Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


Noviembre 2006
Diabetes mellitus y enfermedad hepática

Septiembre 2006
Manifestaciones extrahepáticas de la infección por el virus de la hepatitis C.

Mayo 2006
Métodos no invasivos de cuantificación de la fibrosis hepática en la hepatitis crónica por virus C.

Abril 2006
Tratamiento de las colestasis crónicas

Marzo 2006
Diagnostico del hígado graso no alcohólico

Febrero 2006
Porfiria cutánea tarda

Enero 2006
Marcadores del virus de la hepatitis B. Utilidad diagnóstica

Diciembre 2005
Diagnostico y tratamiento del síndrome hepatorenal

Noviembre 2005
Tratamiento de las hepatitis víricas en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana

Octubre 2005
Indicaciones y resultados de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica

Septiembre 2005
Afectación hepática en las porfirias.

Junio 2005
Complicaciones extrahepaticas del trasplante de higado.

Mayo 2005
Profilaxis de la hemorragia digestiva por hipertensión portal.

Abril 2005
Osteoporosis en las enfermedades hepáticas crónicas

Marzo 2005
Diálisis con albúmina: Un nuevo procedimiento de soporte hepático extracorpóreo.

Febrero 2005
Trasplante hepático de donante vivo. Situación actual y perspectivas futuras

Enero 2005
Resultados actuales del trasplante hepático

Diciembre 2004
Etiología y pronostico de la hepatitis fulminante

Noviembre 2004
Enfermendad de Wilson

Octubre 2004
Trombosis portal

Septiembre 2004
Trastornos hepáticos y embarazo

Junio 2004
Profilaxis de las hepatitis virales

Mayo 2004
Diagnóstico de las hiperbilirrubinemias

Abril 2004
Diagnóstico de la colangitis esclerosante primaria

Marzo 2004
Colangiografia por resonancia en las enfermedades hepatobiliares

Febrero 2004
Papel actual de la biopsia hepática

Diciembre 2003
Diagnóstico y tratamiento del síndrome de budd-chiari

Octubre 2003
Tratamiento de la hepatitis crónicas B

Septiembre 2003
Opciones terapéuticas en el hidrotórax de origen hepático

Mayo 2003
Esteatosis hepática y esteatohepatitis no alcohólica

Mayo 2002
Nutrición en la hepatopatía crónica

Abril 2002
Tratamiento de la hepatitis autoinmune

Marzo 2002
Tratamiento de la ascitis refractaria

Febrero 2002
Hemocromatosis hereditaria: diagnóstico y cribado familiar

Diciembre 2001
Indicaciones del tratamiento antivírico en pacientes infectados por el virus dela hepatitis C (VHC)

Noviembre 2001
Tratamiento de la encefalopatía hepática crónica

Julio 2001
Hepatotoxicidad por fármacos

Junio 2001
Indicaciones del transplante hepático en las enfermedades colestásicas

 

Panel de Expertos Junio 2004

PROFILAXIS DE LAS HEPATITIS VIRALES

Moisés Diago y José María Huguet.
Sección de Hepatología. Servicio de Digestivo
Consorcio Hospital General Universitario Valencia

Dirección:
Moisés Diago

Sección de Hepatología, Servicio de Digestivo
Consorcio Hospital General Universitario Valencia
Avenida Tres Cruces 2
46014 Valencia
mdiagom@meditex.es


Las hepatitis virales constituyen un problema de salud pública mundial por el gran número de personas afectadas, la morbilidad y mortalidad que ocasionan y el enorme gasto sanitario que determinan. La carencia de tratamientos hasta hace pocos años y el hecho de que los antivirales actuales sean caros y de difícil aplicación a toda la población afectada hace que las medidas profilácticas hayan ocupado y sigan ocupando el papel más importante en el control de las hepatitis virales.

La profilaxis de las hepatitis virales no es un problema a resolver sólo por el ámbito sanitario, posiblemente las decisiones de las autoridades sanitarias y la actividad de los urbanistas o los farmacólogos son más importantes en la prevención de las hepatitis virales que el mundo sanitario. Una red de aguas adecuada tiene mayor impacto sobre la hepatitis A y E que ninguna otra medida terapéutica o de vacunaciones. Si el diseño de un nuevo fármaco permite su administración por vía oral, posiblemente evitará mas casos de hepatitis C que con ninguna otra medida, sobre todo en el mundo menos desarrollado, donde todavía no se usa material médico desechable. La responsabilidad del mundo sanitario puede ser la más ostensible pero es la menos importante y de menor impacto cuantitativamente.

Aunque existe un gran número de virus con capacidad para producir daño hepático, comentaremos los virus hepatotropos denominados virus de las hepatitis y entre ellos aquellos con un poder patógeno conocido. En la tabla 1 vienen recogidas sus características:

Comentaremos sucesivamente: tipos de virus, mecanismos de transmisión, medidas recomendadas para evitar transmisión, uso de vacunas y finalmente papel de los tratamientos antivirales

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HEPATITIS A

Introducción:

El virus de la hepatitis A (VHA) pertenece a la familia Picornavirus. Contiene un único antígeno (HAAg) careciendo de cubierta. No tiene replicación intestinal, sólo en el citoplasma de los hepatocitos. El virus está presente en las heces de los pacientes infectados durante los últimos días del período de incubación hasta los primeros días después de la aparición de los síntomas.

La infección evoluciona generalmente hacia la resolución pero la gravedad de la enfermedad aumenta con la edad, así en la infancia la mayoría de las infecciones son asintomáticas mientras que en los niños mayores y en los adultos predominan las formas sintomáticas. El incremento de la incidencia en adultos tiene consecuencias clínicas y económicas importantes al exigir en éstos una mayor atención médica y tener una mortalidad por hepatitis fulminante muy escasa en menores de 14 años, pero de 2% en mayores de 40 años (1).

