadas, motivo por el cual han sido denominados "portadores sanos".

El rango de hallazgos histológicos es, no obstante, muy variado, visualizándose desde hígados absolutamente normales o con cambios inespecíficos (10 %-30 %) hasta cirrosis (<10 %).

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Tratamiento

Objetivos del tratamiento y tipos de respuesta

El objetivo del tratamiento es erradicar la infección para prevenir el desarrollo de una hepatopatía avanzada. Este objetivo se mide a través de la normalización de las transaminasas (respuesta bioquímica), negativización de la viremia (respuesta virológica) y mejoría histológica (respuesta histológica), tanto al finalizar el tratamiento (respuesta completa) como tras 6 meses de seguimiento postratamiento (respuesta sostenida). Se considera que el tratamiento ha sido efectivo cuando se obtiene una respuesta bioquímica y virológica sostenida. Estudios a largo plazo (10 años) han demostrado que estos pacientes se mantienen en remisión con normalidad de las pruebas de función hepática y con mejoría histológica (1). Se aconseja realizar un control anual de transaminasas durante, al menos, 5 años. No es necesaria la realización de una biopsia de control, ya que los estudios publicados han demostrado mejoría histológica en los pacientes respondedores. Las otros dos tipos de respuesta al tratamiento son: respuesta completa bioquímica y virológica con recaída bioquímica durante los 6 meses posteriores a la supresión del tratamiento, que se suele asociar con la reaparición del ARN en el suero (pacientes que recaen), y ausencia de respuesta durante el tratamiento (no respondedores).

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Fármacos disponibles

Los fármacos de que disponemos en la actualidad para el tratamiento de la hepatitis C son el interferón (forma clásica y forma pegilada) y la ribavirina.

El interferón constituye el pilar básico del tratamiento por su efecto antivírico, antiproliferativo e inmunomodulador. Existen diversos tipos comercializados de interferón, tanto recombinantes (interferón alfa-2a, alfa-2b, consensus) como naturales (linfoblastoide). Recientemente se ha desarrollado una nueva formulación de interferón mediante su unión a una molécula de polietilén glicol. Este interferón pegilado tiene una semivida más larga (10 veces superior al interferón estándar), lo cual permite una dosificación más cómoda (una inyección semanal), y el mantenimiento de niveles más uniformes en sangre, con el consiguiente beneficio en su acción antivírica (Tabla I) (2-4). Se han desarrollado dos interferones pegilados, que se diferencian por el peso molecular de la molécula de polietilén glicol: el peginterferón alfa-2a (Roche) es un interferón unido a una molécula de 40.000 daltons, mientras que el peso de la molécula unida al interferón en el peginterferón alfa-2b es de solamente 12.000 daltons (Shering). Es posible que estas diferencias, al condicionar una distinta farmacodinámica sean las responsables de la distinta eficacia y seguridad de estos peginterferones (Tabla I). La dosis de interferón estándar es de 3 MU/ 3 veces por semana por vía subcutánea. La dosis de interferón pegilado es de 180 µg/semana (Roche) o de 1,5 µg/kg/semana (Schering). Los efectos secundarios más frecuentes asociados a este fármaco se resumen en la (Tabla II) (5).

