Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


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Trasplante hepático de donante vivo. Situación actual y perspectivas futuras

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Junio 2001
Indicaciones del transplante hepático en las enfermedades colestásicas

 

Panel de Expertos Mayo 2004

DIAGNÓSTICO DE LAS HIPERBILIRRUBINEMIAS.

J. Ignacio Herrero.
Unidad de Hepatología. Clínica Universitaria de Navarra. Pamplona.


METABOLISMO Y EXCRECIÓN DE LA BILIRRUBINA (1)

La bilirrubina procede del metabolismo del grupo heme (el 70% de la lisis de hematíes viejos en el sistema retículo-endotelial). La bilirrubina no conjugada pasa al torrente sanguíneo y circula unida no covalentemente a la albúmina. Una o varias proteínas transportadoras captan la bilirrubina y la transportan al interior del hepatocito, donde se transforma en bilirrubina conjugada (bilirrubina monoglucurónido (20%) y diglucurónido (80%)) por la UDP-GT (bilirrubina-uridindifosfato-glucuroniltransferasa). La bilirrubina conjugada se excreta a la bilis por el transportador cMOAT (canalicular multispecific organic anion transporter) o MRP2 y otros transportadores como el MRP3 . La flora intestinal desconjuga parte de la bilirrubina y la transforma en urobilinógeno, que se elimina por las heces, aunque una pequeña parte se reabsorbe y se excreta por bilis y orina.

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TOXICIDAD DE LA BILIRRUBINA

La bilirrubina no conjugada produce neurotoxicidad en los neonatos cuando supera los 20 mg/dL (o con niveles inferiores en niños prematuros, con hipoxia, sepsis, etc.). Su gravedad varía, desde una encefalopatía reversible, hasta el querníctero, que puede ser mortal o causar secuelas neurológicas graves. En el adulto, los niveles muy elevados de bilirrubina no conjugada pueden producir una encefalopatía reversible. La hiperbilirrubinemia también puede producir toxicidad renal.

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CAUSAS DE HIPERBILIRRUBINEMIA (1)

La hiperbilirrubinemia puede ser consecuencia de un aumento en la producción de bilirrubina o de una alteración en su eliminación. Entre los trastornos en la eliminación, pueden encontrarse alteraciones aisladas del metabolismo o de la eliminación de la bilirrubina o enfermedades hepatobiliares.

Aumento de la producción de bilirrubina:

Cuando existe hemólisis aumenta la producción de bilirrubina, pudiendo superar la capacidad hepática de captación y conjugación. Se produce una hiperbilirrubinemia no conjugada. También se produce hiperbilirrubinemia tras transfusiones de grandes volúmenes de concentrados de hematíes almacenados, cuya vida media está reducida, en la reabsorción de grandes hematomas o cuando existe eritropoyesis ineficaz. En la ictericia por hemólisis es infrecuente que los niveles de bilirrubina sean mayores de 5 mg/dL. Se asocia a anemia (excepto si la hemólisis está compensada), reticulocitosis, hipersideremia, disminución de los niveles plasmáticos de haptoglobina y de la vida media eritrocitaria (este dato no se encuentra en la eritropoyesis ineficaz). En casos de hemólisis de larga evolución, aumenta la incidencia de litiasis biliar de bilirrubinato cálcico, con riesgo de ictericia obstructiva.

Alteraciones aisladas del metabolismo de la bilirrubina:

1. Déficit en la captación hepática.
Puede producirse una ligera hiperbilirrubinemia indirecta tras el uso de rifampicina, probenecid y contrastes radiológicos, probablemente por competición en su captación por los hepatocitos. Se resuelve espontáneamente en 1-2 días,.

