Panel de Expertos Marzo 2004
COLANGIOGRAFIA POR RESONANCIA EN LAS ENFERMEDADES HEPATOBILIARES
Marcelo Sánchez, Carmen de Juan
Servicio de Radiodiagnóstico, Centre de Diagnòstic per la Imatge
Clínic;
Hospital Clínic, Barcelona
Correspondencia: Marcelo
Sánchez
Servicio de Radiodiagnóstico
Centre de Diagnòstic per la Imatge Clínic.
Hospital Clínic
Villarroel 170
08036 Barcelona
Teléfono: 93 227 54 12
Fax: 93 227 93 87
e-mail: msanche@clinic.ub.es
La colangiopancretografía por resonancia magnética
(colangiopancreato-resonancia) es una técnica relativamente nueva,
descrita por primera vez en 1991 (1), que permite obtener imágenes
diagnósticas de todo el árbol bilio-pancreático similares
a las obtenidas mediante la colangiopancreatografía retrógrada
endoscópica, considerada la técnica de referencia en la evaluación
de la vía biliar.
El estudio por imagen de la vía biliar se realiza mediante
múltiples técnicas que pueden ser no invasivas como: ecografía,
medicina nuclear, tomografía computarizada helicoidal sin o con la
administración de contraste de excreción biliar (TC-colangiografía)
y la colangio-resonancia; o invasivas como: ecoendoscopìa, colangiopancreatografía
retrógrada endoscópica y colangiografía transparietohepática.
La colangio-resonancia es la mejor técnica no invasiva de evaluación
del árbol biliar. Clásicamente esta técnica presenta
una serie de ventajas respecto a las invasivas (básicamente la colangiografía
endoscópica) que son: a) es una prueba no invasiva que habitualmente
no necesita sedación; b) no irradia; c) permite una mejor visualización
de los conductos proximales a la obstrucción; d) combinada con secuencias
T1, T2 y de angio-resonancia con contraste endovenoso permite el estudio de
la enfermedad extraductal. Sus principales limitaciones son: a) menor resolución
espacial, fundamentalmente a nivel de conductos intrahepáticos periféricos;
b) estudia los conductos en condiciones basales, sin distenderlos; y c) es
una técnica únicamente diagnóstica, que puede retrasar
la terapéutica del paciente.
En esta revisión repasaremos brevemente la técnica
y describiremos las principales indicaciones de la colangiografía por
resonancia en las enfermedades hepatobiliares, sin entrar en sus aplicaciones
en el estudio de la vía pancreática, que serán: el estudio
anatómico, la colangiografía endoscópica retrógrada
incompleta o no practicable, la vía biliar postquirúrgica, la
coledocolitiasis, la ictericia obstructiva y finalmente las enfermedades intrahepáticas.
Subir
Técnica.
La colangio-resonancia es una exploración basada
en la “hidrografía por resonancia magnética” que
mediante secuencias altamente potenciadas en T2 permite obtener señal
del líquido estático, saturando el fondo y los líquidos
en movimiento rápido (sangre), de esta forma y sin administrar contraste
ev se pueden adquirir imágenes del árbol biliar en cualquier
plano del espacio (figura 1). En su inicio las secuencias tenían problemas
con los artefactos respiratorios y de movimiento. Actualmente existen secuencias
rápidas (SSFSE Single-Shot-Fast Spin-Echo, HASTE Half-Fourier Adquisition
Single-shot Turbo spin-Echo) que pueden realizarse en apnea, obteniendo unas
imágenes de mayor calidad con un aumento de la relación señal-ruido
(2). Estas secuencias junto a la utilización de bobinas de superficie
permiten visualizar conductos de 1 mm de diámetro (3) y realizar la
exploración en aproximadamente 20 minutos.
Existen dos formas de obtener las imágenes, las secuencias
“proyeccionales” que obtienen un volumen y dan imágenes
similares a las de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica;
y secciones “finas” en plano coronal y axial que no proporcionan
una representación colangiográfica pero van a permitir detectar
pequeñas alteraciones en el interior de los conductos. Si se sospecha
una etiología neoplásica, se ha de completar la exploración
con secuencias parenquimatosas potenciadas en T1 y T2, y realizar un estudio
dinámico con contraste endovenoso (gadolinio) para su caracterización
y estadificación.
La única preparación que requiere el paciente
consiste en permanecer en ayunas de 4-6 horas para reducir el contenido líquido
gástrico e intestinal, lo cual permite además la posibilidad
de administrar contraste endovenoso. Las contraindicaciones son las clásicas
de la resonancia magnética: marcapasos, algunas prótesis metálicas
y claustrofobia del paciente.
Recientemente se han publicado trabajos de colangiografía
por resonancia magnética mediante la utilización de secuencias
potenciadas en T1 tras la administración de contraste de excreción
biliar (Mangafodipir trisodium o MnDPDP) (4,5). Se ha utilizado en evaluaciones
anatómicas de vía biliar como los estudios prequirúrgicos
de donantes vivos de hígado, o para confirmar y localizar fugas biliares.