Epidemiología:

La incidencia y prevalencia del VHA están ligados al desarrollo socioeconómico, cultural, higiénico y sanitario del país o región. La mejora de las condiciones higiénicas de un país hace que disminuya la incidencia en la zona. Se distingue los siguientes tres grupos de endemicidad:

-Áreas de endemicidad elevada: Se trata de países subdesarrollados (América del Sur y Central, Asia, África). Debido a la falta de condiciones higiénicas las aguas contaminadas suelen ser la primera fuente de contagio. Éste suele producirse durante la infancia y la población adulta suele estar inmunizada por haber desarrollado la infección durante la infancia. En estas áreas la primera medida para prevenir la infección es mejorar las condiciones higiénicas en las que vive la población.

-Áreas de endemicidad intermedia: Se trata de países en los que las condiciones sanitarias e higiénicas han mejorado en los últimos años (Europa del Este). La exposición se produce en adultos jóvenes. En éstas áreas para prevenir la infección habría que seguir mejorando las condiciones higiénicas.

-Áreas de baja endemicidad: Se trata de países desarrollados, con mayor nivel higiénico, sanitario y socioeconómico (Europa del Norte y Occidental, América del Norte y Japón). Los adultos no suelen ser inmunes por no haber tenido contacto con el virus. Suelen contraer la enfermedad por viajes a zonas endémicas o por la ingesta de alimentos contaminados procedentes de zonas endémicas.

En España se ha producido un cambio en los últimos años, pasando de ser de endemicidad alta en los años 60-70 a la actual con endemicidad media a baja (2). Esto determina que se den brotes o casos aislados en padres que llevan a sus hijos a guarderías, tras comida de marisco o pescado de importación o al viajar a zonas endémicas. Actualmente la mayoría de las personas mayores de 40 años presentan anticuerpos frente al VHA (Ig G) por contacto con el virus en la década de los setenta.

Mecanismos de transmisión:

La transmisión del VHA se produce por vía fecal-oral. La eliminación del virus es por las heces, debida a la excreción de partículas víricas del hígado a través de la bilis. Ésta transmisión puede ser por contacto persona a persona (se da entre niños y en adultos con medidas higiénicas escasas, con escaso lavado de manos) o por contaminación de aguas o alimentos con materias fecales que contienen virus (responsable de brotes epidémicos). También es posible aunque más rara la transmisión sexual oral-anal y por vía sanguínea durante el período de viremia (por ejemplo al compartir jeringuillas en usuarios de drogas por vía parenteral ).

No existen portadores crónicos, por lo que la infección es transmitida por una persona en el curso agudo de la enfermedad.

El virus de la hepatitis A puede permanecer viable en agua y alimentos durante meses; inactivándose con el cloro, los rayos ultravioletas y el calor elevado (calentar los alimentos a 85 ºC al menos 1 minuto).

El período de contagiosidad abarca desde las 2-3 semanas previas a la aparición de la sintomatología hasta 1-2 semanas después. El periodo de incubación es de 28 días, variable entre 15 y 45 días.

Medidas profilácticas generales:

De especial impacto pre-exposición y que podría erradicar el virus del mundo (3):

· Cloración y potabilización del agua adecuadas.
· Redes de alcantarillado que abarquen a todas las poblaciones.
· Sistemas de recogida y eliminación de residuos urbanos adecuados.
· Desecación de charcas y aguas estancadas.
· Realizar controles estrictos a los manipuladores de alimentos.
· Educación sanitaria de la población acerca de evitar agua no potable y lavado de manos previo a comida.
· Medidas para combatir las moscas ya que pueden ser un vehículo de transmisión.

Medidas profilácticas post exposición:

Indicadas ante un caso de hepatitis aguda A (hepatitis aguda con Ig M anti VHA +).

· El enfermo deberá extremar sus medidas higiénicas y su aseo personal.
· Insistir sobre todo en los niños que conviven en colegios y guarderías.
· Limpieza de los utensilios de comida mediante hipoclorito al 1%.
· Intensificar las medidas de higiene respecto a la ropa (de uso personal, de aseo, de cama, etc.).
· Limpieza del baño con hipoclorito al 1% tras el uso por la persona afecta.
· Cuando se detecte un caso es importante recordar que se trata de una enfermedad de declaración obligatoria.

Profilaxis pasiva:

Consiste en la administración de gammaglobulina inespecífica. La dosis es de 0,02-0,06 ml/kg de peso. Produce una atenuación de los síntomas. La protección que confiere es de 1 a 6 meses de duración.

Sus indicaciones son: contactos no inmunizados de los pacientes (principalmente en guarderías infantiles, así cuando se detecte un caso en una guardería deben recibir gammaglobulina el resto de los niños y los trabajadores del centro) y en viajeros a zonas endémicas si no se está a tiempo de conseguir una inmunización mediante la vacuna. No está contraindicada durante el embarazo ni en la lactancia. Las reacciones adversas graves son raras.

La gammaglobulina interfiere con la respuesta inmune a las vacunas vivas atenuadas (sarampión, parotiditis, rubéola y varicela), por lo que su administración debe postponerse al menos un período de tres a cinco meses.

La vacuna también ha resultado útil en el control de brotes ya que a las 2 semanas el 96% de individuos estaba protegido (4).

Profilaxis activa (vacunación):

Se dispone de vacuna eficaz que podría, con una administración universal, erradicar también la infección. La vacuna está compuesta por una suspensión de virus de la hepatitis A inactivado con formaldehído.

La pauta de administración es una dosis inicial y una dosis de recuerdo entre seis y doce meses después. Se administra por vía intramuscular en la región deltoidea. Existen tres presentaciones comercializadas en España (Havrix, Vaqta y Avaxim). Las dosis a administrar se ajustan a la edad:

· Niños menores de 18 años: Havrix® 720 U o Vaqta® 25 U.
· Adultos (mayores de 18 años): Havrix® 1440 U o Vaqta® 50 U.
· Jóvenes mayores de 16 años y adultos: Avaxim® 0.5 ml.

