Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


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Diabetes mellitus y enfermedad hepática

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Indicaciones y resultados de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica

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Diciembre 2001
Indicaciones del tratamiento antivírico en pacientes infectados por el virus dela hepatitis C (VHC)

Noviembre 2001
Tratamiento de la encefalopatía hepática crónica

Julio 2001
Hepatotoxicidad por fármacos

Junio 2001
Indicaciones del transplante hepático en las enfermedades colestásicas

 

Panel de Expertos Octubre 2005

Indicaciones y resultados de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica

A.Mata, J. Llach. JM Bordas.
Endoscopia Digestiva. Hospital Clínic. Barcelona.

Dr. J. Llach Vila
Endoscopia Digestiva
Institutut de Malalties Digestives I Metabóliques.
Hospital Clínic
Barcelona.
Jllach@clinic.ub.es


Introducción.-

La colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) consiste en una exploración endoscópico-radiológica de gran utilidad en el diagnóstico y tratamiento de las principales lesiones de la vía biliar y del páncreas. El empleo de este procedimiento se inicia en 1972 en el diagnóstico etiológico de las colestasis extrahepáticas, si bien con el desarrollo de la ecografía abdominal y posteriormente con la ultrasonografía endoscópica (USE) y otros métodos menos invasivos para el estudio de la vía biliar (p.e. la Colangio-pancreatografía por Resonancia Magnética (CRMN), ha disminuido la indicación de la CPRE como procedimiento exclusivamente diagnóstico. En el momento actual, su utilización se basa fundamentalmente en sus posibilidades terapéuticas. En este sentido, la terapéutica más utilizada durante la CPRE es la esfinterotomía endoscópica (EE) que se ha desarrollado a partir del año 1973 y ha permitido la instauración de otras técnicas como la litotricia mecánica, el drenaje nasobiliar, la citología de estenosis biliares y pancreáticas, la dilatación de las estenosis biliopancreáticas y la colocación de drenajes biliares o pancreáticos, de material rígido y consistencia plástica en un inicio y metálicos y expansible con posterioridad.

El tipo de endoscopio utilizado para la CPRE es un duodenoscopio de visión lateral, con una longitud útil de 120-130 cm, un diámetro medio de 12 mm. Que se ha ido reduciendo en los aparatos más modernos y una movilización cuadridireccional en su extremo distal. El aparato está provisto en el extremo distal del canal operativo de un deflector que se dirige desde la empuñadura y permite dirigir el catéter y el material que se introduce a su través. La ampliación del canal operativo de los duodenoscopios modernos ha permitido la introducción de las prótesis biliares o de otros aparatos más pequeños como el coledocoscopio o las sondas de ecoendoscopia.

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Indicaciones de la colangiopancreatografia retrógrada endoscópica.-

En los últimos años las indicaciones exclusivamente diagnósticas de la CPRE han disminuido considerablemente ante la existencia de nuevas técnicas menos invasivas, con eficacia diagnóstica similar y menores tasas de complicaciones.

Indicaciones diagnósticas:

1) Patología biliar:
Aunque la CPRE es una técnica excelente para valorar patología del árbol biliar, en los últimos años se ha demostrado que la colangio-resonancia es un procedimiento eficaz y menos invasivo para el estudio de la vía biliar. Así, en un estudio de Chen et al (1) en al que se comparó prospectivamente la utilidad de la colangio-resonancia y la CPRE en 44 pacientes con sospecha de obstrucción biliar, la resonancia identificó la litiasis en 13/14 pacientes, la estenosis benigna en 18/19 pacientes y la maligna en 10/11 enfermos, resultados similares a los obtenidos mediante la CPRE. Griffin et al (2) compararon la colangio-resonancia y la CPRE en 133 pacientes afectos de colédocolitiasis. La colangio-resonancia obtuvo una sensibilidad de 84%, especificidad de 96%, valor predictivo positivo de 91% y valor predictivo negativo de 93%, con una eficacia diagnóstica de 92%. De los 6 falsos negativos, 5 correspondieron a litiasis menores de 5 mm. En un estudio similar, Kats et al (3) también evaluaron la colangio-resonancia en el diagnóstico de litiasis biliar, obteniendo una sensibilidad de 83% y sensibilidad de 99%. Di Cesare et al (4) compararon la colangio-resonancia y la CPRE en pacientes con sospecha de obstrucción biliar maligna. La existencia y localización de la estenosis biliar fue detectada correctamente en el 100% y 95% de los casos respectivamente, por lo que los autores recomiendan la colangio-resonancia como exploración de referencia en este tipo de pacientes, con la única excepción de realizar una CPRE en pacientes que se requiera obtención de muestras (citología/biopsias).

