Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


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Panel de Expertos Octubre 2004

TROMBOSIS PORTAL

Juan Carlos García-Pagán, Manuel Hernández-Guerra
Laboratorio de Hemodinámica Hepática. Servicio de Hepatología. Hospital Clínic. Barcelona

Dirección correspondencia:

JC García-Pagán
Laboratorio de Hemodinámica Hepática.
Servicio de Hepatología.
Hospital Clinic. Barcelona.
e.mail: jcgarcia@clinic.ub.es


 


Introducción

El síndrome de hipertensión portal se caracteriza por la existencia de un aumento patológico de la presión hidrostática en el territorio venoso portal. Este aumento de presión provoca la formación de una extensa red de vasos colaterales que intentan descomprimir el sistema derivando parte del flujo sanguíneo portal a la circulación sistémica sin pasar por el hígado. De estas colaterales, las varices esofágicas tienen especial relevancia ya que la hemorragia digestiva por rotura de las mismas es una de las principales complicaciones de la hipertensión portal y causa frecuente de muerte de estos pacientes. La cirrosis hepática constituye la causa de más del 90% de los casos de hipertensión portal en los países occidentales. El 10% restante de casos de hipertensión portal se reparte entre trombosis del eje esplenoportal, obstrucción al flujo venosos hepático o síndrome de Budd-Chiari, hipertensión portal idiopática y una amplia miscelánea de enfermedades. En la presente revisión nos centraremos en la trombosis del eje espleno-portal no tumoral no asociada a cirrosis que es la segunda causa de hipertensión portal en nuestro medio.

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TROMBOSIS DEL EJE ESPLENOPORTAL

El término trombosis venosa portal debería restringirse a cuando la trombosis afecta únicamente al tronco portal. Se prefiere el término trombosis del eje esplenoportal cuando la trombosis se extiende proximalmente a la vena esplénica, a la vena mesentérica superior o a la vena mesentérica inferior.

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Etiologia

En el 60 % de los casos diagnosticados de trombosis venosa portal se identifican como causantes del cuadro factores trombogénicos sistémicos, y en el 40% factores locales (Tabla 1)(1). La coexistencia de factores etiológicos múltiples, en más del 15 % de los pacientes, apoya la teoría que considera la trombosis venosa portal como una enfermedad multifactorial.(2) Por ello, el estudio de la presencia de factores trombogénicos sistémicos se debe llevar a cabo aún habiendo sido reconocida la existencia de factores locales, y del mismo modo cuando se de la circunstancia inversa. Debido a la posible y frecuente asociación entre varios factores trombofílicos sistémicos, se recomienda un minucioso estudio de todos los factores etiológicos conocidos.
En el caso de trastornos adquiridos sistémicos (Ej: síndrome mieloproliferativo primario, hemoglobinuria paroxística nocturna) esta recomendación se basa en la identificación de estos trastornos incluso antes de que debuten con otras manifestaciones clínicas, permitiendo así poder iniciar su tratamiento especifico de forma precoz, mejorando así su eficacia. Por otra parte el conocimiento de la existencia de un trastorno trombofílico de base, puede apoyar la decisión de mantener la anticoagulación de forma indefinida. Además en caso de que el trastorno trombofílico sea hereditario, su detección permitirá realizar un cribado familiar. El beneficio de estos estudios familiares es controvertido y por ello su realización debe ser comentado con el paciente y sus familiares.

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Manifestaciones clínicas

Las manifestaciones clínicas en el momento del diagnóstico, dependen del momento evolutivo en el que se encuentre la trombosis venosa portal (3). En fases iniciales, la principal manifestación suele ser el dolor abdominal, con frecuencia irradiado a espalda. En otras ocasiones aparece fiebre sin un foco aparente. Cuando el diagnóstico y tratamiento se retrasa, aparece sintomatología característica de isquemia intestinal con retortijones, dolor y finalmente íleo intestinal. La presencia de necrosis isquémica intestinal debe sospecharse cuando el cuadro se acompaña de hematoquecia, defensa abdominal a la exploración, liquido libre intra-abdominal o acidosis metabólica con insuficiencia renal o respiratoria. En el momento actual, la disponibilidad de pruebas de imagen de alta resolución para el estudio del dolor abdominal, permite en la mayoría de los pacientes identificar la trombosis venosa portal en fases tempranas. No obstante, la fase inicial de la trombosis puede pasar inadvertida debido a la ausencia o inespecificidad de los síntomas y el diagnóstico de una cavernomatosis portal ser el hallazgo fortuito durante el estudio de un paciente con trombopenia, esplenomegalia o con signos de hipertensión portal e incluso por una ecografía abdominal indicada por otro motivo. La hemorragia por varices esofágicas, gástricas o intestinales es una forma de presentación poco frecuente. En pacientes con cavernomatosis de larga evolución, la aparición de síntomas biliares empieza a ser identificada cada vez con más frecuencia, incluso como forma de presentación. Esta complicación se debe a la compresión de la vía biliar extrahepática por colaterales (4-6).