2. Alteración en la conjugación de la bilirrubina:

a) La ictericia neonatal, presente en el 65% de los recién nacidos sanos (más frecuente en los prematuros), es la variedad más frecuente de hiperbilirrubinemia no conjugada. Su causa principal es una actividad UDP-GT menor que la de los adultos, pero también contribuyen un aumento de la producción y la disminución de la captación hepática de bilirrubina. La lactancia materna parece favorecerla.

b) Síndrome de Crigler-Najjar. Se debe a un déficit congénito de UDP-GT. Según su gravedad, existen dos tipos, con diferente pronóstico:

- Tipo I. Se debe a mutaciones homocigotas en el gen UGT1A1 (situado en el cromosoma 2), que codifica la UDP-GT. La actividad UDP-GT es nula. La bilirrubina no conjugada supera los 20 mg/dL desde el nacimiento. Causa la muerte por querníctero en el primer año de vida. La bilis es pálida, con una concentración de bilirrubina muy baja y no conjugada. Su tratamiento es el trasplante hepático o de hepatocitos y debe realizarse antes del desarrollo de querníctero; entre tanto, la fototerapia o la plasmaféresis pueden evitar el daño neurológico.

- Tipo II (síndrome de Arias). Se debe a una mutación en ambos alelos del gen UGT1A1. Al menos uno de ellos codifica una proteína con actividad enzimática (aunque muy escasa), que puede aumentar con el uso de fenobarbital u otros inductores enzimáticos. Puede existir una mutación heterocigota en el gen UGT1A1, junto con una mutación en su promotor. Cursa con niveles de bilirrubina no conjugada entre 6 y 20 mg/dL, que pueden aumentar en los procesos infecciosos o con el ayuno. Raras veces se produce querníctero, pero puede producirse encefalopatía reversible en las agudizaciones. En la bilis existen cantidades apreciables de bilirrubina, aunque predomina la forma monoglucuronizada. El tratamiento con fenobarbital y la fototerapia disminuyen la hiperbilirrubinemia.


c) Enfermedad de Gilbert. Afecta al 2-7% de la población. Cursa con una ligera hiperbilirrubinemia no conjugada crónica e intermitente (2-4 mg/dL) que aumenta con el ayuno, el estrés, el ejercicio físico, la menstruación y con enfermedades intercurrentes. Suele ser asintomática, pero algunos pacientes refieren astenia o molestias abdominales vagas. Se asocia a una mutación homocigota en el gen promotor de la UDP-GT, de forma que disminuye la actividad de este enzima al 30-50% de lo normal. La bilis tiene una proporción aumentada de bilirrubina monoglucuronizada, pero predomina la forma diglucuronizada. El diagnóstico requiere la exclusión de hemólisis o de hepatopatía. La esperanza de vida es normal. No requiere tratamiento. Estos individuos metabolizan más lentamente los fármacos que son glucuronizados (como paracetamol, algunos antirretrovirales, propofol e irinotecan), lo que obliga a ajustar su dosificación.

3. Alteración en la excreción canalicular de la bilirrubina.

a) Síndrome de Dubin-Johnson. Se debe a una mutación del gen ABCC2, que codifica la proteina cMOAT, responsable del transporte de la bilirrubina y de otros aniones orgánicos a través de la membrana canalicular del hepatocito. Cursa con niveles de bilirrubina conjugada de 2-5 mg/dL, que pueden aumentar con el estrés, las infecciones, el embarazo o los contraceptivos hormonales. En ocasiones los pacientes refieren astenia o molestias abdominales vagas y raramente puede hallarse hepatomegalia o esplenomegalia. La eliminación urinaria de coproporfirinas está alterada de forma exclusiva en esta enfermedad: la cantidad total es normal, pero el isómero I supone más del 80% del total (habitualmente, el 75% de las coproporfirinas urinarias son del isómero III). En la prueba de bromosulftaleína (BSF), la concentración plasmática de este colorante es normal o mínimamente elevada 45 minutos después de la administración intravenosa, pero aumenta a los 90 minutos. En la colecistografía oral no se observa la vesícula biliar, pero la vía biliar puede verse con ácido dimetiliminodiacético (HIDA) marcado con 99mTc. El hígado es negro debido a un acúmulo de un pigmento que habitualmente se elimina por cMOAT, pero no por MRP3. El diagnóstico se confirma por los hallazgos característicos de la prueba de BSF, de la biopsia hepática y del estudio de coproporfirinas urinarias. El pronóstico es bueno y la enfermedad no requiere tratamiento; únicamente se recomienda evitar tratamientos con estrógenos.

