Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


Noviembre 2006
Diabetes mellitus y enfermedad hepática

Septiembre 2006
Manifestaciones extrahepáticas de la infección por el virus de la hepatitis C.

Mayo 2006
Métodos no invasivos de cuantificación de la fibrosis hepática en la hepatitis crónica por virus C.

Abril 2006
Tratamiento de las colestasis crónicas

Marzo 2006
Diagnostico del hígado graso no alcohólico

Febrero 2006
Porfiria cutánea tarda

Enero 2006
Marcadores del virus de la hepatitis B. Utilidad diagnóstica

Diciembre 2005
Diagnostico y tratamiento del síndrome hepatorenal

Noviembre 2005
Tratamiento de las hepatitis víricas en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana

Octubre 2005
Indicaciones y resultados de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica

Septiembre 2005
Afectación hepática en las porfirias.

Junio 2005
Complicaciones extrahepaticas del trasplante de higado.

Mayo 2005
Profilaxis de la hemorragia digestiva por hipertensión portal.

Abril 2005
Osteoporosis en las enfermedades hepáticas crónicas

Marzo 2005
Diálisis con albúmina: Un nuevo procedimiento de soporte hepático extracorpóreo.

Febrero 2005
Trasplante hepático de donante vivo. Situación actual y perspectivas futuras

Enero 2005
Resultados actuales del trasplante hepático

Diciembre 2004
Etiología y pronostico de la hepatitis fulminante

Noviembre 2004
Enfermendad de Wilson

Octubre 2004
Trombosis portal

Septiembre 2004
Trastornos hepáticos y embarazo

Junio 2004
Profilaxis de las hepatitis virales

Mayo 2004
Diagnóstico de las hiperbilirrubinemias

Abril 2004
Diagnóstico de la colangitis esclerosante primaria

Marzo 2004
Colangiografia por resonancia en las enfermedades hepatobiliares

Febrero 2004
Papel actual de la biopsia hepática

Diciembre 2003
Diagnóstico y tratamiento del síndrome de budd-chiari

Octubre 2003
Tratamiento de la hepatitis crónicas B

Septiembre 2003
Opciones terapéuticas en el hidrotórax de origen hepático

Mayo 2003
Esteatosis hepática y esteatohepatitis no alcohólica

Mayo 2002
Nutrición en la hepatopatía crónica

Abril 2002
Tratamiento de la hepatitis autoinmune

Marzo 2002
Tratamiento de la ascitis refractaria

Febrero 2002
Hemocromatosis hereditaria: diagnóstico y cribado familiar

Diciembre 2001
Indicaciones del tratamiento antivírico en pacientes infectados por el virus dela hepatitis C (VHC)

Noviembre 2001
Tratamiento de la encefalopatía hepática crónica

Julio 2001
Hepatotoxicidad por fármacos

Junio 2001
Indicaciones del transplante hepático en las enfermedades colestásicas

 

Panel de Expertos Febrero 2005

Trasplante hepático de donante vivo. Situación actual y perspectivas futuras


J. Ferrer, J Fuster, C Fondevila, R Charco, J Morales, JC García-Valdecasas.

Correspondencia: Juan Carlos García-Valdecasas
Cirugía Hepática y Trasplante
Institut de Malalties Digestives i Metabòliques
Hospital Clínic
Barcelona


Introducción

El trasplante hepático ha representado un gran avance en el tratamiento de las enfermedades del hígado en fase terminal. Sin embargo, es un recurso terapéutico limitado debido a la desproporción existente entre el número de donaciones y el de potenciales receptores. Por ello se han establecido criterios de indicación muy estrictos El número limitado de donantes contribuye a una mortalidad en lista de espera del 10-15 %.

El trasplante tradicional utiliza un hígado entero de un donante con muerte cerebral. El concepto de trasplante hepático usando una parte del hígado de una persona sana para tratar a otra enferma se remonta a mitades del siglo XX. El trasplante hepático de donante vivo se inició para solucionar la falta de donantes apropiados para niños (1). En 1988 Raia en Brasil comunicó el primer trasplante de donante vivo en un paciente pediátrico (2). Desde entonces, se ha convertido en una opción gradualmente aceptada, sobretodo si tenemos en cuenta el aumento del número de pacientes en lista de espera para la obtención de un órgano procedente de cadáver. El país pionero en desarrollarlo fue Japón (3), dadas sus especiales características culturales, donde no se admite la muerte cerebral como indicativa del fallecimiento del individuo. La experiencia que se ha obtenido con este tipo de trasplantes ha servido para iniciar programas de trasplante hepático procedente de donante vivo en receptores adultos. En este caso se utiliza el lóbulo derecho, que ofrece una masa hepática suficiente para garantizar la supervivencia del receptor adulto. La anatomía segmentaria única del hígado permite la separación del mismo en unidades anatómicas independientes capaces de proporcionar un funcionalismo adecuado.