En el estudio de pacientes con colangitis ssclerosante primaria, se han publicado estudios que comparan la colangio-resonancia con la CPRE, obteniendo tasas de sensibilidad y especificidad elevadas y similares con ambos procedimientos (5,6).

En el diagnóstico de estenosis biliares malignas se ha comparado el uso de la ultrasonografía endoscópica tridimensional con la colangio-resonancia, la CPRE y la colangiografía transhepática percutánea, obteniendo una eficacia diagnóstica similar en la detección del nivel de la obstrucción y la causa de la estenosis (7).

Al igual que la colangio-resonancia, la ultrasonografía endoscópica está emergiendo como una buena técnica en el diagnóstico de patología biliar, gracias a su baja tasa de complicaciones y especialmente al no haber riesgo de pancreatitis. Napoleón et al (8) estudiaron prospectivamente la capacidad de la ultrasonografía ensocópica de reemplazar a la CPRE en pacientes con sospecha de litiasis en el conducto hepático común observada en una ecografía abdominal. En 74 de los 238 pacientes se confirmó la presencia de litiasis, siendo la ultrasonografía endoscópica diagnóstica en 60 de ellos (81%), con un valor predictivo negativo de 95%, por lo que los autores concluyen que la estrategia diagnóstica para la litiasis biliar debería incluir la ultrasonografía después de la ecografía abdominal.

2) Manometría del esfínter de Oddi:
Este procedimiento utilizado para el diagnóstico de la disfunción del esfínter de Oddi está relacionado con una alta tasa de riesgo de pancreatitis post-CPRE (10-20%). Por ello se requieren nuevos métodos menos invasivos para reducir el riesgo de esta complicación. Mariani et al (9) midieron el diámetro del conducto pancreático después de la administración de secretina durante la colangio-resonancia como indicador individual de la función del esfínter. A los 15 pacientes incluidos en el análisis se les realizó una colangio-resonancia con secretina y una CPRE con manometría del esfínter de Oddi. Ambas pruebas realizaron el diagnóstico de disfunción del esfínter de Oddi en el 87% de los casos, con dos falsos negativos en el grupo de la colangio-resonancia. A pesar de estos resultados que sugieren que la colangio-resonancia puede reemplazar a la CPRE en esta indicación, estos hallazgos deben ser confirmados en futuros estudios.

3) Biopsias endobiliares y citología:
Las biopsias de la vía biliar se obtienen habitualmente después de realizar la esfinterotomía en pacientes con sospecha de estenosis biliares. Algunos intentos para minimizar el riesgo de la esfinterotomía han utilizado guías a través de las cuales se pueden introducir la pinza de biopsias para obtener muestras. La citología por cepillado se realiza habitualmente en pacientes con estenosis de la vía biliar o pancreática. Este método es relativamente fácil de realizar, pero tiene una sensibilidad baja. En un estudio reciente se ha comparado la punción con aguja fina guiada por ultrasonografía endoscópica con la citología y las biopsias en pacientes con ictericia obstructiva, sin obtener diferencias significativas en cuanto a la sensibilidad ni la especificidad (10).