b) Síndrome de Rotor. Probablemente se debe al déficit de alguna proteína de transporte intracelular. Es asintomático y cursa con hiperbilirrubinemia conjugada fluctuante, habitualmente inferior a 10 mg/dL. Tras la administración de BSF se produce una retención superior al 25% a los 45 minutos, sin aumento secundario a los 90 minutos. La colecistografía oral permite la visualización de la vesícula biliar, pero no se observa el hígado ni la vía biliar en estudios realizados con HIDA-99mTc. Existe un importante incremento en la eliminación urinaria de coproporfirinas, con un ligero aumento de la proporción del isómero I. El hígado es morfológicamente normal o presenta alteraciones inespecíficas. Su pronóstico es excelente y no requiere tratamiento.


Enfermedades hepatobiliares

La hiperbilirrubinemia secundaria a enfermedades hepatobiliares, puede ser de origen hepatocelular (por fracaso global de la función hepática) o colestásico (por incapacidad para la formación de bilis o para la excreción biliar); también existen formas intermedias. Existen algunos rasgos que habitualmente permiten diferenciar la hiperbilirrubinemia hepatocelular de la colestásica (tabla 1).

En cuanto a las enfermedades hepatocelulares, puede producirse hiperbilirrubinemia, tanto en enfermedades agudas como en enfermedades crónicas de cualquier etiología. En estas últimas, la hiperbilirrubinemia, sobre todo cuando produce ictericia, indica una alteración importante de la función hepática.

Las enfermedades colestásicas pueden dividirse en función de la localización de la alteración al flujo biliar en intrahepáticas (que a su vez se subdividen en obstructivas y no obstructivas) y extrahepáticas (siempre obstructivas). Dentro de estas últimas, la naturaleza de la obstrucción puede ser benigna o maligna (tabla 2).

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PRUEBAS DIAGNÓSTICAS EN LA HIPERBILIRRUBINEMIA

El enfoque inicial en el diagnóstico de la hiperbilirrubinemia se basa en la anamnesis y la exploración física. Entre otros buscaremos datos que sugieran si se trata de una enfermedad aguda o crónica, antecedentes epidemiológicos o familiares, datos clínicos que sugieran la existencia de una hepatopatía crónica, patología infecciosa o una neoplasia.

Estudios de laboratorio

La hiperbilirrubinemia aislada, sin alteración de las demás pruebas de función hepática es típica de la enfermedad hemolítica, eritropoyesis ineficaz o alteraciones aisladas del metabolismo de la bilirrubina. Elevaciones importantes de las concentraciones séricas de transaminasas son típicas de hepatitis aguda tóxica o vírica o de la obstrucción biliar litiásica (en esta última, con un descenso rápido). En los pacientes con colestasis se producen alteraciones características (tabla 3).

La anemia sugiere hemólisis, eritropoyesis ineficaz, neoplasia, infecciones crónicas o cirrosis. La elevación de la láctico-deshidrogenasa (LDH), el descenso de la haptoglobina y la presencia de hemosiderinuria orientan hacia una hemólisis. Una anemia asociada a una disminución del recuento reticulocitario debe hacer pensar en una eritropoyesis ineficaz. Es frecuente encontrar trombocitopenia o pancitopenia leve en el hiperesplenismo que acompaña a la cirrosis. La leucocitosis con neutrofilia debe hacer pensar en hepatitis alcohólica, colangitis, hepatitis tóxica, leptospirosis y, en ocasiones, en enfermedades neoplásicas. Puede encontrarse eosinofilia en las enfermedades parasitarias o de origen farmacológico y en los linfomas.La realización de otros estudios de laboratorio, como serologías virales, autoanticuerpos o marcadores tumorales debe basarse en la sospecha diagnóstica.