Tras la segunda dosis el porcentaje de inmunogenicidad alcanza el 99-100% y la duración de ésta se estima entre 10 y 20 años. En pacientes inmunodeprimidos (VIH) o con hepatopatía crónica la respuesta a la vacunación puede ser menor.

La tolerancia suele ser buena con baja tasa de reacciones generales, siendo algo más frecuentes las reacciones locales (eritema y dolor en el punto de inyección).

La estrategia de vacunación universal debería ser tenida en cuenta por las autoridades sanitarias ya que podría conseguir la erradicación de la infección, pero es de elevado costo y escasos países o comunidades la han puesto en marcha. En tanto llega lo anterior las recomendaciones de uso son las siguientes (5):
· Viajeros a zonas endémicas (todos los destinos excepto Australia, Canadá, Estados Unidos, Europa Occidental, Japón y Nueva Zelanda).
· Homosexuales masculinos y heterosexuales con prácticas de riesgo (oral-anal).
· Hemofílicos o personas con otros déficits de coagulación que precisen derivados plasmáticos frecuentemente.
· Usuarios de drogas por vía parenteral.
· Trabajadores en contacto con aguas residuales no tratadas.
· Personal de guarderías infantiles, trabajadores de hospitales y centros de día.
· Contactos domésticos y cuidadores de personas infectadas.
· Tropas expedicionarias.
· Pacientes con hepatopatía crónica.
· Candidatos a transplante de órganos.
· Manipuladores de alimentos
· Otras indicaciones: personal de laboratorio que manipule VHA, personal que trabaje con primates, enfermos mentales ingresados en instituciones, y contactos familiares de brotes de hepatitis A (no está establecida su efectividad en éste grupo de pacientes).

Contraindicaciones a la vacunación:

o Las generales para las vacunas inactivadas.
o No se ha evaluado su utilización durante el embarazo y la lactancia.
o No se recomienda su utilización en menores de 1 año.
o Si se usa junto con otras vacunas deben aplicarse en zonas diferentes.

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HEPATITIS B

Introducción:

El virus de la hepatitis B (VHB) pertenece al género Hepadnavirus. Posee una envoltura lipoproteica (antígeno de superficie de la hepatitis B, HBsAg) y una nucleocápside (antígeno del core de la hepatitis B, HbcAg). En el interior de ésta se sitúa una doble cadena helicoidal de DNA y una DNA-polimerasa. La infección por el VHB determina no sólo la producción en el hígado de viriones completos, sino también una gran producción de partículas incompletas (con capacidad inmunogénica pero no infecciosa) constituidas exclusivamente por HbsAg y la liberación a la sangre de un antígeno soluble ligado al HbcAg, denominado antígeno e (HbeAg). Es muy resistente a agentes externos. El periodo de incubación es 60 días (entre 28 y 160 días)

La hepatitis B puede evolucionar a la cronicidad en un porcentaje de casos, que varía dependiendo de la edad en la que se contrae la enfermedad, siendo mayor la cronificación a menor edad de contagio: aproximadamente el 95% de recién nacidos HbsAg positivo se convertirán en portadores crónicos si no se toman las medidas preventivas adecuadas, si se contrae la infección alrededor de los 10 años la cronificación es del 25% y cuando la infección se contrae en la edad adulta se estima que entre un 5 a 10% la evolución a la cronicidad, siendo mas alta la tasa de cronicidad en pacientes inmunodeprimidos.
La infección provoca una serie de antígenos y anticuerpos que pueden determinarse en sangre y permiten el diagnóstico.

Epidemiología:

La incidencia y prevalencia del VHB varía de unas regiones geográficas a otras y determina un mecanismo de transmisión propio en cada zona. Podemos distinguir tres patrones geográficos de prevalencia del VHB:

-Áreas de prevalencia elevada (8-20%): China y África tropical. La transmisión se produce principalmente en lactantes y niños por vía vertical en el momento del nacimiento y poco tiempo después por transmisión horizontal precoz.

-Áreas de prevalencia intermedia (2-7%): Europa Oriental, Cuenca Mediterránea, Japón y Asia Sur-Occidental. La infección ocurre principalmente en niños y lactantes mediante un mecanismo de transmisión horizontal precoz (niño-niño).

-Áreas de prevalencia baja (0.2-0.5%) : América del Norte, Europa Occidental y Australia. La transmisión suele ser sexual y ocurre predominantemente en la época adulta y en los denominados grupos de riesgo (6).

Mecanismos de transmisión:

Son vías de transmisión demostradas:

-Parenteral: agujas, jeringas o instrumentos contaminados, tatuajes y drogadicción intravenosa.
-Sexual (tanto en prácticas homosexuales como heterosexuales).
-Perinatal: la mayoría de las infecciones del hijo suceden como resultado de microtransfusiones maternofetales, o la ingestión y/o inoculación de secreciones maternas en el canal del parto. La transmisión prenatal se estima inferior al 10%.
-Intrafamiliar (sobre todo en infancia).

El periodo de incubación varía entre 45 y 180 días

Profilaxis pasiva:

Está indicada en recién nacidos de madres HBsAg positivo y en personas no vacunadas que se exponen al VHB tras un pinchazo accidental con una aguja o tras un contacto sexual con un sujeto afecto de hepatitis B. Consiste en la administración de 0.06 ml/kg peso (0.5 ml en adultos) de inmunoglobulina específica (IGHB). Además hay que iniciar en éstos la vacunación para la hepatitis B.

Profilaxis activa (vacunación):

Las primeras vacunas frente a este virus se obtuvieron a partir del plasma de portadores de HBsAg, eran las llamadas vacunas plasmáticas. Con el fin de evitar los riesgos de ese tipo de vacunas, se han elaborado otras nuevas mediante técnicas de ingeniería genética, las llamadas vacunas recombinantes que contienen únicamente el HBsAg purificado. La inmunogenicidad de ambos tipos de vacuna es similar.