Por otra parte, con el objetivo de mejorar la eficacia en el diagnóstico del cáncer pancreático, se ha estudiado las mutaciones del K-ras y la actividad de la telomerasa en células obtenidas mediante cepillado durante la CPRE, demostrando que la combinación de los dos estudios tenía una especificidad del 100% y una sensibilidad de 66% (11).

En resumen, puede considerarse que aunque las nuevas técnicas de imagen como la colangio-resonancia y la ultrasonografía endoscópica han reemplazado a la CPRE como técnicas meramente diagnósticas, la necesidad de obtención de biopsias de lesiones biliares y pancreáticas todavía representa una importante indicación de este procedimiento. A pesar de que la sensibilidad diagnóstica de la citología por cepillado y las biopsias es muy limitada, la introducción de la biología molecular en este campo podría ayudar a obtener resultados más satisfactorios.

Indicaciones Terapéuticas:

La mayoría de las enfermedades biliares son, hoy en día, tributarias de tratamiento endoscópico mediante CPRE de forma que el manejo endoscópico de la litiasis biliar, la estenosis y fugas biliares continúa siendo un gran reto para la CPRE terapéutica.

La esfinterotomía es necesaria en casi todas las acciones terapéuticas derivadas de la CPRE para mejorar el acceso a la vía biliar y pancreática y facilitar el uso de los diferentes tipos de catéteres y otros accesorios (cesta de Dormia, balón biliar, prótesis, etc).

Las patologías más frecuentes que requieren tratamiento endoscópico son:

1) Litiasis biliar:
Es la indicación más frecuente de la CPRE terapéutica ya que posee una elevada eficacia diagnóstica y permite eliminar los cálculos. La técnica más utilizada consiste en la realización de una esfinterotomía y extracción de los cálculos con la cesta de Dormia y/o el balón biliar. No obstante, en los últimos años se han utilizado otras técnicas alternativas a la esfinterotomía como la dilatación endoscópica con balón obteniendo resultados desiguales y sin que exista un consenso generalizado en este aspecto.

En pacientes con colangitis supurativa aguda debida a litiasis coledocal, el drenaje biliar inmediato por vía endoscópica está asociado a una menor morbilidad y mortalidad que la cirugía. En este sentido, Lee et al (12) publicaron un estudio prospectivo comparando el uso del catéter nasobiliar y un stent biliar para la descompresión biliar en la colangitis aguda, con buenas tasas de mejoría en ambos grupos. Asimismo, este grupo sugiere que en este tipo de pacientes la terapéutica se debe realizar en dos tiempos (descompresión biliar de urgencia seguido de esfinterotomía y extracción de cálculos en una segunda CPRE) para minimizar la incidencia de complicaciones tales como la hemorragia por coagulopatías y sepsis.

En la pancreatitis aguda grave de origen biliar, también se ha observado que la realización de una esfinterotomía endoscópica precoz mejora la evolución clínica de los pacientes (13).

2) Estenosis biliares benignas
Las estenosis biliares benignas, cuando se manejan endoscópicamente, requieren dilatación de la estenosis seguida de colocación de prótesis. Las prótesis autoexpandibles ofrecen un diámetro luminal mayor y un periodo de funcionamiento más prolongado en pacientes con estenosis malignas, aunque tienen el inconveniente de que la proliferación epitelial del conducto biliar y la formación de barro biliar, limitan su utilidad clínica en pacientes con estenosis benignas (14).

Las prótesis metálicas autoexpandibles no recubiertas también se han utilizado en pacientes seleccionados con estenosis biliar benigna secundaria a pancreatitis crónica con resultados satisfactorios (15).

3) Estenosis biliares asociadas a transplante hepático
Las complicaciones biliares post-quirúrgicas, sobre todo estenosis y fugas biliares, pueden ocurrir entre el 7 y 29% de los pacientes tras la realización de un transplante ortotópico de hígado y en un porcentaje mayor en pacientes sometidos a transplante hepático de donante vivo. En la mayoría de estas complicaciones el abordaje inicial es endoscópico (14), siendo de mayor utilidad para el tratamiento de las lesiones localizadas distalmente a los conductos hepáticos principales en pacientes con anastomosis colédoco-coledocal.