La ribavirina es un fármaco con actividad frente al virus ADN y ARN, cuyo mecanismo de acción no es completamente conocido. Se ha sugerido que desempeña un papel inmunomodulador, al favorecer la respuesta de tipo Th1. También parecer ejercer una acción antivírica, bien mediante la inhibición de la reinfección celular, bien de forma directa al inhibir la deshidrogenasa de la inosina monofosfato. Este efecto, no obstante, no se correlaciona con su efecto a nivel clínico, ya que su administración aislada en los pacientes con hepatitis C se sigue de la normalización de transaminasas sin cambios en los niveles de viremia. Se administra por vía oral y, en general, es bien tolerada. El efecto adverso más frecuente es la anemia hemolítica reversible, por lo que está contraindicada en pacientes con enfermedad cardíaca. Aproximadamente un 10 % de los pacientes tratados (cifra superior cuando se usa en combinación con interferón) deben reducir la dosis o parar el tratamiento por los efectos adversos. Se trata de un fármaco con capacidad teratógena, por lo que deben tomarse precauciones para evitar el embarazo, tanto durante el tratamiento, como durante los 6 meses posteriores a su interrupción. Aún no está establecida cuál es la posología óptima. Estudios recientes parecen indicar que la dosis de 800 mg no es suficiente, por lo que debería administrarse a una dosis de 1000-1200 mg, según el peso. Como su excreción es renal y no se elimina por diálisis, está contraindicado en los pacientes con insuficiencia renal (creatinina > 1,5 mg/dL).

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Eficacia

Hasta hace pocos años, el tratamiento se basaba en la administración aislada de interferón durante periodos de 6-12 meses, con resultados pobres de forma global pero, sobre todo, en pacientes infectados por el VHC genotipo 1b, sin mejoría de estos resultados mediante modificaciones de dosis o duración de administración. Varios estudios recientes multicéntricos aleatorizados han demostrado que este tratamiento se ha quedado obsoleto, tanto en los pacientes no tratados previamente (pacientes naive), como en aquellos que recaen tras una pauta inicial de interferón. Hoy en día se considera que el tratamiento de elección en estos dos grupos de pacientes es la combinación de interferón y ribavirina durante un periodo de 6 a 12 meses, dependiendo sobre todo del genotipo infectante (Tabla III) (6-10). Aunque la carga vírica también parece ser un factor relevante de predicción de respuesta, la falta de estandarización de las técnicas de cuantificación de la viremia limitan su uso (11, 12). En general, se considera que los pacientes con genotipo 2 ó 3 sólo requieren 6 meses de tratamiento, mientras que aquellos infectados por el genotipo 1 y 4 se benefician de 6 meses adicionales de tratamiento. El tratamiento debe interrumpirse si no se ha obtenido una respuesta virológica tras 6 meses de tratamiento. De forma global, el tratamiento resulta efectivo en un tercio de los pacientes tratados.

El tratamiento con interferón pegilado en monoterapia es significativamente superior al interferón estándar, pero menos efectivo que la terapia combinada interferón estándar y ribavirina (Tablas I y IV) (1-3). Es muy probable que la asociación interferón pegilado-ribavirina se convierta en el tratamiento de elección en el futuro próximo, ya que los estudios más recientes demuestran tasas de respuesta superiores a los esquemas expuestos anteriormente, del orden del 35 %-45 % en pacientes infectados por el genotipo 1 y del 80 % en aquellos infectados por los genotipos 2 y 3 (Tabla IV) (13, 14).

En el caso de intolerancia a la ribavirina, el interferón a dosis elevadas durante 12 meses es una posible alternativa. Aún no está establecido el tratamiento de elección en los pacientes con recaída tras el tratamiento combinado. En los pacientes no respondedores al interferón o a la combinación interferón-ribavirina, no se ha demostrado que mayores dosis, un tiempo más prolongado de tratamiento, o la combinación con ribavirina sean eficaces. Algún estudio preliminar apunta al posible papel beneficioso de la amantadina en asociación con interferón y ribavirina, pero se requieren más estudios para confirmar estos datos. El seguimiento posterior de estos pacientes es similar al de los pacientes no tratados.