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Diagnóstico

El diagnostico de trombosis aguda del eje esplenoportal debe sospecharse en todo paciente con dolor abdominal de reciente aparición. Así mismo, en todo paciente con hipertensión portal, debe descartarse una trombosis venosa portal crónica. En ocasiones el hallazgo de signos evidentes de hipertensión portal, presencia de esplenomegalia y una cifra de plaquetas normales o incluso elevadas nos debe hacer sospechar la posible existencia de una cavernomatosis portal favorecida por una enfermedad mieloproliferativa crónica subyacente.
Son varias las pruebas de imagen disponibles para el estudio de la trombosis del eje esplenoportal. La ecografía Doppler abdominal llevada a cabo por un facultativo con experiencia e informado sobre la sospecha del cuadro, es la técnica de elección por su alta sensibilidad y ausencia de efectos secundarios (7). El diagnóstico queda demostrado por la ausencia, éstasis, turbulencia, inversión del flujo o presencia de material trombótico endoluminal. Permite además valorar la existencia de vasos colaterales y esplenomegalia. Sin embargo, no es infrecuente que la trombosis portal pueda pasar inadvertida en una ecografía de urgencias sin Doppler realizada en pacientes con hemorragia vericial. Estos falsos negativos en el diagnóstico de cavernomatosis portal, son más frecuentes aún cuando los pacientes con trombosis portal de larga evolución desarrollan cambios en la ecoestructura y en la superficie hepática. El hallazgo de un hígado moderadamente desestructurado y con superficie irregular en un paciente con una hemorragia varicial predispone al diagnóstico de hepatopatia crónica. La tomografía axial computerizada (TAC) incluso puede ayudar en identificar el momento evolutivo de la trombosis, ya que en la fase aguda, se objetiva una mayor densidad endoluminal previa a la administración del contraste endovenoso y la ausencia de colaterales de gran tamaño portoportales o portosistémicas (8). Por otra parte la visualización de neovasos en torno al tronco portal (cavernoma) son propios de fases avanzadas (Figura 1). La resonancia magnética nuclear permite además evaluar la colangiopatía secundaria a compresión por circulación colateral (9;10) (Figura 2). Con la combinación de todas estas técnicas tan solo permanecerán sin diagnosticar una minoría de casos. La biopsia hepática no tiene valor diagnóstico, si bien en ocasiones es útil para descartar una enfermedad hepática.

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Evolución y pronóstico

En estadios precoces, la necrosis intestinal es la complicación mas grave, con una mortalidad entre el 20-50% incluso con la resección quirúrgica del segmento afecto. En estadios avanzados con cavernomatosis portal, la principal complicación es la hemorragia por varices. El tamaño de las varices así como los antecedentes previos de hemorragia son factores predictivos de presentar una hemorragia por varices. Otras posibles complicaciones son la trombosis recurrente, cuyo principal factor predictivo es la presencia de una enfermedad procoagulante subyacente, y las complicaciones derivadas de la compresión de la vía biliar por los vasos neoformados a nivel portal (colangiopatia portal).
Como hemos mencionado previamente, tras una larga evolución del cuadro pueden aparecer alteraciones en la estructura y superficie hepática que en las pruebas de imagen pueden confundirse como secundarias a una enfermedad hepática crónica fibrosante (cirrosis). Cuando se realiza una biopsia hepática el hígado aparece con una estructura hepática completamente conservada o con mínimas alteraciones inespecífica sin fibrosis. No se conoce bien la causa de esta alteración pero se ha atribuido a fenómenos de extinción en el parénquima hepático a nivel superficial donde el déficit de riego portal se manifestaría de forma más importante. Las alteraciones que sufre el hígado a largo plazo en pacientes con cavernomatosis portal no son todavía bien conocidas.
En más del 50 % de casos la causa de la muerte no guarda relación directa con la trombosis venosa portal, en un 25% de casos lo hacen por hemorragia digestiva y en el 25% restante por trombosis extensa o recurrente (11).