La vacuna es útil tanto en profilaxis pre-exposición como post-exposición. La pauta de administración es: una dosis inicial, repetida al mes y a los seis meses (sería también aceptable una dosis inicial, segunda dosis a los dos meses y hasta el duodécimo mes la tercera dosis). Puede administrarse una pauta de inmunización rápida (0-1-2 meses del contacto con una dosis de refuerzo a los 12 meses) cuando existe una punción accidental con material sospechoso de estar infectado por VHB.

También se ha aprobado una pauta con dos dosis 0 y 6 meses con inmunogenicidad similar y que supone una gran mejoría del cumplimiento vacunal (7).

Se administra vía intramuscular en la región deltoidea. Sólo en los recién nacidos se administrará intramuscularmente en la cara anteroexterna del muslo. Existen dos presentaciones comercializadas en España (Engerix B y Hbvaxpro). Las dosis a administrar son ajustadas a la edad:

· Niños menores de 14 años: Engerix B® 10µg o Hbvaxpro® 5µg.
· Adultos (mayores de 14 años): Engerix B® 20µg o Hbvaxpro® 10µg.
· Pacientes inmunodeprimidos: Hbvaxpro® 40µg.

Tras la tercera dosis las tasas de protección son de alrededor del 98%. La duración de ésta se estima que es superior a 20 años y probablemente en pacientes inmunocompetentes no se precisarían dosis de recuerdo. En pacientes inmunodeprimidos (VIH) o con hepatopatía crónica la tasa de respuesta a la vacunación puede ser inferior, pudiendo utilizarse dosis dobles.

En un individuo seroconvertido tras la vacunación se consideran valores de protección los niveles de Anti-HBs mayores de 10 mUI/ml, aunque probablemente valores inferiores también proporcionan protección.

En pacientes inmunodeprimidos o inmunocompetentes que presentan una exposición continuada al VHB (como es el personal sanitario, los pacientes en hemodiálisis y las parejas estables de portadores del HBsAg) se recomienda de forma sistemática (o previa determinación de anticuerpos AntiHBs) administrar una dosis de recuerdo cada 5 años.

La tolerancia suele ser buena con baja tasa de reacciones generales (exantema, urticaria, artralgias, náuseas y vómitos), siendo algo más frecuentes las reacciones locales (eritema y dolor en el punto de inyección) atribuidas al tiomersal utilizado como preservante. La vacunación antihepatitis B se asoció a la esclerosis múltiple creando gran alarma, pero no se pudo establecer una relación causal (8).

Estrategias de vacunación. Profilaxis preexposición (9):

1. -Vacunación universal de recién nacidos: El 30-40% de todos los portadores crónicos de hepatitis B en el mundo son el resultado de una transmisión madre-hijo, y otro 30-40% se deben a transmisión niño-niño. En los países de alta endemicidad la inmunización con la vacuna de la hepatitis B constituye la medida más efectiva para prevenir la infección por el VHB y las consecuencias derivadas de la misma.

2. -Vacunación universal en adolescentes: El riesgo de infección y de enfermedad durante la juventud y primeras etapas de la edad adulta es elevado con el inicio de relaciones sexuales y posibles prácticas de riesgo. Las transmisiones perinatal y horizontal durante la edad infantil son poco frecuentes en Occidente. Vacunando en la adolescencia (en las escuelas) se consigue la protección inmediata de los sujetos de riesgo.

3. -Vacunación de grupos de riesgo: Son estrategias que no disminuyen la prevalencia de la infección en la población general, pero pueden contribuir a disminuir el número de casos en determinados colectivos de mayor riesgo. Incluye a los niños y adolescentes no vacunados previamente que pertenezcan a los siguientes grupos:
· Estudiantes de la rama sanitaria, forenses y ayudantes, profesionales que practiquen la acupuntura, medicina estética y otras alternativas, peluquería, cosmética, trabajos de atención social, protección civil, bomberos, policías, retirada de residuos sólidos.
· Trabajadores sanitarios.
· Personas con minusvalías psíquicas, sus convivientes, el profesorado y profesionales que trabajen con ellos.
· Convivientes domiciliarios con portador HBsAg.
· Pacientes en programa de diálisis o de transplante.
· Receptores de sangre y hemoderivados de forma reiterada.
· Varones homosexuales activos y bisexuales.
· Personas de ambos sexos con promiscuidad sexual.
· Personas con enfermedades de transmisión sexual.
· Infectados por VIH
· Viajes a zonas endémicas VHB.
· Usuarios de drogas por vía parenteral.
· Recién nacidos de madre con HBsAg positivo: se les debe vacunar y administrar inmunoglobulina homologa hiperinmune.
· Personas que utilizan acupuntura o tatuajes. Así como los que se someten a prácticas con manipulación frecuente sobre mucosas y tejido celular subcutáneo.

Se dispone de abundante documentación que justifica la vacunación universal contra la hepatitis B, así la mejor estrategia para el control de la hepatitis B es inmunizar tanto a los niños como a los adolescentes, así como la de continuar con la inmunización de los adultos definidos como grupos de alto riesgo. La mayoría de países ya la han incluido en su calendario vacunal.

La vacunación universal en masa en los niños puede ser simplificada considerablemente si la vacuna de la hepatitis B se administra simultáneamente con otras vacunas de la infancia, así se ha iniciado en algunos países la vacunación universal conjuntamente con la hepatitis A (Twinrix).

La inmunización rutinaria con la vacuna de la hepatitis B de los niños y adolescentes debe recibir la máxima prioridad por las autoridades sanitarias de los diferentes países y regiones que todavía no la han incluido.
Las contraindicaciones son las generales a las vacunas y puede administrarse a mujeres gestantes.

La realización de marcadores antes de la vacunación solo está indicada en poblaciones con anti HBc superior al 20% (grupos de riesgo) (10). La vacunación universal se realiza sin determinación de marcadores por ser más coste efectivo.

