Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


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Panel de Expertos Marzo 2005

Diálisis con albúmina: Un nuevo procedimiento de soporte hepático extracorpóreo.

Dr. Albert Parés
Unidad de Hepatología
Institut de Malalties Digestives i Metabòliques
Hospital Clínic
Barcelona

Correspondencia:
Albert Parés
Unidad de Hepatología
Hospital Clínic
C/ Villarroel 170
08036-Barcelona
pares@ub.edu

 


Introducción.-

La insuficiencia hepática ya sea aguda -hepatitis fulminante- o crónica descompensada se asocia con una elevada mortalidad (1,2). En los últimos años se han producido notables avances en el tratamiento de las complicaciones de las enfermedades hepáticas, pero en general no existe un método definitivo para paliar esta situación. El único tratamiento que ha mostrado una eficacia real es el trasplante hepático, procedimiento que ha mejorado notablemente las tasas de supervivencia de la insuficiencia hepática aguda y crónica (3). Parece razonable, por tanto, intentar encontrar modalidades terapéuticas que logren, aunque sea transitoriamente, mantener al paciente hepatópata gravemente descompensado en una situación que le permita llegar al trasplante hepático.

Desde comienzos de los años sesenta se han evaluado distintos procedimientos terapéuticos para la insuficiencia hepática aguda o la crónica agudizada. Estas técnicas incluyen la hemodiálisis, la hemoperfusión, la exanguino-transfusión, la plasmaféresis, y la combinación de algunas de ellas, o bien el paso de la sangre a través de diversos sistemas que filtran y/o adsorben los agentes tóxicos (4). La eficacia de todos los procedimientos ha sido muy limitada, en parte por la insuficiente capacidad de detoxificación, pero también porque estos sistemas no tienen una función de síntesis.

En la última década han aparecido nuevos métodos de soporte hepático extracorpóreo, basados en la utilización de técnicas complejas que utilizan células hepáticas incorporadas al sistema, y que se conocen como hígados bioartificiales. Estos sistemas están constituidos por un componente biológico (hepatocitos frescos de cerdo o humanos obtenidos de hígados de cadáver no útiles para trasplante hepático, o de líneas celulares en cultivo) y un sistema de circulación extracorpórea (5). En el momento actual están en curso ensayos clínicos que evalúan la aplicabilidad y la eficacia de estos hígados bioartificiales en enfermos con insuficiencia hepática. Los resultados de estos estudios indican que el procedimiento puede tener indicaciones en pacientes con una hepatitis fulminante, particularmente cuando es debida a la intoxicación aguda por paracetamol (6). En la tabla 1 se resumen las principales características de los sistemas de detoxificación y de los hígados bioartificiales. Esta revisión está, sin embargo, específicamente dirigida a describir los resultados obtenidos mediante la diálisis con albúmina, utilizando el sistema de recirculación con adsorbentes moleculares (MARS).

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Sistemas no biológicos de soporte hepático extracorpóreo.-

La base racional para la utilización de los sistemas de soporte hepático extracorpóreo ha sido la de poder eliminar aquellas sustancias que participarían en la fisiopatología de los trastornos sistémicos y circulatorios así como en la encefalopatía hepática y edema cerebral (7,8). En este sentido se ha utilizado la hemodiálisis en la insuficiencia hepática aguda grave que puede eliminar el exceso de toxinas dializables como el amonio, falsos neurotransmisores, fenoles y aminoácidos aromáticos, y otras sustancias (9,10). Los efectos no fueron favorables ni cuando se utilizó un procedimiento estándar ni cuando la sangre se dializaba a través de una membrana de poliacrilamida que permite el paso de moléculas de mayor tamaño (11,12).

Además del acúmulo de sustancias fácilmente dializables, en la patogenia de la encefalopatía contribuyen otros elementos que no se eliminan con la diálisis tradicional. En este sentido se han implicado agentes poco específicos como la bilirrubina, los ácidos biliares, y la endotoxina, y ciertas citocinas (13) como el factor de necrosis tumoral alfa, la interleucina 6, el factor transformante de crecimiento beta, la interleucina 1 y los interferones (14). Con el fin de poder eliminar estos otros factores “tóxicos” se han utilizado sistemas de detoxificación más potentes que la hemodiálisis simple (Tabla 2). Como método de soporte hepático extracorpóreo se ha utilizado la hemofiltración, la hemoperfusión en columnas de carbón activado (15-26), y la exanguino-transfusión. La plasmaféresis se ha asociado a una probada mejoría del estado neurológico y a una disminución de nuevos episodios de sangrado, así como una cierta mejoría de la supervivencia (27). También la hemoperfusión en columnas de carbón activado ha mostrado una cierta mejoría de la supervivencia en pacientes con insuficiencia hepática aguda grave (23-26). Debe objetarse que ninguno de los estudios incluían un grupo control adecuado con respecto a la causa del fallo hepático ni en cuanto a la gravedad de la enfermedad.