El hígado es un órgano que posee la capacidad de regular su crecimiento y tamaño en respuesta a las demandas del organismo . La regeneración, tras la pérdida de una parte del hígado, se produce en un período de tiempo muy corto (días o semanas) y de forma definitiva entre 6 y 8 semanas. La ventaja del trasplante de donante vivo es la posibilidad de realizar trasplantes electivos en pacientes en los que está clínicamente indicado, y disminuir el fallecimiento de los mismos en lista de espera. Algunos factores del donante cadáver como los episodios de hipotensión y el uso de drogas vasoactivas (que contribuyen a la isquemia hepática y la peor función del injerto), no se producen en el trasplante de donante vivo. El tiempo total de isquemia es mínimo, usualmente menor a dos horas en el en comparación con las 10-11 horas de los trasplantes con donante de cadáver. De acuerdo con la Sociedad Japonesa de trasplante, la supervivencia a los 5 años en adultos es del 69,7 %, mientras que en niños es del 81,5%.

La supervivencia del injerto y del paciente tras el trasplante de donante vivo depende de una adecuada masa hepática inicial. La determinación cuidadosa de la misma es esencial para la obtención de buenos resultados en receptores y para prevenir la exclusión innecesaria de donantes disponibles. Se han realizado múltiples cálculos para estimar el tamaño adecuado del injerto que comporte la mínima morbilidad en el donante y una excelente supervivencia en el receptor. Algunos autores han demostrado que los injertos “small for size” (consecuencias clínicas tras la utilización de un injerto pequeño) presentan un supervivencia menor (4). La relación del volumen del injerto en función del peso del receptor (GRWR) debe ser superior al 0,8%. Disfunciones precoces relacionadas con el metabolismo y las funciones de síntesis junto con colestasis prolongada predispone a estos pacientes a complicaciones como sepsis y hemorragia . Los niveles séricos de bilirrubina se correlacionan con la regeneración hepática, y ambos de forma inversamente proporcional al GRBW. Fan et al (5), concluyen que una donación segura es posible sólo cuando el volumen hepático residual está por encima del 30%. Algunos autores estiman la mortalidad del receptor en un 12 %, disfunciones primarias del injerto y trombosis hepática en un 3 %, complicaciones biliares en un 6 % y necesidad de retrasplante en un 18 % (6). Un reconocimiento precoz de dichas complicaciones minimiza las posibilidades de pérdida del injerto y buenos resultados en el paciente.

Otro punto importante que describen algunos autores es la edad del donante en el trasplante de donante vivo (7). Gracias a la reserva funcional hepática y la capacidad de regeneración, el hígado habitualmente no sufre un deterioro en sus funciones con la edad. Sin embargo, se ha descrito que los “hígados viejos” son más susceptibles a los insultos de los hepatocitos en relación a los “jóvenes”, ya que presentan peor capacidad de regeneración y capacidad reducida en la síntesis de proteinas, tal y como han demostrado distintos autores utilizando tanto el modelo animal como en el humano (8, 9, 10 ).

Por todo ello, el trasplante hepático de donante vivo representa una alternativa válida al trasplante hepático procedente de donante cadáver en un intento de disminuir la lista de espera de pacientes afectos de enfermedad hepática terminal. La seguridad del donante debe ser la principal premisa en este tipo de trasplante, puesto que una persona sana se somete a una intervención quirúrgica que conlleva una morbilidad/mortalidad asociada. Por ello la donación debe ser altruista. Tanto el donante como el receptor firman un documento de consentimiento informado que debe ser aceptado por el juez (Ley Española de donación de órganos, 2000) y de forma individual por el Comité Ético del hospital .

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Evaluación y selección de los candidatos

La selección de los donantes en el trasplante de donante vivo es uno de los aspectos más importantes en este tipo de procedimiento, fundamentalmente por dos razones: en primer lugar que la intervención quirúrgica en el donante debe realizarse de forma segura y en segundo término que el injerto procedente del donante debe ser suficiente y adecuado para el receptor.