Los análisis posvacunales (anti HBs) están indicados solo en personas con previsible mala respuesta o en aquellos que están expuestos de forma reiterada material contaminado (profesionales sanitarios).

Profilaxis postexposición:

Expuesto no vacunado:

· Fuente HBsAg(+): extracción de sangre con marcadores, administración de IGHB e iniciar vacunación con pauta rápida.
· Fuente HBsAg(-): iniciar vacunación.
· Fuente estado desconocido: iniciar vacunación, si se sospecha alto riesgo de la fuente se recomienda actuar como si fuese HBsAg positivo.

Expuesto vacunado y anti-HBs(+):

· Fuente HBsAg(+): si títulos anti-HBS son elevados no es necesario actitud terapéutica, si el título es bajo aplicar una dosis de recuerdo vacunal.
· Fuente HBsAg(-): sin necesidad terapéutica.
· Fuente estado desconocido: sin necesidad terapéutica pero valorar dosis de recuerdo si títulos Anti-HBs son bajos.

Vacunado (sin respuesta anti-HBs):

· Fuente HBsAg(+): aplicar una dosis de IGHB i.m. y repetir al mes, puede aplicarse una dosis de recuerdo de la vacuna.
· Fuente HBsAg(-): sin necesidad terapéutica.
· Fuente estado desconocido: ante alto riesgo actuar como si HBsAg(+).

Vacunado (sin valoración anti-HBs):

· Fuente HBsAg(+) o estado desconocido: extracción de sangre para valorar anti-HBs; si es negativo aplicar dos dosis de IGHB i.m. separadas un mes, si es positiva sin necesidad terapéutica pero valorar recuerdo vacunal si los títulos son bajos.
· Fuente HBsAg(-): sin necesidad terapéutica.

Vacuna combinada frente a VHA y VHB

Es una vacuna inactivada contra ambos virus. Existen dos presentaciones:

Twinrix Adultos (1 ml) (>15 años): Contiene 720 U de Ag VHA+ 20 ug de HbsAg.
Twinrix Pediátrico (0.5 ml) (<15 años): Con 360 U de AG VHA y 10 ug de HBsAg.

Se administra en pauta de 0,1 y 6 meses cuando se pretende inmunizar frente ambos virus, proporcionando inmunidad similar a cuando se utiliza las dos por separado (11).

Tratamiento hepatitis B

En los últimos años disponemos de varios fármacos para tratar la hepatitis crónica B (interferón, lamivudina, adefovir) pero su precio y eficacia limitada hace que el impacto sobre el reservorio del virus y número de personas infectadas sea mínimo, no siendo una media de control de la infección. Sólo un antiviral barato, fácil de aplicar de forma masiva y eficaz podría erradicar la infección

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HEPATITIS C

Introducción

El virus de la hepatitis C fue identificado en 1989, y es la causa del 90 % de casos de hepatitis no A no B. Se clasifica dentro de los Flavivirus que incluyen también a virus del dengue y fiebre amarilla. Se compone de una región estructural estable y una región hipervariable , que varía entre diferente enfermos e incluso en el mismo paciente en diferentes momentos.

Durante el proceso de evolución del virus C han emergido 6 genotipos del mismo, cada uno con varios subtipos y coexistiendo diversas cuasiespecies en un mismo individuo. Estos genotipos/ subtipos no se asocian a una historia natural diferente, pero si a una diferente tasa de respuesta a los antivirales actualmente usados.

El ciclo vital del virus C tiene lugar en el hepatocito replicando el virus en su citoplasma. La producción y aclaración diario de virus es 1012 copias. El virus puede infectar también oras células como los linfocitos B pero no está claro si el virus replica en su interior. El virus C posiblemente tiene poco efecto directo sobre la célula hepática, siendo los mecanismos inmunitarios los implicados en la inflamación, destrucción de hepatocitos, fibrogénesis , carcinogénesis y vasculitis.

Entre el 50 y 80 % de las infecciones por virus C se cronifican (dependiendo de la edad y sexo) lo que determina un gran número de personas infectadas y un gran resevorio del virus.

El chimpancé es, además de los humanos, el único animal susceptible de infección por virus C lo que hace difícil la investigación en modelo animal. Este hecho, unido a la gran variabilidad genética del virus C, supone una gran dificultad para el desarrollo de una vacuna.

Epidemiología

La infección VHC es un problema global de salud ya que afecta al 3% de la población mundial. Se calcula que unos 170 millones de personas son portadores crónicos del VHC, que estaría implicado en 500.000 muertes por año. En España un 2% de la población (unas 800000 personas) es portadora del VHC.

Vías de transmisión parenteral

Son factores demostrados de riesgo de adquisición del VHC:

1. Transfusiones. El VHC es el virus de las hepatitis postransfusionales (hepatitis no-A, no-B). La determinación del anti-VHC en las donaciones sanguíneas disminuyó el riesgo de hepatitis postransfusional del 10% antes de 1990 al 1% (12). Con la actual detección del RNA-VHC en donaciones nos acercamos a riesgo cero al rechazar donantes virémicos seronegativos (anti-VHC negativos). Los pacientes hemofílicos, con talasemia y receptores de gammaglobulinas antes de 1990 tienen una elevada prevalencia de infección por el VHC.

2. Hemodiálisis. La prevalencia de VHC en hemodializados es de 20%, siendo el número de transfusiones y el tiempo en hemodiálisis factores directamente relacionados con la probabilidad de adquirir la infección. Desaparecido el riesgo transfusional, incluso con aislamiento de los pacientes anti-VHC positivos, se siguen detectando nuevos casos de transmisión de hepatitis C en pacientes en hemodiálisis. Se ha detectado RNA-VHC en las manos del 25% del personal que atendía una unidad de diálisis con pacientes VHC positivo (13).