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Factores respuesta

Los factores que más fuertemente se asocian con la respuesta son de tipo virológico e incluyen el genotipo y la carga vírica pre-tratamiento (ver antes). Otras variables que también parecen asociarse con una menor respuesta son la presencia de cirrosis, el sexo masculino y una edad avanzada. La existencia de una fibrosis avanzada en la biopsia pre-tratamiento condicionaba una menor respuesta al tratamiento con interferón. Estos hallazgos no parecen tan claros cuando se utiliza la combinación inteferón-ribavirina o los nuevos interferones pegilados (ver antes). Igualmente, la ley de los 3 meses, utilizada con interferón en monoterapia, que implicaba abandonar el tratamiento en los pacientes sin respuesta tras 3 meses de tratamiento, no parece válida con los nuevos tratamientos, ya que existe un 10 % aproximado de pacientes que no siendo respondedores a los 3 meses, lo acabarán siendo si se prosigue el tratamiento combinado. Por contra, la medición de la carga vírica, a las 4 semanas, si se prevé un tratamiento de 6 meses, o a las 12 semanas, si se prevé un tratamiento de 12 meses puede ser útil en los pacientes tratados con la combinación interferón-ribavirina. Si en estos tiempos la viremia es superior a 800.000 copias/mL, no es aconsejable continuar el tratamiento, pues es altamente improbable obtener una respuesta. El problema con esta variable radica en que se basa en la carga vírica, técnica no estandarizada y, por tanto, poco útil en la práctica diaria (11, 12).

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Indicaciones y contraindicaciones

Hoy por hoy, todo individuo con ARN-VHC positivo por PCR, transaminasas elevadas e inflamación moderada/grave a nivel histológico (con o sin fibrosis) es un potencial candidato al tratamiento (10). No obstante, la decisión de tratar a un individuo es compleja y requiere tener en cuenta varios factores, tales como la edad y el estado general del paciente, la existencia de contraindicaciones o situaciones que aumentan el riesgo de efectos adversos del tratamiento, el riesgo de evolución a la cirrosis, la calidad de vida del paciente, el coste y la probabilidad de obtener una respuesta sostenida. El candidato ideal es aquél infectado recientemente, preferiblemente mujer, menor de 40 años, con niveles de transaminasas séricas persistentemente elevadas, con una hepatitis con actividad necro-inflamatoria leve o moderada sin fibrosis o con fibrosis leve y sin historia de ingesta etílica relevante. Estos individuos son, no obstante, los que menor riesgo tienen de que su enfermedad hepática progrese hacia una cirrosis, por lo que, y teniendo en cuenta los efectos secundarios de la biterapia, es igual de lícito iniciar el tratamiento con los fármacos actualmente disponibles, como esperar al desarrollo de nuevas terapias más seguras y efectivas. En los pacientes con hábitos tóxicos se recomienda la abstinencia previa al inicio del tratamiento.

No existe un consenso respecto al tratamiento de los portadores sanos, aunque la mayoría considera que no se deben tratar (15). Tampoco parece estar indicado el tratamiento en los pacientes con lesiones mínimas histológicas. El tratamiento podría, sin embargo, intentarse en situaciones especiales, tales como mujeres jóvenes que quieran quedarse embarazadas, pacientes cuya infección pueda limitar su trabajo (tales como profesionales de la salud), o si se considera que la enfermedad es responsable de una peor calidad de vida del paciente.

El tratamiento no está indicado fuera de ensayos clínicos en pacientes con cirrosis descompensada por el riesgo de precipitar una insuficiencia hepática, o por el desarrollo de efectos secundarios graves, tales como infecciones sistémicas. En pacientes con cirrosis compensada, la terapia con IFN obtiene resultados muy pobres que no suelen alcanzar el 5 % (16). Sin embargo, la terapia combinada parecer ser igual de efectiva que en los pacientes no cirróticos (6, 7), por lo que podría intentarse con el fin no sólo de erradicar la infección, sino también de prevenir el desarrollo de complicaciones, tales como el hepatocarcinoma, aunque este potencial efecto del tratamiento es controvertido. Globalmente, parece que la tasa de respuesta es de un 7 % en los pacientes cirróticos infectados por el genotipo 1, y del 24 % en aquellos infectados por los genotipos 2 y 3. El tratamiento con interferón pegilado en monoterapia también parece alcanzar tasas de respuesta similares a la combinación IFN-ribavirina, con tolerancia relativamente aceptable (16).