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Sistemas de detoxificación hepática que utilizan la capacidad adsorbente de la albúmina.-

La mayoría de los anteriores sistemas de detoxificación hepática se han basado en la posible eliminación de sustancias hidrosolubles y de un peso molecular relativamente bajo, ya que se eliminan básicamente a través de hemodiálisis o de hemofiltración. Estos sistemas no permiten, por tanto la eliminación de las moléculas de mayor tamaño, pero sobre todo aquellas que son liposolubles y que se transportan ligadas a la albúmina.

Este fue el razonamiento para el desarrollo de un nuevo procedimiento que se basa en la capacidad de transporte de la albúmina, conocido como sistema de recirculación con adsorbentes moleculares (MARS) (28). Este sistema de desintoxicación de la sangre, concebido en la Universidad de Rostock (Alemania), consiste esencialmente en un método de detoxificación que utiliza el sistema estándar de hemodiálisis o de hemofiltración, al cual se acopla un circuito intermedio con albúmina humana a concentraciones de 10-20% que es el que ejerce la capacidad adsorbente. Este circuito intermedio lleva incorporado un procedimiento para prolongar la capacidad adsorbente de la albúmina, consistente en un cartucho de carbón activado y otro de resinas de intercambio aniónico. En realidad el sistema se basa en una primera diálisis de la sangre del paciente frente a una solución de albúmina a través de un cartucho con una membrana que permite la diálisis de moléculas menores de 50 kD (figura 1). Las moléculas libres y otras ligadas a la albúmina del paciente pasan al circuito intermedio, con albúmina libre de ligandos. La segunda diálisis es la que se establece entre la solución de albúmina del circuito intermedio con un sistema de diálisis tradicional o de hemofiltración, a través del cual se dializan o filtran las moléculas de menos de 15 kD (figura 2). Existe una modificación del sistema MARS que consiste en la diálisis con albúmina sin recirculación pero con elevados flujos (10 ml/kg/min) y con un cartucho de carbón activado. Este sistema no utiliza el cartucho de intercambio aniónico y se ha empleado en Estados Unidos de Norteamérica (29).

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Aplicación y resultados de la detoxificación hepática mediante diálisis con un circuito de albúmina.-

A pesar de que el tratamiento MARS se empezó a utilizar en 1993 los resultados en pacientes con diferentes tipos de patología hepática no se han publicado hasta los últimos años, con efectos alentadores sobre la mejoría de la función circulatoria sistémica y del flujo cerebral, sobre la encefalopatía hepática y la presión intracraneal, así como también sobre la supervivencia a corto plazo en grupos muy reducidos de pacientes.

Estudios experimentales in vivo e in vitro han demostrado que el sistema MARS es capaz de eliminar sustancias del plasma que se van ligadas a la albúmina, como las sales biliares y algunos fármacos como el diazepam (30). También existen estudios que sostienen que el procedimiento es capaz de adsorber y eliminar algunas citocinas como el factor de necrosis tumoral alfa y la interleucina 6 (31), y se ha sugerido el potencial para eliminar otras sustancias que tienen un papel importante en los cambios circulatorios como el óxido nítrico. Se ha señalado que el sistema es capaz de eliminar substancias como bilirrubina, triptófano, ácidos grasos de cadena media y corta, y algunos metales como el cobre (tabla 3).