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Tratamiento

Trombosis venosa portal aguda

En estadios iniciales, estaría indicada la anticoagulación urgente (figura 3), ya que permitirá la repermeabilización de los vasos en el 75% de los pacientes, mientras que es infrecuente la repermeabilización espontánea (12,13). Las heparinas de bajo peso molecular son generalmente las más utilizadas por su menor riesgo de sangrado y trombocitopenia, una vez pasado el episodio agudo, la heparina será sustituida por anticoagulantes orales. El dolor abdominal suele remitir en 1-2 semanas. La aparición de dolor abdominal tardío puede indicar la formación de una estenosis intestinal como secuela.
Con estas medidas, incluso en pacientes con afectación trombótica extensa se puede esperar al menos una repermeabilización parcial. Por ello la indicación de terapias agresivas como la administración de fármacos trombolíticos vía sistémica o a nivel arterial mesentérico, o bien su administración in situ mediante acceso venoso transyugular o percutáneo transhepático, es controvertida.
La repermeabilización puede tener lugar hasta después de 4-6 meses de tratamiento. Por ello el tratamiento anticoagulante debe prolongarse durante al menos 6 meses. Parece razonable mantener este tratamiento de forma indefinida en pacientes con una enfermedad procoagulante subyacente, con antecedentes personales o familiares de trombosis venosa profunda o con historia previa de dolor abdominal sospechoso de ser isquémico. En pacientes en los que no se dan estas circunstancias, la decisión de mantener la anticoagulación de forma indefinida es controvertida.

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Cavernomatosis portal

En la cavernomatosis portal establecida con presencia de varices esofagogástricas, si bien no existen estudios controlados que hayan evaluado esta actitud, se recomienda el uso de beta-bloqueantes como profilaxis primaria o beta-bloqueantes sólos o asociados a tratamiento endoscópico para prevenir la recidiva hemorrágica(13).
Tampoco hay estudios que evalúen cual es el mejor tratamiento para lograr el control del episodio agudo de hemorragia por varices gastroesofágicas. Parece razonable aplicar a estos pacientes las mismas recomendaciones que para enfermos cirróticos utilizando fármacos vasoconstrictores y /o tratamientos endoscópicos. Se ha sugerido que el uso de fármacos vasoconstrictores podría agravar o desencadenar nuevos fenómenos trombóticos o de isquemia. Sin embargo, este hecho no ha sido demostrado. En nuestra experiencia la somatostatina es muy bien tolerada.
En caso de fracaso del tratamiento médico o endoscópico para lograr el control de la hemorragia por varices, cuando la cavernomatosis esta bien establecida, el TIPS raramente puede realizarse. La realización de anastomosis quirúrgicas derivativas de rescate deberá de individualizarse. Para ello se debería conocer si existen vasos permeables potencialmente derivables, y si la variz responsable de la hemorragia drenaría a este vaso. Así, en nuestra experiencia en más de una tercera parte de pacientes con trombosis del eje esplenoportal no existe un vaso derivable de calibre suficiente disponible.
Dada la frecuente concurrencia de enfermedades trombofílicas, a la hora de considerar la posible realización de una anastomosis derivativa, se debe de tener en cuenta el mayor riesgo de trombosis de la anastomosis.
En el caso de una hipertensión portal segmentaria por trombosis de vena esplénica y hemorragia por varices gástricas estaría indicada la esplenectomía.
No existen estudios que sustenten las siguientes recomendaciones de tratamiento de la colangiopatía portal (14). Estas se basan en la experiencia personal y en la revisión de la escasa literatura disponible (14-17). La colangiopatía que curse de forma asintomática, excepto por colestasis, se recomienda tratar con ácido ursodeoxicólico. Si la obstrucción se ve complicada con la existencia de litiasis coledocal, en ocasiones es suficiente con la práctica de una esfinterotomía y extracción del cálculo por colangiografía endoscópica retrógrada. Si no hay litiasis coledocal, la esfinterotomía per se no suele ser resolutiva. Si existen antecedentes de colangitis, deberá considerarse el tratamiento mediante derivación quirúrgica del eje-esplenoportal o con prótesis insertadas a nivel coledocal. En esta última opción deberá programarse de forma periódica el recambio de la prótesis con el fin de evitar la previsible obstrucción de la misma con la consecuente recurrencia del cuadro colangítico. Las derivaciones bilioentéricas se han descrito asociadas a un elevado riesgo quirúrgico y por ello no se recomiendan. Se ha sugerido que el tratamiento con beta-bloqueantes no selectivos, al reducir el flujo portal, podría ser beneficioso. Sin embargo, este hecho no ha sido demostrado (15)
En la cavernomatosis portal, la anticoagulación indefinida debe de considerarse cuando existe un alto riesgo de recurrencia trombótica debido a una entidad procoagulante de base, identificada a partir de una prueba diagnóstica específica o antecedentes personales o familiares de trombosis venosa profunda (figura 3). En los pacientes con antecedentes de hemorragia gastrointestinal o con varices esofágicas es recomendable retrasar el inicio de la anticoagulación hasta haber instaurado profilaxis con beta-bloqueantes o tratamiento endoscópico. Un estudio reciente ha puesto de manifiesto que la anticoagulación no incrementa la gravedad ni la mortalidad de los episodios de hemorragia.