3. Adicción a drogas parenterales (ADVP). Este colectivo muestra prevalencias de anti-VHC de hasta el 90%, siendo la primera causa de infección en adultos jóvenes. Ésta se adquiere al compartir jeringuillas, habitualmente en los primeros 6 meses de adicción (14). La vía intranasal asociada al consumo de cocaína es también una posible vía de infección. La incidencia de anti-VHC en el colectivo de ADVP está disminuyendo en Europa y Estados Unidos por el temor al VIH y las campañas de información, pero en el este de Europa es la primera causa de infección aguda.

4. Trasplante de órganos. A partir de estudios retrospectivos se ha detectado la transmisión del VHC tras el trasplante renal, de médula ósea y de otros tejidos.

5. Personal sanitario. Puede sufrir contagio de pacientes y también ser vector de transmisión a los mismos. Enfermería es el colectivo de mayor riesgo, sobre todo en las unidades de hemodiálisis. Tras una punción accidental con material contaminado VHC positivo, el riesgo de transmisión es del 1% en estudios españoles (15) y del 3% en japoneses. La transmisión del personal sanitario a pacientes genera gran alarma social y podría ser causa de alguna infección nosocomial, aunque su papel no es relevante (16).

6. Hospitalización. Existen países con alta prevalencia de VHC en relación con actuaciones médicas. Así en Egipto es del 15% por la administración intramuscular de antimoniales; en Japón prácticas como el suidama (ventosa sobre la piel) han ocasionado prevalencias de VHC hasta del 50%, y por el contrario en comunidades aisladas y sin relación con la medicina tradicional como las selvas peruana y venezolana no se ha detectado VHC (17). Los internos de instituciones cerradas (psiquiátricos, minusválidos) tienen prevalencia de VHC similar a la población general, lo que no sucede con el virus B.
A pesar de estar controladas las transfusiones y utilizar material desechable, se siguen comunicando casos de hepatitis C tras hospitalización y brotes tras estancia en una sala común, relacionados con la utilización de viales multidosis o transmisión paciente a paciente si no se aplican estrictas medidas de asepsia. Se han documentado casos tras endoscopia digestiva, si bien unas medidas higiénicas adecuadas evitan totalmente este riesgo (18).

7. Otras vías parenterales. Tatuajes, acupuntura, pendientes y otras punciones percutáneas son posibles vías de infección de la hepatitis C.

Vías de transmisión no parenteral

La mitad de los pacientes con anti-VHC detectados en el cribaje de las donaciones sanguíneas no reconocen antecedentes de transmisión parenteral, por lo que se ha considerado la posibilidad de otras vías diferentes en la transmisión: vía intrafamiliar, sexual y vertical. Estas hepatitis C en las que no se reconoce un contagio parenteral se las ha denominado hepatitis C esporádicas o adquiridas en la comunidad.

1. Sexual. Las relaciones sexuales no se consideran una vía efectiva de transmisión de la hepatitis C en parejas heterosexuales estables. En maridos de mujeres infectadas por inmunoglobulina anti-D en los años setenta y, tras más de 20 años de convivencia, sólo detectaron 2 casos en 487 parejas. El aumento de la prevalencia con la edad, muy baja entre los 20 y 40 años y muy alta en mayores de 60 años, también es contrario a un patrón epidemiológico de transmisión sexual. Aunque existen estudios epidemiológicos con elevada prevalencia de anti-VHC en parejas de pacientes VHC positivos (19), estos estudios incluyen sobre todo pacientes VIH positivos (que suelen tener una mayor carga viral), con enfermedades de transmisión sexual (en los que suelen coexistir ulceraciones) o con conductas de riesgo (drogadicción). También se han reportado casos aislados de hepatitis aguda C adquirida por vía sexual.

2. Intrafamiliar. La mayoría de estudios en familiares de pacientes anti-VHC positivos muestran prevalencias de anti-VHC similares a la población general (1,3-2%). En un estudio realizado en 1996 en 1.057 contactos familiares no sexuales encontramos una prevalencia de 3,3%, pero en la mitad de los casos no existía concordancia genotípica entre el caso índice y el familiar afectado (20).

3. Vertical. La transmisión vertical es aquella que acontece de madre a hijo durante el parto. La coinfección por el VIH y la carga viral C elevada son factores que se relacionan de forma directa con la posibilidad de transmisión vertical; ésta se estima que es de un 5% en madres VIH negativas y de un 20% en madres VIH positivas o con una carga viral elevada. No se ha encontrado diferencias en cuanto a la incidencia de transmisión vertical según el tipo de parto (vaginal/cesárea). Si bien se ha detectado RNA-VHC en la leche de madres VHC positivo, no se han detectado casos en los cuales la vía de transmisión pueda ser atribuida a la lactancia materna. La detección de RNA-VHC en líquidos corporales puede sugerir transmisión por vías diferentes de la parenteral, pero su papel no debe pasar de la anécdota ya que los estudios epidemiológicos no avalan otra vía que la parenteral. La transmisión intrafamiliar, sexual y vertical no pueden explicar el elevado número de infecciones C de origen no conocido. Punciones percutáneas inaparentes, el material médico no desechable - práctica habitual en otras épocas- y el uso de gammaglobulinas son hipótesis barajadas en muchos casos de transmisión no identificada.

4. Otras vías de transmisión. En Estados Unidos (NHANES III) se encontró una prevalencia de VHC de 1,8% (subestimada porque no se incluyeron presos ni personas sin hogar), señalando como factores de riesgo de VHC el uso de drogas ilegales (cocaína, marihuana), estar divorciado, adoptar conductas sexuales de riesgo y tener un nivel educacional bajo, factores que parecen relacionados con conductas de mayor riesgo de transmisión (21).