El tratamiento está indicado en los pacientes coinfectados por el VIH que no hayan desarrollado el SIDA (17, 18). Los criterios para indicar el tratamiento son similares a los descritos para los pacientes inmunocompetentes. Debe realizarse un seguimiento estricto de la carga vírica del VIH y del recuento de células CD4+. El tratamiento se indica cuando la carga del VIH es indetectable y la cifra de CD4+ es superior a los 200-300/mL. La respuesta al tratamiento, tanto con IFN en monoterapia como en combinación con ribavirina, parece similar a la de los pacientes no coinfectados (Tabla V). La tolerancia tampoco parece diferir de la observada en los pacientes no coinfectados por el VIH. En un 10 % de pacientes, el tratamiento con IFN induce una reducción, generalmente transitoria incluso sin interrumpir el tratamiento, de los niveles de CD4+. Este descenso no se acompaña de un aumento de la carga vírica.

La información disponible acerca del tratamiento antivírico en los pacientes con hepatitis aguda por el VHC es muy limitada, en gran parte, por la escasa expresividad clínica con la que habitualmente debuta esta infección. A pesar, de ello, los estudios realizados sugieren que el tratamiento en esta fase es altamente efectivo (19). Un meta-análisis reciente demuestra que la administración de IFN a dosis estándar durante 6-24 semanas consigue normalizar las transaminasas y aclarar el virus a largo plazo en un porcentaje significativo de pacientes. Dosis diarias de 6 o 10 MU parecen conseguir mejores resultados, alcanzando tasas de curación cercanas al 90 %. Estas tasas de respuesta son claramente superiores a las obtenidas en la fase crónica de la hepatitis y a la evolución natural de la infección. Por tanto, hoy por hoy, se aconseja tratar a los pacientes con hepatitis aguda por el VHC. Aún no está claramente establecido el momento para iniciar el tratamiento. Parece que la mejor opción es la de empezar a los 6 meses del inicio del episodio agudo para así evitar tratar al 15 %-20 % de los pacientes que evolucionarían hacia la curación de modo espontáneo.

El tratamiento está indicado en los pacientes con ARN detectable en suero y manifestaciones extra-hepáticas de la infección por el VHC (por ejemplo, crioglobulinemia sintomática con vasculitis o glomerulonefritis asociadas).

Contraindicaciones

Las contraindicaciones al tratamiento se resumen en la Tabla VI.

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Monitorización de los pacientes con hepatitis crónica C sometidos a tratamiento antivírico

Antes de iniciar el tratamiento con interferón-ribavirina se debe investigar la presencia de procesos patológicos asociados que contraindiquen su utilización (Tabla VI). Los exámenes analíticos que se recomiendan se resumen en la Tabla VII.

Durante el tratamiento, se recomienda la realización de un hemograma semanal durante el primer mes, ya que la mayoría de efectos secundarios se producen durante este período inicial. La aparición de efectos secundarios (Tabla II) inducidos por el tratamiento con interferón motiva el abandono de éste hasta en un 15 % de los individuos tratados. Esta tasa aumenta con el tratamiento combinado, fundamentalmente cuando el tratamiento se prolonga durante 48 semanas.

Para valorar la eficacia del tratamiento, se debe efectuar:

1) Un control de las transaminasas de forma mensual durante el tratamiento y, posteriormente, cada 6 meses durante un año.

2) Determinación del ARN-VHC en suero a los 6 meses, al finalizar el tratamiento y a los 6 meses de haberlo finalizado. En los pacientes con genotipo 1 y niveles elevados de viremia se recomienda continuar el tratamiento, hasta los 12 meses, si la viremia es negativa en el control de los 6 meses.

En los pacientes no respondedores o que recaen en los que no se considera administrar un tratamiento adicional, el seguimiento debe ser similar al de los pacientes no tratados.