Inicialmente serán evaluados los potenciales donantes que cumplan los siguientes requisitos:

- Edad: 18-55 años

- Otros imperativos legales:
· Relación personal genética y/o afectiva con el receptor
· Facultades psíquicas no disminuidas
· Expectativa de mejoría sustancial del pronóstico de vida del receptor si
recibe este tipo de trasplante

- Grupo ABO idéntico o compatible

- Estado de salud aparentemente normal

- Volumen hepático estimado potencialmente adecuado.


El estudio preoperatorio del donante se realiza en cuatro etapas, con ligeras modificaciones según el protocolo establecido por Marcos et al.(11,12).

1º Etapa.

· Evaluación clínica: Historia clínica y exploración física.
· Laboratorio: Grupo sanguíneo, hematología, test de tolerancia a la glucosa, pruebas de
coagulación, prot C, antitrombina III, factor V, VII y VIII, prot C reactiva, función tiroidea.
· serologías: hepatitis A, B y C.
· Pruebas de imagen: RX tórax PA/lateral, Ecografía abdominal.

2º Etapa.

· Evaluación clínica: Consentimiento informado. Evaluación psicológica.
· Laboratorio: Tipaje HLA, cross match, alfa 1 antitripsina, transferrina, ferritina, marcadores
tumorales ( alfa FP, CEA), sedimento de orina, test de embarazo,.
· Serologías: CMV (citomegalovirus) IgG /IgM, HSV(virus herpes simple), EBV (Epstein Barr)
IgG/IgM, VDRL (Lues), HIV (PCR).
· Estudios de imagen: RNM (resonancia nuclear magnética) con medida del volumen hepático.
Angiografía y colangiografía.

Para el estudio del volumen hepático potencialmente adecuado se realizarán los
siguientes cálculos:

- Cálculo de la superficie corporal (SC) (Mosteller RD.NEJM 1987,317:1098)
SC (m2)=Raiz cuadrada de ( (altura (cm) x peso (Kg)) / 3600

- Estimación del volumen hepático total (VH) (Urata et al. Hepatology 1995; 21:1317-21)
VH =706.2 x SC + 2.4

- Estimación del volumen del lóbulo hepático derecho (LHD) para trasplante
LHD (ml)=VH ( ml) x 0.60

Se considerará potencialmente aceptable el donante cuyo LHD corresponda a > 0,8 % - 1 % del peso corporal del receptor (estimado sin ascitis o edemas).

· Estudios especiales: Función pulmonar, ECG (electrocardiograma)

3º Etapa

· Estudios de imagen. Angiografía del tronco celíaco, con fase portal ( en casos seleccionados)

4º Etapa

· Evaluación clínica: Programación del día de la intervención quirúrgica. UCI (unidad de cuidados intensivos).
· Banco de sangre: Donación de sangre autóloga.
· Consentimiento de transfusión sanguínea.

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Modalidades de evaluación de la anatomía hepática

La evaluación de la anatomía hepática del donante es el elemento más importante en la preparación del trasplante hepático de donante vivo en adultos (13-15). Los puntos más importantes en la evaluación preoperatoria del mismo incluyen: descartar una enfermedad hepática desconocida, el peso del injerto y del hígado remanente, la anatomía vascular y de la vía biliar .

- Ecografía: Es el primer paso en la evaluación anatómica. Es importante para la detección de lesiones latentes hepáticas (tumores, quistes y calcificaciones). Algunas lesiones biliares benignas, como la colelitiasis o los pólipos y dilataciones extrahepáticas de la vía biliar pueden ser tratadas durante la intervención quirúrgica y no representan una contraindicación para la donación.

- Tomografía axial computerizada (TAC): Aporta información acerca de lesiones intra y extrahepáticas. Permite evaluar de forma cuantitativa la esteatosis hepática. Además estudia la anatomía vascular (sistema venoso hepático y portal). Esta información es de utilidad para establecer la estrategia quirúrgica.

- Resonancia nuclear magnética: Permite medir el volumen hepático (figura 1) y al igual que el TAC nos proporciona un estudio detallado de la distribución arterial, venosa y de la vía biliar (figura 2).