Tratamiento de la infección por el VHC

El objetivo primario en el tratamiento de este proceso es conseguir la erradicación del VHC con la finalidad de detener la progresión de la enfermedad crónica hepática y disminuir el número de personas infectadas. El alto costo económico y los efectos adversos de los tratamientos disponibles actualmente refuerzan la necesidad de una valoración cuidadosa y meditada para establecer la indicación y que no sea aplicable a todo el mundo. El objetivo del tratamiento de la hepatitis crónica C es conseguir una respuesta virológica persistente (RVP), definida como la ausencia de ARN-VHC detectable en el suero por un método con sensibilidad de 100 copias/ml (50 UI). El tratamiento actual consiste en la administración de la combinación de interferón pegilado y ribavirina, que consigue la erradicación del virus C en el 75-80% de pacientes con genotipos 2/3 y en el 45-50% de los pacientes con genotipo 1.

El hecho que no pueda aplicarse de forma generalizada y su elevado costo hace que no sea viable el poder tratar a toda la población mundial infectada por VHC por lo que el impacto del tratamiento es casi nulo para el control de la infección VHC.

Prevención

Hasta que exista una vacuna efectiva contra el virus C la estrategia de prevención primaria consiste en identificar portadores para información y posible tratamiento e interrumpir la cadena de transmisión. Debe realizarse la prueba de anti- VHC a:

· Receptores de transfusiones u órganos antes de la introducción del test VHC (1990).
· Hemofílicos
· Personal sanitario tras exposición a punturas con VHC+
· Antecedentes de drogadicción intravenosa
· Hemodializados
· Donantes de sangre, órganos o tejidos
· Hijos de madres portadoras.
La prevención primaria incluye la prueba de detección VHC en bancos de sangre, un control riguroso de la infección con programas de educación sanitaria para personal sanitario y público en general.

Las estrategias de prevención secundaria tratan de reducir la transmisión de personas infectadas a otras, y se basan en identificar los portadores para interrumpir la cadena de transmisión y reducir conductas de riesgo.

Medidas profilácticas (22) (23):

-VHC transmitido por transfusiones: En países desarrollados en los que se incluye detección de ácidos nucleicos en donaciones de sangre ha llevado a cero el riesgo de transmisión. El tratamiento del plasma y derivados con detergentes y la descontaminación fotoquímica con luz ultravioleta también ha contribuido a reducir el riesgo de transmisión.

-Usuarios de drogas intravenosas: Es un colectivo de difícil acceso para control, produciéndose nuevos casos a pesar de las campañas de información y el miedo al VIH. Es necesario insistir en campañas de prevención de la drogadicción en adolescentes, así como de los peligros de compartir jeringas, agujas u otros equipos. Las campañas proporcionando un fácil acceso a jeringas estériles a drogadictos han ayudado a disminuir la incidencia en este colectivo, aunque sigue siendo la primera causa de nuevos casos en el mundo desarrollado.

-Transmisión nosocomial: Puede ocurrir por sangre o material médico contaminado en países en vías de desarrollo. En países desarrollados también ocurre por no aplicar medidas estrictas de asepsia en los procedimientos, debiendo evitarse viales multidosis y extremar las medidas de asepsia antes de atender a cualquier paciente. La transmisión de personal sanitario a pacientes es muy rara si se adoptan medidas higiénicas elementales, no obstante existen recomendaciones que personal sanitario VHC+ debe abstenerse de realizar procedimientos invasivos en cavidades. Una sobreindicación o una administración insegura de inyectables suponen entre 2.3 y 4.7 millones de casos de nuevas infecciones en el mundo, sobre todo en los países en desarrollo donde la carencia de recursos impide tanto medidas preventivas como de tratamiento.

-Transmisión sexual: Es una ruta de transmisión poco frecuente a pesar del gran reservorio de personas sexualmente activas infectadas. No está indicado el uso de preservativo en el marco de pareja estable, pero sí en el caso de parejas múltiples o con enfermedades de transmisión sexual o drogadicción. La administración de inmunoglobulina no ha mostrado que pueda prevenir la transmisión.

-Transmisión intrafamiliar: Se recomienda medidas elementales de no compartir útiles de aseo. Compartir comidas o utensilios de comida no es una conducta de riesgo. El ser portador de virus C no justifica la exclusión en trabajos, escuela u otra actividad.

-Embarazo: No debe ser desaconsejado por tener virus C, ya que ni el virus C le afecta, ni el embarazo afecta la historia natural de la infección VHC. Dado que no se puede aplicar los actuales antivirales (interferón, ribavirina) durante el mismo no está indicado hacer VHC a las embarazadas.

-Transmisión vertical: El riesgo es bajo y se restringe a las madres que son virémicas, aumenta con la carga viral y no tiene relación con el genotipo. Se recomienda precaución en el uso de procedimientos invasivos que puedan exponer el feto a sangre materna. La transmisión vertical no puede evitarse con seguridad total sino con un tratamiento antiviral previo a embarazo y que consiguiera erradicar el virus.

Profilaxis post exposición:

Las inmunoglobulinas son inefectivas en prevenir la infección VHC. Ante un caso de puntura accidental con material contaminado VHC procede seguimiento del paciente con determinación inicial de anti VHC y transaminasas y seguimiento hasta 6 meses para, que en el caso de producirse seroconversión VHC, aplicar tratamiento antiviral con interferón, que ha demostrado ser muy eficaz en fase aguda de infección o cuando el tiempo de evolución es corto.

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HEPATITIS DELTA

El virus de la hepatitis Delta es un virus defectivo que requiere la presencia del HBsAg el cual constituye su cubierta. La infección por virus Delta se produce en pacientes ya infectados por virus B (sobreinfección), en cuyo caso determina una mayor progresión de la hepatopatia, o al mismo tiempo que el virus B ( coinfección) siguiendo los mismos pasos que la infección B en cuanto a evolución. El riesgo de hepatitis fulminante en coinfección es 5%. La sobreinfección se sigue habitualmente de mayor progresión del daño hepático.

La transmisión fundamental es la parenteral, pero también es posible la sexual e incluso la vertical. Es similar a la hepatitis B.

Las medidas de prevención son las de la hepatitis B. La prevención de la coinfección es la vacunación frente al virus B y la detección e información de las conductas de riesgo a las personas con virus B.