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Seguimiento de los pacientes no tratados

Podemos encontrarnos con tres situaciones distintas:

a) Pacientes con infección de larga evolución (superior a 15-20 años) sin fibrosis a nivel histológico: estos pacientes no son subsidiarios de un seguimiento especial, ya que el riesgo de evolución a hepatopatía grave es mínimo.

b) Pacientes con infección reciente sin fibrosis importante a nivel histológico: debido al riesgo de evolución a lesiones más graves, se recomienda un control clínico y bioquímico anual, una ecografía abdominal cada 2-4 años, y un nuevo estudio histológico (siempre individualizando los casos, fundamentalmente según la edad del paciente) tras 5 años de seguimiento, para valorar el grado de evolución. Este tiempo se ha fijado de forma arbitraria y se requieren estudios para validarlo.

c) En los pacientes con cirrosis establecida no tratados o que no han respondido al tratamiento se recomienda un control clínico, analítico y ecográfico cada 4-6 meses. De igual forma, se recomienda la realización de una gastroscopia cada 1-4 años para valorar el desarrrollo de varices esófago-gástricas.

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Medias generales para pacientes infectados por el VHC

· Dieta:

- Normal
- Sin alcohol

· Actividad física/laboral:

- Normal.
- Ejercicio moderado.
- En caso de herida, realizar un lavado con desinfección y vendaje inmediato.

· Medidas higiénicas:

- Útiles de aseo personal de uso propio (cepillo de dientes, peine, maquinillas de afeitar, pinzas depilatorias, tijeras…).
- Se pueden compartir los objetos que no impliquen riesgo de contaminación sanguínea como son los vasos, platos…
- Uso de preservativos (1)

· Fármacos:

- Evitar el uso de fármacos hepatotóxicos, incluidos los anticonceptivos hormonales.
- Evitar el uso de antiinflamatorios no esteroideos.
- Analgésico de elección: paracetamol a dosis normales.
- Sedantes de elección: oxacepam y lormetazepam.

· Cirugía:

- Estudio de coagulación previo a cualquier intervención, inclusive las odontológicas.
- Anestésico de elección: isoflurano.
- La cirugía no está contraindicada en pacientes con hepatitis crónica con buena función hepatocelular.

· Embarazo:

- Suspensión del interferón durante el embarazo.
- Parto natural.
- Lactancia: no asociación con la transmisión del VHC.

· Vacunas: frente al VHB y al VHA.

1- Estos se recomiendan en caso de promiscuidad sexual.

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TABLA I : RESULTADOS CON INTERFERÓN PEGILADO FRENTE A INTERFERÓN ESTÁNDAR

RVS

Estudio con peginterferón alfa-2a (n=531)(1)

- Interferón alfa-2a 6 MU/12 semanas y 3 MU/36 semanas.
- Periginterferon alfa-2a 180 ug/semana/48 semanas.

19%
39%

Estudio con peginterferón alfa-2b (n= 1219)(2)

- Interferón alfa-2b 3 MU/48 semanas
- Periginterferon alfa-2b 0,5mg/Kg/semana/48 semanas.
- Peginterferón alfa-2b 1mg/Kg/semana/48 semanas.
- Peginterferón alfa-2b 1,5 mg/Kg/semana/48 semanas.

12%
18%
25%
23%


RVS= respuesta sostenida virológica.
1- Zeuzem S et al. N Engl J Med 2000; 343: 1666-72
2- Lindsay K et al. Hepatology 2001; 34: 395-403

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TABLA II : EFECTOS SECUNDARIOS DEL INERFERÓN Y DE LA RIBAVIRINA

INTERFERÓN
RIBAVIRINA

Síndrome pseudogripal (1)
Amemia hemolítica reversible (5)

Manifestaciones hematológicas (2)
Leuco-neutropenia

Manifestaciones neuro-psiquiátricas (3)
Teratógeno en animales

Disfunción tiroidea (4)
Tos-disnea
Diabetes mellitus transitoria Prurito y rash
Hipertrigliceridemia transitoria Insomnio y anorexia
Alopecia reversible