El tratamiento endoscópico durante la realización de la CPRE consiste en la dilatación de la estenosis con balón neumático (4, 6, 8, 10 mm) con o sin colocación de prótesis, mientras que el tratamiento percutáneo consiste en la dilatación de la estenosis y colocación de un drenaje percutáneo en todos lo casos. Los datos disponibles sugieren que la terapéutica endoscópica resulta eficaz para resolver la estenosis y la fuga biliar en un porcentaje significativo de enfermos trasplantados que presentan estas complicaciones (16,17,18).

4) Estenosis malignas
La colocación de prótesis biliares por vía endoscópica es el tratamiento paliativo más utilizado en los pacientes con obstrucción maligna de la vía biliar (19). A pesar de ello, existen controversias en relación al tipo de prótesis, su duración y la relación coste-efectividad. Se han publicado estudios comparativos utilizando diferentes tipos de prótesis biliares de plástico (poliuretano, teflón poliuretano cubiertos con hidrómeros hidrofílicos) sin hallar diferencias significativas en cuanto a su duración (20,21). Por otra parte, el alto coste de las prótesis metálicas ha limitado su uso como primera línea terapéutica. No obstante, algunos estudios demuestran que su uso es coste-efectivo cuando se compara con la prótesis de plástico en el tratamiento de los pacientes con estenosis malignas de la vía biliar ya que el tiempo de permeabilidad es mayor y reducen el número de días de hospitalización, de tratamiento antibiótico, de número de CPRE y ecografías realizadas (22).

A pesar de la idea generalizada de que las prótesis metálicas autoexpandibles tienen una mayor duración y menores tasas de oclusión que las prótesis convencionales de plástico, el crecimiento tumoral a través de la red de la prótesis también puede ocasionar obstrucción de la prótesis, por lo que se han diseñado otras modalidades como las prótesis metálicas recubiertas. En este sentido, un estudio prospectivo reciente (23) que compara las prótesis recubiertas versus no recubiertas, ha demostrado que la duración de la prótesis recubierta es mayor, que tiene una menor tasa de oclusión (14% vs 38%) y que no se observó sobrecrecimiento tumoral en el interior de las prótesis recubiertas.

5) Fuga biliar
El tratamiento endoscópico de la fuga biliar secundaria a la cirugía (colecistectomía laparoscópica o a cirugía hepática) resulta eficaz e un porcentaje significativo de pacientes. La realización de la esfinterotomía endoscópica como única terapia para facilitar el drenaje biliar y disminuir la presión de la vía biliar, a menudo, es suficiente para la resolución del cuadro (24). Sin embargo, en algunas ocasiones es necesario la colocación temporal de una prótesis biliar, obteniendo muy buenos resultados, con cifras de éxito cercanas al 100% (25). Recientemente se ha descrito un nuevo método para el tratamiento de las fugas biliares resistentes a la terapia convencional, que consiste en la inyección de N-butyl-2-cyanocrilato mezclado con contraste directamente en el trayecto fistuloso bajo control radiológico durante la CPRE, con un éxito (cierre de la fístula) en el 78% de los enfermos (26).

6) Colangitis esclerosante primaria
La endoscopia terapéutica de las estenosis principales en pacientes con colangitis esclerosante primaria ha sido utilizada para el tratamiento del dolor, la colangitis bacteriana o el prurito que pueden ocasionar. No obstante, un estudio publicado recientemente (27), sugiere que el tratamiento endoscópico de la estenosis no siempre resulta útil y que no debe considerarse una opción terapéutica rutinaria, por lo menos, hasta que se disponga de más estudios prospectivos que determinen su utilidad y las lesiones susceptibles de ser tratadas endoscópicamente.

7) Ampuloma
Las técnicas de polipectomía combinadas con algunos métodos de mucosectomía, han hecho que la ampulectomía sea un tratamiento bien establecido para los tumores benignos y que pueda considerarse como tratamiento paliativo en el tratamiento de patología maligna papilar (28) .