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Intervención quirúrgica en el donante

HEPATECTOMÍA DERECHA (tabla 1 )

El procedimiento quirúrgico en el donante consiste en una hepatectomía derecha reglada (segmentos 5, 6 ,7 y 8 ). Esta intervención debe ser realizada por al menos dos cirujanos con amplia experiencia en cirugía hepática (16).

- Incisión cutánea: Para la realización de una hepatectomía derecha, realizamos una incisión de laparotomía media supraumbilical con prolongación subcostal derecha (incisión en “J”) . A continuación, el ligamento redondo es ligado y seccionado. Una vez se ha completado la laparotomía debe realizarse una exploración completa y sistemática de la cavidad abdominal.

- Movilización hepática y disección de la venas hepáticas: En primer lugar, el cirujano moviliza el hígado y diseca las estructuras del hilio hepático (identificación de la vía biliar principal y de la arteria hepática derecha). Con la sección del ligamento falciforme, se expone la confluencia de las venas hepáticas y la vena cava suprahepática. La vena cava inferior es disecada y las pequeñas venas hepáticas son ligadas. La disección de la vena cava finaliza a nivel de la vena hepática derecha, que debe individualizarse con un Vessel-loop. Ello facilita el paso de una cinta desde la zona medial a dicha vena hasta la porción más caudal siguiendo el trayecto de la vena cava retrohepática. Esta maniobra permite suspender el lóbulo derecho al traccionar desde ambos extremos de la cinta.

- Disección hilio hepático: Disección del conducto cístico y colocación de una cánula en el interior del mismo. Colecistectomía. La arteria hepática derecha se identifica detrás del conducto biliar común y se diseca hasta su bifurcación en rama anterior y posterior. En el 10% de los donantes , la arteria hepática derecha proviene de la mesentérica superior.Una vez la arteria hepática derecha está preparada , se procede a identificar la vena porta derecha que se encuentra detrás de la misma y se referencia con un vessel-loop. Generalmente existen pequeñas ramas para el lóbulo caudado , que son disecadas y ligadas.

- Colangiografía. Disección del conducto hepático derecho: Realización de colangiografía intraoperatoria para confirmar la anatomía de la vía biliar e identificar la presencia de variaciones anatómicas de la misma. Este constituye un punto determinante en el desarrollo de la intervención, puesto que en este momento se decide el inicio de la cirugía en el receptor. El conducto hepático derecho, si es único , se diseca y se separa del conducto hepático izquierdo. En caso de la presencia de multiplicidad del conducto hepático, se disecan las ramas distales seguido de las proximales tras confirmar la dirección de las mismas. Tras la disección de las estructuras del hilio hepático, la arteria hepática derecha se clampa de forma temporal, al igual que la vena porta derecha, para delimitar la línea de transección del parénquima con bisturí eléctrico.

- Transección del parénquima: Antes de iniciar la transección del parénquima, se realiza una ecografía intraoperatoria para visualizar la vena hepática media y para definir el plano se transección. Para la transección del parénquima hepático, utilizamos el CUSA ( Cavitron Ultrasonic Aspirator), bisturí de argón y la pinza bipolar o el Tissulink (figura 3). La coagulación bipolar se ha mostrado muy eficaz en evitar la hemorragia a partir de los pequeños vasos venosos del tejido hepático. Los vasos intraparenquimatosos son ligados o suturados en función de su tamaño. La vena hepática media se queda en el lóbulo hepático izquierdo. Finalmente el lóbulo hepático derecho es separado completamente dejando sólo la vena porta derecha, arteria hepática derecha , conducto hepático derecho y vena hepática derecha (figura 4). En este momento seccionamos el conducto hepático derecho marcándolo con un punto.

- El drenaje venoso del segmento anterior de la vena hepática media es sacrificado en la hepatectomía derecha, lo que ocasiona varios grados de congestión del segmento anterior en función de la anatomía del sistema venoso en el injerto. Puesto que la congestión reduce el volumen funcional del injerto, la reconstrucción de esas venas debe ser considerada de acuerdo con el volumen del injerto, la anatomía del sistema venoso y el estado preoperatorio del paciente. Algunos autores incluyen la vena hepática media con el injerto, no para aumentar el volumen del mismo, sino para prevenir la congestión del segmento anterior hepático. La disección del parénquima se realiza siguiendo la línea de corte previamente delimitada.