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Repercusiones sobre la circulación sistémica.-

La aplicación del sistema MARS en pacientes con una enfermedad hepática crónica agudizada se asocia a un aumento de la presión arterial media tal como se ha demostrado en tres estudios (32-34). El primero de ellos que incluía 13 pacientes con síndrome hepatorrenal, 8 de los cuales fueron tratados con MARS y experimentaron un aumento sustancial aunque no significativo de la presión arterial media, efecto claramente distinto en los pacientes tratados con hemofiltración (32). En el segundo estudio, efectuado en otros ocho pacientes con una agudización de una hepatopatía crónica, el tratamiento con MARS se relacionó con un aumento de la presión arterial media y de las resistencias vasculares sistémicas durante y después del procedimiento. No se observaron cambios en el índice cardíaco en los tres pacientes evaluados en este estudio (33). En el tercer estudio de Schmidt y colaboradores también se constató este efecto sobre la hemodinámica sistémica, que se relacionó con una disminución de la renina plasmática (34). Los resultados de un estudio realizado en pacientes con hepatitis alcohólica aguda grave también indican que el tratamiento con MARS se asocia a un aumento de la presión arterial media y del índice de resistencias vasculares sistémicas. Este efecto se asocia a una notable disminución de la actividad renina plasmática, de la angiotensina y del óxido nítrico (35).

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Cambios en la circulación cerebral y la encefalopatía hepática.-

En pacientes con una hepatopatía crónica descompensada se ha observado que la aplicación de un tratamiento con MARS aumenta el flujo de la arteria cerebral media, estimado mediante eco-doppler. Este efecto se asocia a una mejoría del grado de encefalopatía hepática, y estos cambios se acompañan de una clara disminución de los niveles circulantes de amonio y de bilirrubina, así como de una mejoría de los parámetros de función renal (33).

En otro estudio en el cual se monitorizaba la presión intracraneal en tres pacientes con una cirrosis hepática descompensada y encefalopatía, se observó que el tratamiento con MARS se seguía de una clara disminución de la presión intracraneal y de la saturación venosa de oxígeno en el cayado de la yugular, lo cual indicaría una mayor utilización de oxígeno, y traduciría una mayor actividad cerebral que estaría reflejada por la mejoría del índice de encefalopatía hepática (36). Aunque los resultados de este estudio son muy interesantes es conveniente señalar que se trata de datos preliminares obtenidos únicamente en tres pacientes, y que todos ellos tenían una presión intracraneal pre-tratamiento dentro de un intervalo normal o poco elevada.

La diálisis con albúmina de alto flujo también ha mostrado notorios efectos sobre la encefalopatía hepática y la presión intracraneal en otro estudio realizado en pacientes con insuficiencia hepática aguda grave. Se observaron cambios significativos con una disminución de los niveles de amonio y un aumento del índice de Fisher, así como un descenso notable de la presión intracraneal y del grado de encefalopatía hepática. De los cinco pacientes más graves de este estudio uno recuperó la función hepática y los cuatro restantes pudieron llegar en buenas condiciones al trasplante hepático (37).

En otros estudios también se ha observado que el tratamiento con MARS se acompaña de una mejoría del grado de encefalopatía hepática. En este sentido, en pacientes con hepatitis alcohólica grave el tratamiento con MARS se asocia a la mejoría de la encefalopatía hepática tras cada tratamiento (35). Este efecto del MARS se acompaña de un aumento significativo del índice de Fisher debido a una disminución de los niveles circulantes de aminoácidos aromáticos. Mas recientemente se han reportado los resultados de un estudio controlado de MARS versus tratamiento estándar en pacientes con encefalopatía hepática grave (grados III y IV) y se ha observado un claro efecto favorable de la diálisis con albúmina (39)

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Efectos sobre la función hepatocelular.-

Los cambios inducidos por el tratamiento MARS sobre la función hepatocelular no son tan patentes. Sin embargo, uno de los efectos constantes que se observa con el tratamiento es la disminución de la concentración de bilirrubina, que es un indicador del grado de función hepatocelular. También se ha descrito un aumento de la tasa de protrombina, del factor VII y de la actividad colinesterasa (38). Asimismo se ha reportado una mejoría de la escala de Child (32), pero se debe tener en cuenta que la bilirrubina es uno de las variables incluidas en esta escala que evalúa el pronóstico de los pacientes con una cirrosis hepática.