8) Tratamiento de la patología pancreática.
Las principales indicaciones de la CPRE terapéutica (esfinterotomía pancreática y/o colocación de prótesis) son el tratamiento del dolor de origen pancreático, en especial el manejo de los enfermos con pancreatitis crónica y estenosis del conducto de Wirsung y las fístulas pancreáticas (29). Para el drenaje de colecciones y lesiones quísticas puede ser de gran ayuda la asociación con la ultrasonografía endoscópica (29).

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Complicaciones de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica.-

La incidencia de complicaciones de la CPRE oscila en las diferentes series publicadas entre 5% y 10% (30-33). Las complicaciones más frecuentes son: pancreatitis, hemorragia, perforación, colangitis, colecistitis, complicaciones relacionadas con el stent y las complicaciones cardiopulmonares (32,33) (Tabla 2). De todas ellas, la más frecuente es la pancreatitis, con una incidencia que oscila entre el 1.3% y el 8% (31,32) y adquiere criterios de gravedad en el 0,3% de los casos (34). Los principales factores predictivos relacionados con la aparición de pancreatitis post-CPRE son (31-33): edad menor de 60 años, sexo femenino, vía biliar principal con un calibre inferior a 10 mm, inyección de contraste en el conducto pancreático, canulación biliar dificultosa (con o sin realización de pre-corte), sospecha de disfunción del esfínter de Oddi, e historia previa de pancreatitis post-CPRE.

Hasta la fecha se han efectuado numerosos estudios dirigidos a prevenir la aparición de pancreatitis con diferentes fármacos (nitroglicerina, somatostatina, octeotride, antiinflamatorios no esteroideos, diclofenaco, gabexate, antibióticos) (35) o incluso con la colocación de un stent pancreático sin que por el momento, se haya generalizado el uso de ninguno de ellos (36).

La incidencia de hemorragia post-esfinterotomía endoscópica es del 1-2% (31-33). Los principales factores de riesgo relacionados con la hemorragia son: la presencia de coagulopatía o trombocitopenia, el inicio de tratamiento anticoagulante en los 3 días previos a la CPRE, y la escasa experiencia del endoscopista (<1 esfinterotomía a la semana) (32,37).

La perforación es la complicación más grave, con una incidencia inferior a 1% (30-33). Los factores de riesgo para presentar esta complicación no están bien definidos, pero se ha sugerido que los pacientes con antecedentes de gastroenteroanastómosis de tipo Billroth II, a los que se realiza esfinterotomía con aguja y/o con sospecha de disfunción del esfínter de Oddi, presenten un riesgo más elevado de desarrollar la complicación (38).

La colangitis y colecistitis son otras complicaciones potenciales de la CPRE. Los factores de riesgo para la colangitis incluyen la ictericia, especialmente de origen maligno, la colangitis previa y la falta de experiencia del operador (31,32). Aunque se ha sugerido que la administración profiláctica de antibióticos antes de realizar la exploración podría disminuir la incidencia de aparición de esta complicación, otros estudios sugieren que el uso generalizado de antibióticos administrados de forma profiláctica no es útil para prevenir esta complicación (39).

La mortalidad post- CPRE es del 0.2%, porcentaje que aumenta al 0,5% cuando se incluye la modalidad terapéutica (40).

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Referencias

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Tabla 1: Indicaciones de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica

Diagnósticas

Patología biliar
Manometría del esfínter de Oddi
Biopsias endobiliares y citología

Terapéuticas Litiasis biliar
Estenosis biliares benignas
Estenosis biliares malignas
Estenosis asociadas a transplante hepático
Fuga biliar
Colangitis Esclerosante Primaria
Ampuloma
Patología pancreática

Tabla 2: Complicaciones de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica

  • Pancreatitis
  • Hemorragia
  • Perforación
  • Colangitis
  • Colecistitis
  • Relacionadas con el stent
  • Cardiopulmonares
  • Otras

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