La adición de la ribavirina aumenta significativamente el porcentaje de efectos secundarios, obligando a la retirada del tratamiento hasta en un 10-15% de los casos.
1-Síndrome pseudogripal: la aparición de un cuadro pseudogripal con fiebre, cefaleas, artromialgias y anorexia aparece, de forma casi constante, en la primera semana de tratamiento, con una duración aproximada de 4 a 8 horas tras la inyección subcutánea de interferón. Puede aliviarse con la administración de paracetamol y suele desaparecer progresivamente tras las dos primeras semanas de tratamiento.

2- Manifestaciones hematológicas: el interferón produce depresión medular en la mayoría de los individuos tratados, con aparición fundamentalmente de leuco-neutropenia y de trombopenia (disminución media de 30 %-50 % de los valores basales) y, en menor medida, de anemia. Por lo general, es moderada, dosis-dependiente y transitoria.

3-Manifestaciones neuro-psiquiátricas: las más leves son generalmente constantes y aparecen, fundamentalmente, asociadas al síndrome pseudogripal, en forma de astenia, malestar general, cefaleas, somnolencia y trastornos de la memoria. Al igual que éste, suelen desaparecer tras las primeras inyecciones. Sin embargo, también se ha descrito la aparición de manifestaciones neuropsiquiátricas de forma crónica, incluso tras la 2ª-3ª semanas de tratamiento. Se manifiestan en forma de cuadros de depresión, irritabilidad, labilidad emocional o trastornos de la conducta.

4-Disfunción tiroidea: la evolución a largo plazo es favorable en los casos de disfunción tiroidea asintomática, y en los casos sintomáticos que no han requerido tratamiento, con desaparición de las anomalías en 3-8 meses. Por contra, aún se desconoce la evolución a largo plazo en los casos de disfunción tiroidea sintomática. La presencia de anticuerpos antitiroideos (anti-tiroglobulina, anti-microsomiales) es un factor predictivo.

5-Anemia hemolítica: la ribavirina causa hemólisis con caídas medias de hemoglobina de 2-3 g/dL, generalmente durante el primer mes de tratamiento. Este efecto es reversible al abandonar el tratamiento y, solamente, en una minoría de pacientes (* 5 %), obliga a retirar la ribavirina. El uso de eritropoyetina puede restaurar los niveles de hemoglobina pese a continuar el tratamiento con ribavirina.

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TABLA III : TRATAMIENTO CON LA COMBINACIÓN INTERFERÓN-RIBAVIRINA

TIPO DE PACIENTES
GENOTIPO
CARGA VÍRICA RS IFN/PLACEB O 48 SEMANAS RS IFN/RBVR 24 SEMANAS RS IFN/RBVR 48 SEMANAS
Naive 1 Elevada* 3% 10% 27%
Naive 1 Baja* 25% 32% 33%
Naive No 1 Elevada 26% 62% 60%
Naive No 1 Baja 36% 61% 64%
Que recae 1 Elevada 0% ** 25% -
Que recae 1 Baja 12% 40% -
Que recae No 1 Elevada 3% ** 65% -
Que recae No 1 Baja 18% ** 100% -

Resultados de 3 estudios multicéntricos, dos en pacientes no tratados previamente (ver referencias 5, 6), y uno en pacientes tratados previamente con interferón con respuesta inicial y recaída posterior (ver referencia 7). La pauta de interferón en los 3 estudios fue de 3 millones de U, 3 veces por semana durante 6 a 12 meses. La pauta de ribavirina fue de 1000 a 1200 mg según el peso.

* Elevada cuando la viremia es superior a 2 millones de copias/mL, lo cual equivale a 800.000 Unidades Internacionales.

** En los dos estudios de pacientes naive, el tratamiento fue de 24 semanas y de 48 semanas. Por contra, el tratamiento de pacientes que recaen fue de solamente 24 semanas.