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Cambios en la función renal.-

Los efectos sobre la función renal observados en los pacientes hepatópatas tratados con la diálisis con albúmina son variables, y por otra parte, difíciles de interpretar ya que en ocasiones el sistema MARS se aplica acoplado a hemodiálisis o a hemofiltración. Cuando se aplica asociado a estos procedimientos es razonable que se observen cambios en los niveles de creatinina y urea circulantes, por el efecto propio de la depuración renal. Sin embargo, lo más notable es que la aplicación del sistema MARS a pacientes con síndrome hepatorrenal se acompaña de una mejoría global de la función renal con recuperación del volumen urinario (32). Esta mejoría de la función renal podría ser debida al efecto del tratamiento sobre la hemodinámica sistémica y la disminución de los sistemas vasoactivos endógenos.

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Repercusiones sobre la supervivencia.-

Existen pocos estudios que hayan evaluado la influencia del tratamiento con MARS sobre la supervivencia a corto plazo en los pacientes con una hepatopatía crónica. Los datos más relevantes corresponden al estudio controlado que comparaba el efecto tratamiento con MARS versus la hemofiltración en pacientes con síndrome hepatorrenal. Todos los pacientes tenían un fallo multiorgánico con hipotensión arterial, oligoanuria y encefalopatía hepática. Los pacientes recibieron sesiones MARS de 6-8 horas de duración además del tratamiento habitual o bien hemofiltración sin MARS. Se observó que el tratamiento se asoció a una mejoría significativa de la bilirrubinemia y de la tasa de protrombina, así como una tendencia a mejorar la hipotensión arterial y el volumen urinario. Pero lo más notable fue la mejoría de la supervivencia a corto plazo con una mediana de 25 días en el grupo MARS y sólo de 5 días en el grupo con tratamiento estándar (32) (figura 3). En otro estudio más reciente, que incluyó a 24 pacientes con una enfermedad hepática crónica descompensada, y con niveles basales de bilirrubina superiores 20 mg/dl, se ha observado que el tratamiento con MARS se asocia con una mayor supervivencia a corto plazo. La tasa de supervivencia a los 30 días fue de 92% en el grupo tratado con MARS y del 50% en el grupo control (38). También se ha observado una mejoría de la función renal y de la encefalopatía hepática en el grupo tratado con MARS.

Existen otras informaciones procedentes de estudios no controlados que sugieren que el tratamiento con MARS es una opción en aquellos pacientes muy graves con un fallo hepático agudo, o bien en pacientes trasplantados con fallo primario del injerto (40). En estos casos la aplicación del procedimiento durante períodos de tiempo variable también ha contribuido a mantenerlos en una situación clínica suficientemente buena para que hayan podido llegar al trasplante hepático. En este sentido se ha publicado la eficacia de la diálisis con albúmina para eliminar el exceso de cobre en un paciente con un fallo hepático agudo debido a una enfermedad de Wilson y que tras muchas sesiones de diálisis se pudo llegar a trasplantar (41).

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Mejoría del prurito de la colestasis.-

El prurito es un síntoma frecuente en las enfermedades colestásicas crónicas. Generalmente se controla con la administración de resinas, rifampicina o naltrexona. Hay, sin embargo, algunos casos resistentes a cualquier tipo de tratamiento, y en estas ocasiones el prurito es uno de los criterios para trasplante hepático. Se han utilizado distintos procedimientos de circulación extracorpórea para intentar aliviar el prurito de estos pacientes con resultados inciertos. El sistema MARS es eficaz para mejorar el prurito insoportable de la colestasis crónicas, tal como se ha observado en cuatro pacientes en quienes se aplicaron dos sesiones de MARS. El tratamiento se siguió de una notable mejoría del prurito (figura 4), e incluso desaparición del mismo evaluado mediante una escala analógica visual. El efecto sobre el prurito no se asoció a cambios de la función hepatocelular pero se observó un descenso significativo de los niveles circulantes de ácidos biliares totales al finalizar el tratamiento (42). Resultados similares se han descrito otros pacientes con prurito.

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Efectos adversos.-

La mayoría de los estudios con MARS no refieren efectos adversos graves relacionados con la aplicación del procedimiento, salvo los propios que comporta cualquier técnica de depuración extracorpórea que incluye los relativos a la vía de acceso vascular. Quizá el efecto adverso más frecuente, aunque sin consecuencias clínicas, es la disminución del número de plaquetas (35). También deben tenerse en cuenta los problemas locales en la zona de inserción del catéter, con la potencial aparición de hematomas. Aunque no se han descrito específicamente deben extremarse las medidas para evitar una contaminación bacteriana, y debería ajustarse la dosificación de otros fármacos que recibe el paciente y que pueden depurarse por el sistema de diálisis. Este último aspecto es particularmente importante para los fármacos que se transportan ligados a la albúmina, ya que la aplicación del procedimiento representa un aumento del aclaramiento plasmático de estos agentes.