- Extracción del injerto: Antes de extraer el lóbulo hepático derecho, debemos asegurarnos que todas las estructuras vasculares están preparadas. La arteria hepática derecha es ligada a nivel proximal. A continuación colocamos un clamp a pocos milímetros distal a la bifurcación portal izquierda para no comprometer el flujo del lóbulo izquierdo y seccionamos la vena porta derecha y la vena hepática derecha..

- El cabo remanente correspondiente a la vena hepática derecha se sutura con prolene 5/0 y el de la vena porta derecha y arteria hepática derecha con prolene 6/0. El conducto hepático derecho se sutura con prolene 6/0. Antes de finalizar la intervención realizamos una colangiografía intraoperatoria para detectar la presencia de fugas sobre la superficie cruenta hepática o estenosis biliar.

- Cierre de la pared abdominal: Una vez comprobada de forma cuidadosa la hemostasia, procedemos a la colocación de pegamento de fibrina (Tissuecol®). sobre la superficie cruenta hepática. Debemos asegurarnos que la posición que adopta el lóbulo hepático izquierdo no interfiere el flujo portal. Dejamos dos drenajes, uno a nivel subfrénico derecho y otro a nivel del hilio hepático. Finalmente se sutura la pared abdominal y la piel.

- Cirugía de banco: Consiste en la canulación de la vena porta derecha y perfusión “in situ” con suero Ringer lactado y perfusión con solución de Wisconsin hasta conseguir un efluente claro. Asimismo comprobamos las distintas estructuras anatómicas y valoramos la necesidad de realizar cirugía de banco.

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Intervención quirúrgica en el receptor

En el receptor se realiza una hepatectomía total con preservación de la vena cava inferior. En algunos casos se realiza un shunt porto-cava temporal, que puede realizarse con la rama derecha de la vena porta para conseguir una mayor longitud de tronco portal común. La vía biliar, arteria hepática y vena porta son seccionados a nivel proximal del hilio hepático para conseguir la máxima longitud y facilitar las anastomosis posteriores, además de preservar la microcirculación de la vía biliar.

Utilizamos la técnica “estándar” para el implante, que incluye la anastomosis de las venas hepáticas y vena porta termino-terminal. Para facilitar el drenaje venoso, en ocasiones es necesaria la realización de venoplastias o la anastomosis de la vena hepática derecha accesoria si tiene un tamaño superior a los 5 milímetros, o de las tributarias de la vena media 17. Tras la reperfusión se procede a la realización de la anastomosis arterial y finalmente la anastomosis biliar (término-terminal vs hepatico-enteroanastomosis) . Esta técnica presenta dificultades añadidas en relación con el tamaño y número de las estructuras vasculares y biliares. Todos estos aspectos técnicos han sido resueltos mediante el empleo de métodos de microcirugía a partir del uso de gafas de aumento (x 4,5) o de microscopio óptico (x 10).

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Morbi-mortalidad asociada al procedimiento quirúrgico en el donante

La donación del lóbulo hepático derecho es un procedimiento quirúrgico que no está exento de riesgos. Sin embargo, la incidencia real de complicaciones es difícil de conocer por la falta de uniformidad en la recogida de datos. La falta de estandarización en la evaluación de los donantes y en el procedimiento quirúrgico, así como las variaciones en la experiencia y habilidad técnica de los distintos grupos, hace difícil la evaluación de los riesgos en el donante. Sin embargo la extrapolación de los datos procedentes de resecciones hepáticas en pacientes enfermos (resección de un tumor en paciente cirrótico o de una metástasis hepática) sugiere una mortalidad entre el 1-2%.
La experiencia actual con más de 2000 trasplantes (en adulto) en todo el mundo ha confirmado la existencia de cuatro donantes fallecidos (incidencia total del 0,3%) en Europa, tres en Estados Unidos y uno en Asia.

La morbididad de esta intervención es relativamente importante. En una reciente revisión de la literatura mundial18, podemos comprobar como existe una importante variabilidad en los resultados publicados. La incidencia de complicaciones varía desde un 9% hasta un 67%. La mayoría de ellas están en relación con la vía biliar (fístula biliar) 39. La fístula biliar a partir del margen de sección del tejido hepático, se soluciona en la mayoría de los casos con tratamiento conservador.

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La experiencia del Hospital Clínic de Barcelona

El Hospital Clínic constituye un centro de referencia a nivel estatal en el estudio de enfermedades hepáticas y su tratamiento. La experiencia del equipo de trasplante hepático se remonta al 1988 y en la actualidad se han realizado más de 1000 trasplantes de donante cadáver.