· Naive: paciente no tratado previamente con interferón y/o ribavirina.
· Que recae: paciente tratado previamente con interferón con respuesta inicial y recaída posterior.
· RS= respuesta sostenida 6 meses después de finalizar el tratamiento; IFN= interferón; Rbvr= ribavirina.

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TABLA IV : RESULTADOS DEL INTERFERÓN PEGILADO FRENTE A LA COMBINACIÓN INTERFERÓN ESTÁNDAR + RIBAVIRINA

A- Estudio basado en peginterferón alfa-2b durante 48 semanas (n= 1530) *
PEG 1,5 mg/kg/semana + ribavirina 800 mg/día (n= 505) PEG 0,5 mg/kg/semana + ribavirina 1000/1200 mg/día (n= 514) Interferón 3 mU 3 veces semana + ribavirina 1000/1200 mg/día (n= 511)
RSV (global) 54% 47% 47%
RSV (genotipo 1) 41% 34% 33%
RSV (genotipo no-1) 84% 79% 79%
RSV= respuesta sostenida virológica.
*Manns MP et al. Lancet 2001.
B- Estudio basado en Peginterferón alfa-2a durante 48 semanas (n=1121) **

PEG 180 mg/semana + ribavirina 1000/1200 mg/día (n= 453) PEG 180 mg/semana + placebo (n= 224) Interferón 3 mU 3 veces/semana + ribavirina 1000/1200mg/día (n= 444)
RSV (global) 54% 30% 45%
RSV (genotipo 1) 46% - 37%
RSV (genotipo no-1) 76% - 60%
. RSV= respuesta sostenida virológica.
**Fried MW et al. Gastroenterology 2001

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TABLA V: TRATAMIENTO DE LA HEPATITIS C EN PACIENTES COINFECTADOS POR LOS VIRUS DE LA HEPATITIS C Y DE LA INMUNODEFICIENCIA HUMANA

A- Estudio basado en peginterferón alfa-2b durante 48 semanas (n= 1530) *
TIPO DE TRATAMIENTO RESPUESTA COMPLETA RESPUESTA SOSTENIDA
IFN 35% 23%
IFN-ribavirina 50% 42%
Tasas de respuesta obtenidas en diversos estudios (ver referencias 12 y 13).

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TABLA VI : CONTRINDICACIONES AL TRATAMIENTO CON INTERFERÓN Y RIBAVIRINA EN LA HEPATITIS C

INTERFERÓN
RIBAVIRINA

Cirrosis descompensada
Hemoglobinopatías

Depresión grave
Insuficiencia renal grave

Citopenia importante
Anemia

Hepatitis autoinmune
Embarazo
Cardiopatía grave Cardiopatía grave
Infeccion por el VIH con depleción de linfocitos
Difusión tiroidea

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TABLA VII : MONITORIZACION DEL TRATAMIENTO CON INTERFERÓN-RIVAVIRINA


PRETRATAMIENTO
DURANTE EL TRATAMIENTO
Transaminasas séricas x Mensualmente
Serología del VHB, VHC y VIH (1) x
Hemograma x Mensualmente.
Semanalmente el primer mes
Pruebas de funcion hepática (2) x
alfa- fetoproteína x
Pruebas de función renal (3) x
Glucemia x
Auto-anticuerpos (4) x
Metabolismo del hierro (5) x
Pruebas de función tiroidea x TSH: cada 3 meses
Test de embarazo x
1- HBsAg, anti-VHC, anti-VIH.
2- Fosfatasas alcalinas, gamma-glutamil-transpeptidasa, bilirrubina total, albúmina, tasa de protrombina.
3- Creatinina sérica, proteinuria.
4- Anti-nucleares, anti-músculo liso, anti-LKM1, anti-mitocondriales.
5- Hierro, ferritina, coeficiente de saturación de la transferrina.
6- TSH, anticuerpos anti-tiroideos

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