Ecografía abdominal (2)

La ecografía suele ser la primera exploración a realizar en el diagnóstico diferencial de la hiperbilirrubinemia, porque es rápida, segura, efectiva, barata y transportable. Aprecia la dilatación de la vía biliar en más del 95% de los casos de colestasis obstructiva extrahepática, detecta el lugar de obstrucción en el 80% de los casos y su causa en el 40%. Permite descubrir cálculos biliares y puede sugerir la presencia de hepatitis crónica o cirrosis o detectar metástasis u otras lesiones focales. Sin embargo, no detecta dilatación de la vía biliar en la tercera parte de los casos de obstrucción biliar litiásica si ésta es incompleta, si la exploración se realiza muy precozmente o en pacientes con colangitis esclerosante o cirróticos. En pacientes colecistectomizados puede apreciarse una dilatación de la vía biliar en ausencia de enfermedad. En individuos obesos o con íleo, la ecografía ofrece imágenes de peor calidad.

Tomografía computarizada (TC) (3)

La TC descubre la dilatación biliar en más del 95% de los casos. Es superior a la ecografía para localizar la obstrucción y su causa, sobre todo en caso de lesiones pancreáticas, pero es menos sensible que la ecografía para la detección de litiasis, porque sólo detecta las litiasis cálcicas. Cuando se sospecha una obstrucción biliar, puede ser preferible la TC a la ecografía porque localiza mejor el nivel y la causa de la obstrucción. Sus principales desventajas son que emite radiaciones ionizantes y la posibilidad de nefrotoxicidad e hipersensibilidad por el contraste intravenoso.

Colangiopancreatografía por resonancia magnética (RM) (4)

Es más sensible que la TC en el diagnóstico del nivel y la causa de la obstrucción biliar, sobre todo para litiasis biliar y lesiones benignas pancreáticas. Tiene una sensibilidad del 98% para detectar una estenosis de la vía biliar y del 96% para identificar el nivel de la obstrucción y del 85% para diferenciar entre estenosis benignas y malignas (5). Es capaz de detectar litiasis de hasta 2 mm de diámetro, incluso en ausencia de dilatación de la vía biliar. Además, evita el uso de radiaciones ionizantes y de contraste iodado intravenoso. Pueden obtenerse imágenes falsamente sugestivas de litiasis en caso de aerobilia, tumores intraductales, hemobilia o clips o prótesis próximos a la vía biliar. Sus principales inconvenientes son el precio, el requerimiento de mayor tiempo de exploración y la mala tolerancia en pacientes con claustrofobia. No puede utilizarse en pacientes con marcapasos, desfibriladores o con ciertos tipos de cuerpos extraños metálicos.

Ecoendoscopia (6-8)

Esta técnica combina la visión endoscópica directa con la ecografía. Su sensibilidad en el diagnóstico de las obstrucciones biliares litiásicas o tumorales es superior a la del TC y comparable a de la colangiografía por RM. Es especialmente útil en el caso de que se sospeche un cáncer de páncreas, ya que permite valorar la extensión local de la enfermedad (presencia de adenopatías, y valoración de la infiltración vascular) mejor que el TC y permite la punción de la lesión y de adenopatías para la confirmación citológica del diagnóstico, con una baja incidencia de complicaciones.

Gammagrafía con HIDA

Tiene un escaso papel en el estudio de la hiperbilirrubinemia, poque es más cara que la ecografía, ofrece peor resolución anatómica y tiene poca sensibilidad si la bilirrubinemia es superior a 10 mg/dL. Actualmente, su uso se limita a las colecistitis agudas, donde puede mostrar la obstrucción del conducto cístico, a la detección de fugas biliares postoperatorias o postraumáticas, a la evaluación de la ictericia neonatal (para descartar la atresia biliar) y al diagnóstico de la ictericia obstructiva extrahepática no asociada a dilatación de la vía biliar.

Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) (8)

Tiene un 95% de sensibilidad y especificidad en el diagnóstico de la obstrucción biliar, permite detectar el lugar y la naturaleza de la obstrucción en el 90% de los casos y puede ser terapéutica (papilotomía, extracción de cálculos, colocación de drenajes biliares). Su inconveniente es su invasividad.

Colangiografía transparietohepática (CTPH)
Es equiparable a la CPRE en cuanto a eficacia diagnóstica. Permite realizar un drenaje biliar externo, por lo que es preferible a ésta en las lesiones obstructivas altas. Depende menos que la CPRE del examinador, aunque sí de la presencia de dilatación de la vía biliar. La ascitis o la coagulopatía importantes y la hidatidosis hepática son contraindicaciones para la CPTH.

Otras exploraciones

La biopsia hepática es útil si se sospecha una enfermedad hepatocelular difusa o colestasis intrahepática de etiología no clara o en las hepatopatías por fármacos. Antes de realizar una biopsia hepática debe descartarse una obstrucción biliar extrahepática, porque supone un riesgo de peritonitis biliar. Si se detecta una masa hepática o pancreática, puede estar indicado su estudio por medio de punción con aguja fina realizada con control ecográfico o de TC. La laparotomía únicamente se indica para realizar un tratamiento previamente diseñado. La laparoscopia ha sido casi completamente sustituida por las técnicas de imagen.

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ALGORITMO DIAGNOSTICO DE LA HIPERBILIRRUBINEMIA (figura 1)

La evaluación inicial debe incluir una anamnesis, una exploración física completa, estudios de laboratorio generales y habitualmente una ecografía abdominal. A partir de estos datos se estudiarán de forma distinta los pacientes con hiperbilirrubinemia aislada o asociada a datos sugestivos de hepatopatía.

Una hiperbilirrubinemia conjugada aislada se encuentra en los síndromes de Rotor o de Dubin-Johnson. En los pacientes con hiperbilirrubinemia no conjugada debe valorarse la posibilidad de una hemólisis o de una diseritropoyesis. Si se descartan la hemólisis, la diseritropoyesis y la toxicidad farmacológica, el diagnóstico se limita al síndrome de Gilbert y al síndrome de Crigler-Najjar, más raro y propio de la infancia.

En los pacientes con datos sugestivos de enfermedad hepatocelular, suelen requerirse otros datos de laboratorio para esclarecer la naturaleza de la hepatopatía. Si la clínica o el hallazgo de una lesión focal en la ecografía abdominal hacen sospechar una enfermedad neoplásica, debe realizarse una TC abdominal y toma de material para estudio anatomopatológico, orientada por ecografía o TC. Si no se objetiva una lesión focal, una vez retirada la medicación potencialmente hepatotóxica, se ha de efectuar una biopsia hepática en los casos con evolución crónica o atípica. En general, no es necesario realizar biopsia hepática en la enfermedad hepatocelular aguda que evoluciona favorablemente.

Ante un cuadro de colestasis debe valorarse la presencia o la ausencia de dilatación de la vía biliar por medio de ecografía y/o TC. Si existe dilatación de la vía biliar, se realizarán ecoendoscopia o colangiografía por RM en función de la sospecha diagnóstica y los medios disponibles. Si se sospecha patología tumoral, la ecoendoscopia permite un estadiaje local de la enfermedad tumoral y la punción de la lesión para su diagnóstico anatomopatológico. Si se sospecha patología litiásica, la colangiografía por RM puede confirmarla de forma no invasiva. Las técnicas invasivas (CPRE o CPTH) quedan reservadas para los casos en que permitan realizar un tratamiento de la obstrucción biliar (papilotomía, extracción de cálculos, colocación de prótesis o drenajes biliares). Algunos autores recomiendan realizar una CPRE cuando la probabilidad de coledocolitiasis sea alta y reservarla como procedimiento puramente terapéutico (después de la colangiografía por RM) si la sospecha de coledocolitiasis es menor (8). Sin embargo, otros autores recomiendan realizar una colangiografía por RM como exploración de primera línea en patología bilio-pancreática.