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Tabla 1. Factores etiológicos en la trombosis venosa portal

Alteraciones trombofílicas sistémicas adquiridas

- Síndromes mieloproliferativos primarios
- Síndrome antifosfolípido
- Hemoglobinuria paroxística nocturna
- Hiperhomocisteinemia

Alteraciones trombofílicas hereditarias

- Mutación del Factor V Leiden
- Mutación G20210A del gen de la protrombina
- Déficit de proteína C
- Déficit de proteína S
- Déficit de antitrombina

Factores de riesgo de trombosis

- Anticonceptivos orales
- Embarazo

Factores locales

- Lesiones inflamatorias focales (onfalitis, diverticulitis, colecistitis...)
- Lesión sobre el eje venoso portal (esplenectomia, colectomia...)

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Pies de Figura:

Figura 1: Angioresonancia abdominal que muestra la sustitución de la vena porta por una estructura cavernomatosa (Cortesía Dr. JR Ayuso)

Figura 2: Colangioresonancia que muestra el cavernoma comprimiendo y dilatando la vía biliar. No se evidenció ninguna litiasis coledocal asociada (Cortesía Dr. JR Ayuso)

Figura 3: Algoritmo del uso recomendado de la anticoagulación en el tratamiento de la trombosis del eje esplenoportal

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Referencias

1. Denninger MH, Chait Y, Casadevall N, Hillaire S, Guillin MC, Bezeaud A et al. Cause of portal or hepatic venous thrombosis in adults: the role of multiple concurrent factors. Hepatology 2000; 31(3):587-591.
2. Rosendaal FR. Venous thrombosis: a multicausal disease. Lancet 1999; 353(9159):1167-1173.
3. Webb LJ, Sherlock S. The aetiology, presentation and natural history of extra-hepatic portal venous obstruction. Q J Med 1979; 48(192):627-639.
4. Dilawari JB, Chawla YK. Pseudosclerosing cholangitis in extrahepatic portal venous obstruction. Gut 1992; 33(2):272-276.
5. Khuroo MS, Yattoo GN, Zargar SA, Javid G, Dar MY, Khan BA et al. Biliary abnormalities associated with extrahepatic portal venous obstruction. Hepatology 1993; 17(5):807-813.
6. Malkan GH, Bhatia SJ, Bashir K, Khemani R, Abraham P, Gandhi MS et al. Cholangiopathy associated with portal hypertension: diagnostic evaluation and clinical implications. Gastrointest Endosc 1999; 49(3 Pt 1):344-348.
7. Ueno N, Sasaki A, Tomiyama T, Tano S, Kimura K. Color Doppler ultrasonography in the diagnosis of cavernous transformation of the portal vein. J Clin Ultrasound 1997; 25(5):227-233.
8. Mathieu D, Vasile N, Grenier P. Portal thrombosis: dynamic CT features and course. Radiology 1985; 154(3):737-741.
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10. Morrin MM, Pedrosa I, Rofsky NM. Magnetic resonance imaging for disorders of liver vasculature. Top Magn Reson Imaging 2002; 13(3):177-190.
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