El programa de trasplante hepático de donante vivo se inició en nuestro centro en Marzo del 2000, en un intento de disminuir la lista de espera de pacientes afectos de enfermedad hepática terminal. La experiencia en cirugía hepática, así como en trasplante ha hecho factible la posibilidad de un programa de este tipo. Desde entonces hasta la fecha se han trasplantado un total de 45 pacientes, con una supervivencia a los dos años del 86,4%. Con respecto al donante la mortalidad ha sido nula siendo las complicaciones biliares las más frecuentes. En relación al receptor no hemos tenido problemas de drenaje venoso y solamente se ha perdido un injerto por problemas técnicos (desgarro de la íntima de la arteria hepática que obligó al retrasplante inmediato). Sin embargo, el número de complicaciones biliares es elevado .La mortalidad es de 9 pacientes y entre sus causas destacan infección, recidiva VHC, neoplasia de novo, mielinolisis central pontina y rechazo crónico.20

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Perspectivas futuras

El trasplante hepático de donante vivo representa una alternativa válida al trasplante procedente de donante cadáver que puede permitir ofrecer este tratamiento a un mayor número de pacientes y al mismo tiempo reducir la mortalidad en las listas de espera. La experiencia hasta la actualidad del trasplante hepático en adulto de donante vivo es relativamente reciente. En Junio 2002, se registraron 433 casos de trasplante hepático de donante vivo en Europa según el Registro Europeo de Trasplante Hepático21, con una supervivencia del injerto y del paciente de 65% y 68% respectivamente. De acuerdo con la UNOS (United Network for Organ Sharing)22, se realizaron 1158 casos en Estados Unidos (enero 2003). A finales del 2002 en Japón se recogieron 1063 procedimientos de este tipo23.

Entre las ventajas del trasplante de donante vivo podemos destacar el tiempo óptimo para el trasplante antes del desarrollo en el receptor de complicaciones graves o irreversibles y el corto tiempo de isquemia que contribuye a una mejor función hepática inicial en el injerto. No obstante, las condiciones generales del enfermo y la complejidad de la intervención quirúrgica juegan un papel importante. Asimismo son necesarios estudios más completos para poder sacar conclusiones en relación a la gravedad de la recidiva de la infección por el virus de la hepatitis C en el injerto. Teniendo esto en cuenta, los resultados reflejan una probabilidad de supervivencia similar a la obtenida con injerto procedente de cadáver, aunque con un mayor número de complicaciones técnicas. La supervivencia en el receptor se encuentra alrededor del 80% al primer año (entre el 76% y el 91%) con un índice de complicaciones que varía en función de las distintas series publicadas (14- 63%) 19; 21-24

En relación al donante y teniendo en cuenta la experiencia acumulada, el balance entre el riesgo y el beneficio parece hasta el momento equilibrado. La morbididad y mortalidad existentes nos tienen que hacer profundizar en los métodos que garanticen la correcta selección de los potenciales candidatos y seguridad durante el procedimiento quirúrgico. En la actualidad la nueva ley de donación de órganos que potencia la donación, incluida la donación en vivo, garantiza la transparencia de todo el proceso 25.

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Referencias

1- Marcos A, Fisher R, Ham J, Shiffman L, Sanyal A, Luketic V, Sterling R, Posner M. Right lobe living donor liver transplantation. Transplantation, Vol 68(8) September 27, 1999.798-803

2- Raia S, Nery JR, Mies S. Liver transplantation from live donors.Letter.Lancet 1989; 2: 497

3- Yasuhiro S, masatoshi Makuuchi, Hiroshi I, Junichi K et al. Living donor liver transplantation in adults: Recent advances and results. Surgery 2002 Aug;132 (2): 348-52.

4- LoCM, Fan ST, Liu CL, Chan JK, Lam BK, Lau GK. Minimun graft size for successful living donor liver transplantation. Transplantation 1999; 68: 1112-1116.

5- Fan ST, Lo CM, Liu CL, Yong BH, Chan JK, Mg IO. Safety of donors in live donor liver transplantation using right lobe grafts. Arch Surg 2000; 135:336-40.

6- Schiano TD, Kim-Schuluger L, Gondolesi G, et al: Hepatology 33:3, 2001.