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Conclusiones.-

La información sobre los efectos del tratamiento con MARS es reciente y todavía no hay resultados de estudios extensos y controlados que evalúen el tratamiento en cuanto a supervivencia en grupos homogéneos de pacientes con insuficiencia hepática aguda grave, en pacientes trasplantados hepáticos con fallo primario del injerto, o en pacientes con una hepatopatía crónica descompensada por una agudización generalmente tras un episodio de hemorragia digestiva alta, o de una infección bacteriana. Los resultados en grupos reducidos de pacientes son, sin embargo, alentadores, y podría ser que en definitiva nos encontremos ante un procedimiento que permita recuperar transitoria y parcialmente algunas de las capacidades de detoxificación del hígado lesionado. Para demostrar que esto es posible se requiere disponer de estudios controlados coherentes, realizados en grupos homogéneos de pacientes y con unos objetivos claros, tanto relacionados a un cambio favorable concreto como sobre la supervivencia. Los efectos observados sobre la hemodinámica sistémica y sobre la función cerebral y la encefalopatía hepática, así como el alivio o desaparición del prurito intratable, sugieren que los sistemas de detoxificación hepática que utilizan diálisis con albúmina pueden ser, además, una herramienta muy atractiva para evaluar la fisiopatología de las enfermedades hepáticas.

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Referencias.-

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Tabla 1. Sistemas de soporte hepático extracorpóreo. Características de los sistemas de detoxificación simple y de los hígados bioartificiales.

Detoxificación Hígado bioartificial

Función excretora
Utiliza adsorbentes
Tiene gran capacidad
Fácil aplicabilidad
Menos caro
Problemas: elimina moléculas esenciales


Función excretora y de síntesis
Utiliza células y adsorbentes
Capacidad limitada
Aplicabilidad compleja
Muy caro
Potencial transmisión de enfermedades

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Tabla 2. Principales resultados con los sistemas de soporte hepático extracorpóreo que no utilizan células(*).

modalidad
N casos
Mejoría neurológica %
Supervivencia %
Hemodiálisis
65
66
26
Hemofiltración
15
66
53
Exanguinotransfusión
48
66
19
Plasmaféresis
32
47
22
Perfusión resinas
9
55
0
Perfusión carbón activado
278
42
42

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Tabla 3. Sustancias que pueden eliminarse mediante la diálisis con albúmina

Amonio
Bilirrubina
Sales biliares
Aminoácidos
Acidos grasos
Triptófano
Diazepam
Interleucina-6
Factor de necrosis tumoral alfa
Cobre

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Figura 1.

Mecanismo de transporte de las moléculas ligadas a la albúmina a través de la membrana MARS. En la fase de llenado las moléculas de albúmina se sitúan en los poros del filtro y luego sirven de paso intermedio para el transporte de las moléculas desde la sangre del paciente al circuito intermedio con albúmina al 20%. (Adaptado de Stange et al., referencia 28, y reproducido con permiso de Teraklin SL).

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Figura 2

Esquema del funcionamiento de los tres circuitos en el sistema de recirculación con adsorbentes moleculares. Hay tres circuitos, el primero que corresponde al de la sangre, y el tercero corresponde al circuito propiamente de la diálisis. Entre los dos hay un circuito intermedio con albúmina al 10-20% que se purifica de sustancias ligadas a la albúmina con el paso a través de un cartucho de carbón activado y otro de resinas de intercambio aniónico. (Adaptado de referencia 33).

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Figura 3.

Probabilidad de supervivencia en los pacientes con cirrosis hepática descompensada y síndrome hepatorenal tratados con terapia convencional y sesiones de MARS o bien tratados únicamente con hemofiltración. (referencia 32).

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Figura 4.

Efecto del tratamiento con MARS del prurito insoportable y resistente a otros tratamientos. Se refieren los resultados promedios desde 15 días antes del primer tratamiento, hasta un periodo de seguimiento post-tratamiento que supera los 3 meses. Las columnas verticales indican cada tratamiento con MARS de 7 horas de duración.

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