Si no existe dilatación de la vía biliar, puede realizarse una biopsia hepática o adoptar una actitud expectante en función de la situación clínica y de los resultados de los estudios de laboratorio.

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BIBLIOGRAFÍA

1. Herrero JI, Prieto J. Metabolismo de las hiperbilirrubinemias y sus trastornos. En Berenguer J (Ed); Gastroenterología y Hepatología 3ª edición. Harcourt, Madrid 2002: 585-90.
2. Cronan JJ. US diagnosis of choledocolithiasis: a reappraisal. Radiology 1986;161:133-4.
3. Mitchell SE, Clark RA. A comparison of computed tomography and sonography in choledeocolithiasis. American Journal of Roentgenology 1984; 142: 729-33.
4. Barish MA, Yucel EK, Ferrucci JT. Magnetic Resonance Cholangiopancreatography. New England Journal of Medicine 1999; 341: 258-64.
5. Romagnuolo J, Bardou M, Rahme E, Joseph L, Reinhold C. Magnetic Resonance Cholangiopancreatography: a meta-analysis of test performance in suspected biliary disease. Annals of Internal Medicine 2003; 139: 547-57.
6. Fernandez-Esparrach G, Gines A, Pellise M, Bordas JM. Papel de la ultrasonografía endoscópica en el estudio de las colestasis extrahepáticas. Gastroenterología y Hepatología 2002;25:633-8.
7. Soria MT, Sole M, Pellise M, Bordas JM, Gines A. Ultrasonografía endoscópica intervensionista diagnóstica y terapéutica. Gastroenterología y Hepatología 2002;25:467-74.
8. Brugge WR, Van Dam J. Pancreatic and biliary endoscopy. New England Journal of Medicine 1999;341:1808-16.
9. Calvo MM, Bujanda L, Calderon A, Heras I, Cabriada JL. Role of Magnetic Resonance Cholangiography in patients with suspected choledocolithiasis. Mayo Clinic Proceedings 2002;77:422-8.


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Tabla 1. Diferencias de laboratorio entre hiperbilirrubinemia hepatocelular y colestásica.

 
Hepatocelular
Colestásica
Bilirrubina
Conjugada y no conjugada
Conjugada
Enzimas hepáticos
Transaminasas
Fosfatasa alcalina y GGTP
Coagulación
No mejora con vitamina K
Mejora con vitamina K
(subir T protrombina)
Colesterol
subir
bajar

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Tabla 2. Causas de hiperbilirrubinemia obstructiva extrahepática.

1. Causas benignas

· Coledocolitiasis
· Colecistitis aguda
· Pancreatitis aguda
· Pancreatitis crónica
· Estenosis biliar post-quirúrgica
· Colangitis esclerosante primaria
· Atresia biliar
· Quiste coledociano
· Perforación espontánea de vía biliar
· Parasitosis (hidatidosis, Ascaris, Fasciola)
· Tumores benignos de la vía biliar
· Enfermedades intestinales (ulcus, divertículo, enfermedad de Crohn).

2. Causas malignas

· Adenocarcinoma de páncreas (la más frecuente)
· Colangiocarcinoma
· Carcinoma de vesícula
· Linfomas
· Tumores metastásicos

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Tabla 3. Comparación de las distintas técnicas no invasivas en el estudio de la hiperbilirrubinemia.

 
Ecografía
TC
Colangio-RM
Ecoendoscopia
Precio
€€
€€€
€€€
Sensibilidad
+
++
+++
+++
Limitaciones
Obesidad
Colecistectomía
Cirrosis
Colangitis esclerosante
Radiación
Contraste intravenoso
Precio
Disponibilidad
Tiempo
Apnea

Precio
Disponibilidad

Indicaciones
Primera evaluación
Primera
evaluación en
sospecha de
obstrucción biliar?
Segunda evaluación
Sospecha de colelitasis media o baja
Sospecha de
neoplasia de
páncreas
(estadiaje + diagnóstico)

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Figura 1. Algoritmo diagnóstico de la hiperbilirrubinemia.

Para ver la imagen pinché aquí

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