7- Ikegami T, Nishizaki t, tanaga K, Shimada m et al. The impact of donor age on living donor liver transplantation. Transplantation, 70(12), 2000. 1703-1707.

8- Tsukamoto I, Nakata R, Kojo S. Effect of ageing on rat liver regeneration after parcial hepatectomy. Biocherm Mol Biol Int 1993;30: 773

9- Nagasue N, Yukaya H, Ogawa Y, Kohno H, Nakamura T. Human liver regeneration after major hepatic resection. A study of normal liver and livers with chronic hepatitis and cirrhosis. Ann surg 1987; 206.30.

10- Vajrabukka T, Bloom AL, Sussmann M, Wood CB, Blumgart LH. Postoperative problems and managment after hepatic resection for blunt injury to the liver. Br J Surg 1975; 62: 189.

11- Marcos A. Right lobe living donor liver transplantation. Liver Transplantation, vol 6, nº 6, suppl 2 (November), 2000:pp S59-S63

12- Marcos A et al. Selection and outcome of living donors for adult to adult right lobe transplantation. Transplantation, volume 69(11), June 15, 2000. 2410-2415

13- Cheng YF, Chen CL, Huang TL, Lee TY. Computed tomographic cholangiography: Application in living related donor hepatic transplantation. Transplantation Proceedings 1996; 28:2397-2398.

14- Higashiyama H, Yamaguchi N, Mori K, et al. Graft size assessment by preoperative computed tomography in living related partial liver transplantation. British Journal of Surgery 1993; 80:489-492.

15- Hirose T, Inomoto T, Awane M, et al. Direct measurement of graft and recipient liver fosa size by computed tomography for avoiding problems clue to large graft size in living related liver transplantation. Clinical Transplantation 1998; 12:49-55.

16- Tanaka, Inomata, Kaihara. Living donor liver transplantation. Surgical techniques and innovations. Kyoto University. 2003 Prous Science

17- Takano S, Tanaka, T Iwsai S. A new technique of hepatic vein reconstruction in living related liver transplantation. International surgery 1998;83:324-326.

18- Progress in the treatment of liver disease. V Arroyo. Ars medica. 2003.

19- Lo CM, Fan ST, Liu CL, et al. Adult-to-adult living donor liver transplantation using extended right lobe grafts. Annals of Surgery 1997;226:261-269

20- García-Valdecasas JC, Fuster J, Charco R, Fondevila C, Rimola A, Navasa M, Bruix J. El trasplante hepático en adulto de donante vivo hoy. Gastroenterología y hepatología, Vol 27, supl 4; 58-61. Octubre 2004

21- Adam R, McMaster P, O´Grady JG, Castaing D, Klempnauer JL, Jamieson N, et al. European liver transplant association . Evolution of liver transplantation in Europe: Report of the European transplant registry. Liver Transplantation 2003;9: 1231-1243

22- Data from US transplant organization. 2004

23- The Japanese Liver Transplantation Society. Liver transplantation in Japan. Registry by the Japanese liver transplantation society. Jpn J Transplant 2004; 38:401-408

24- Brown RS, Jr. Workshop on Living Donor Liver Transplantation. National Institute of Health. 4-12-2000. Bethesda.

25- Ley de extracción y trasplante de órganos (Real Decreto 2070/1999). Boletin Oficial del Estado 2000;179-190

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Tabla 1: Técnica quirúrgica en el donante

TÉCNICA QUIRÚRGICA EN EL DONANTE: Hepatectomía derecha reglada (5-8)

a- Evaluación Ecográfica
b- Disección del hilio hepático
c- Colangiografia vía biliar intrahepática
d- Disección y sección de la arteria hepática derecha y vena porta derecha.
e- Identificación de la vena hepática derecha.
f- Marcado de la linea de transección
g- Hepatectomía mediante bisturí de ultrasonidos y coagulación bipolar
h- Aislamiento del lóbulo derecho hepático.
i- Sección por orden arteria hepática derecha, vena porta y vena hepática derecha.
j- Labor de banco. Lavado y perfusión del hígado

Pies de figura:

Figura 1: Medición volumen lóbulo hepático derecho mediante RNM

Figura 2:Presencia de dos venas tributarias de la vena hepática media que drenan el segmento VIII

Figura 3: Inicio transección hepática utilizando Tissulink

Figura 4: Individualización de rama portal derecha (azul), arteria hepática derecha (rojo), vía biliar (amarillo). Canulación del conducto cístico

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