No se dispone de tratamiento para la hepatitis Delta por el momento.

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HEPATITIS E

El virus de la hepatitis E es un virus RNA de los calcivirus. Produce una hepatitis aguda autolimitada en la mayoría de casos sin evolución a cronicidad. El tiempo de incubación es 40 días (entre 15 y 60 ). Evoluciona hepatitis fulminante en 1-3% de casos pero en 15-20% de embarazadas..

Ocurren brotes de hepatitis E en países en desarrollo con sistemas inadecuados de suministro de aguas, habiéndose implicado en grandes epidemias en México, África e India. En áreas no endémicas donde no se han comunicado brotes de hepatitis E la prevalencia de anti HVE es inferior a 2%.

El virus E se transmite por vía fecal oral, siendo el agua fecalmente contaminada la causa mas frecuente de transmisión. La transmisión entre personas es mínima y no se ha demostrado la transmisión por sangre.

Los adultos jóvenes son los mas afectados y el pronóstico es bueno excepto en mujeres embarazadas en el tercer trimestre en que la mortalidad puede ser de 15%.

No se dispone de profilaxis preexposición. La profilaxis consiste en evitar la bebida de agua, así como hielo o alimentos lavados en agua contaminada o pescado no cocido. La solución global pasa por potabilizar el agua y suministrarla por red apartada de las aguas fecales.

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Referencias.-

1. Hadler SC. Global impact of hepatitis A virus infection: Changing patterns. En: Hollinger FB, Lemon SM, Margolis HS, Ed. Viral hepatitis and liver diseases. Baltimore. Williams and Wilkins,1991;p14-20.
2. Salleras L, Bruguera M,Vidal J, Taberner JL, Plans P, Jimenez de Anta MT et al. Cambio del patrón epidemiológico de la hepatitis A en España. Med Clin 1992 ; 99 : 87-89.
3. Viral Hepatitis Prevention Board. Consensus statement on the control of hepatitis A. Viral Hepatitis prevention board meeting. Niza Marzo 1999.Viral Hepatitis 1999;8.1.
4. Zamir C, Rishpon S, Zamir D, Leventhal A, Rimon N, Ben-Porath E. Control of a community wide outbreak of hepatitis A by mass vaccination with inactivated hepatitis A vaccine. Eur J Clin Microbiol Infect Dis 2001; 20 : 185-87.
5. Bruguera M, Buti M, Diago M, Garcia Bengoechea M, Jara P, Pedreira JD, Estremera A. Indicaciones y prescripción de la vacuna de la hepatitis A en España. Informe de la Asociación Española para el Estudio del Hígado. Med Clin 1998; 111 : 341-346.
6. EASL Internacional Consensus Conference on Hepatitis B. Ginebra septiembre 2002.
7. Centres for Disease control. Alternate two dose hepatitis B vaccination schedule for adolescents 11-15 years. MMWR 2000; 49 :261.
8. Multiple esclerosis: state of the art. Viral Hepatitis Prevention Board. Hepatitis B vaccination: safety issues Meeting. Geneva March 2003.Viral Hepatitis 2003:12.1.
9. Recomendaciones sobre estrategias de inmunización para la prevención de la hepatitis B. Med Clin 1994 ;103: 426-435.
10. 10.- Navas E, Bayas JM, Taberner JL, Salleras Ll. Eficiencia de la detección prevacunal de anti HBc en los programas de vacunación antihepatitis B. Med Clin.1992; 99 : 641-4
11. Bruguera M, Bayas JM, Vilella A, Tural C, Gonzalez A, Vidal J. et al. inmunogenicity and reactgenicity of a combined hepatitis A and hepatitis B vaccine in young adults. Vaccine 1996; 14 : 1407-11.
12. Esteban JI, González A, Hernández JM, Viladomiu L, Sánchez C, López Talavera JC et al. Evaluation of antibodies to hepatitis C virus in a study of transfussion associated hepatitis. N Engl J Med 1990; 323: 1107-1112
13. Alfurayh O, Sabeel A, Al Ahdal MN, Almeshari K, Kessie G, Hamid M et al. Hand contamination with hepatitis C virus in staff looking after hepatitis C positive hemodialysis patients. Am J Nephrol 2000; 20: 103-106.
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17. Blitz-Dorfman L, Monsalve F, Porto L, Weir J, Arteaga M, Padron G et al. Epidemiology of hepatitis C virus in western Venezuela: lack of specific antibody in Indian communities. J Med Virol 1994; 43: 287-290.
18. Sánchez Tapias JM Nosocomial transmission of hepatitis C virus. J Hepatol 1999; 31 (Supl 1): 107-112
19. Dienstag JL Sexual and perinatal transmission of hepatitis C. Hepatology 1997; 26 (Supl 1): 66-70.
20. Diago M, Zapater R, Tuset C, Carbonell P, González C, Cors R et al. Intrafamily transmission of hepatitis C virus: sexual and non-sexual contacts. J Hepatol 1996; 25: 125-128.
21. Alter MJ, Kruszon-Moran D, Nainan O, Mc Quillan G, Gao F, Moyer L et al. The prevalence of hepatitis C virus infection in the United States, 1988 through 1994. New Engl J Med 1999; 341: 556-562.
22. EASL Internacional Consensus Conference on Hepatitis C. Journal Hepatol 1999; 31 (Supl 1)
23. National Institutes of Health Consensus Development Conference: Management of Hepatitis C: 2002. Hepatology 2002; 36 (Supl 1).

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Direcciones de interés:

1. EASLHBV Consensus Paper : www.easl.ch/hbv2002/
2. NIH Consensus Paper:
www.consensus.nih.gov/cons/cgi/content/full/322/7279/151
3. Asociación Americana para el Estudio del hígado: www.aasld.org
4. Asociación Europea para el Estudio del Higado: www.easl.ch
5. The viral hepatitis prevention board: www.vhpb.org

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