Se trata de una técnica que no está totalmente establecida pero
con resultados muy buenos en indicaciones muy concretas.
Subir
Indicaciones de la colangio-resonancia.-
1. Anatomía normal, variantes anatómicas
y anomalías congénitas.-
La colangio-resonancia permite identificar la anatomía
de la vía biliar extrahepática y los conductos principales derecho
e izquierdo en el 100% de los casos, mientras que los conductos intrahepáticos
mas distales son frecuentemente difíciles de visualizar al ser estudiados
en un estado fisiológico sin distenderlos (6,7).
Las variantes anatómicas de la vía biliar tienen
una incidencia del 24% (8). El conocimiento de estas variantes es importante
cuando se va a realizar una cirugía biliar, especialmente el conocimiento
de la anatomía del conducto cístico en la colecistectomía
laparoscópica, ya que determinadas variantes aumentan el riesgo de
lesión quirúrgica de los conductos biliares. La colangio-resonancia
tiene una sensibilidad del 98% para el diagnóstico de conductos hepáticos
aberrantes y del 95% en la detección de anomalías del conducto
cístico (6). La identificación prequirúrgica de estas
variantes podría minimizar la incidencia de lesiones de la vía
biliar asociadas a cirugía laparoscópica. Sin embargo el uso
rutinario de la colangio-resonancia en este campo es todavía controvertido
en términos de coste-beneficio (9).
La colangio-resonancia tiene un papel preponderante en el estudio
prequirúrgico del donante vivo para trasplante hepático. En
estos pacientes el conocimiento de la anatomía biliar es de vital importancia
para una adecuada planificación de la cirugía, ya que determinadas
variantes obligan a modificar la técnica quirúrgica y pueden
incluso contraindicar el transplante (10).
En el estudio de anomalías congénitas como los
quistes de colédoco, la colangio-resonancia permite identificar tanto
el quiste como la unión anómala entre el colédoco y el
conducto pancreático, dato esencial para poder establecer el diagnóstico.
En esta patología la colangio-resonancia puede sustituir a las técnicas
de colangiografía directa que eran hasta el momento las únicas
que permitían establecer el diagnóstico (8).
Subir
2. Colangiopancreatografía endoscópica
retrógrada incompleta. Vía biliar post-quirúrgica.-
Históricamente la primera indicación de la colangio-resonancia
fue una colangiopancreatografía endoscópica retrógrada
incompleta o no practicable, ya fuese por las características del paciente
o por una derivación quirúrgica previa (11).
La colangiopancreatografía retrógrada endoscópica
es una técnica operador-dependiente en la que en un 3-10% de los casos
no se consigue canular el conducto o se consigue una opacificación
incompleta de la vía. Estos fallos se deben a factores anatómicos
tales como los divertículos periampulares o estenosis gástricas
y duodenales que pueden dificultar o imposibilitar la técnica (12).
En cambio, una colangio-resonancia técnicamente adecuada se obtiene
en el 98% de los pacientes (13), siendo además, una alternativa en
pacientes con condiciones clínicas desfavorables en los que la sedación
esté contraindicada.
La colangio-resonancia posee un papel fundamental en el estudio
de pacientes que hayan sido sometidos a una cirugía de derivación
de la vía biliar (bilioenteroanastomosis) o a procedimientos de drenaje
gastroentérico como el Billroth II. En estos pacientes la CPRE es frecuentemente
difícil o imposible de realizar, ascendiendo el número de exploraciones
fallidas hasta el 10-48%, y el procedimiento se asocia a un mayor número
de complicaciones (12). En estos casos la colangio-resonancia es la técnica
de elección, tanto para evaluar la anastomosis bilioentérica
como cuando se sospecha cualquier otra patología biliopancreática
(14).
La colangio-resonancia ha demostrado una sensibilidad del 100% en la detección
de estenosis de la anastomosis, 90% para el diagnóstico de litiasis
del tracto biliar proximal a la misma y del 100% para visualizar la anastomosis
colédoco-yeyunal en pacientes con intervención de Whipple (14).
La colangio-resonancia tiene una precisión diagnóstica similar
a la CPRE en la valoración de este tipo de lesiones, siendo superior
en el estudio de la anatomía de los conductos biliares proximales cuando
existe una obstrucción completa. El conocimiento de la anatomía
exacta de la vía biliar proximal a la lesión es esencial para
planificar el tratamiento, ya que la longitud del segmento indemne del conducto
hepático común distal a la bifurcación determinará
el tipo de tratamiento mas adecuado: endoscópico, percutáneo
o quirúrgico (15).
En el diagnóstico de fugas biliares, la colangio-resonancia
muestra la colección líquida sin poder ver directamente la fuga
(16). Actualmente existen contrastes paramagnéticos de excreción
biliar (MnDPDP) que permiten observar como se acumula el contraste en la colección
demostrando así la existencia de una fuga y su localización
(5). Se trata de una técnica nueva, en desarrollo y que no esta todavía
comúnmente aceptada (figura 2). En nuestra experiencia hemos obtenido
unos resultados preliminares excelentes, constatando un aumento de la precisión
diagnóstica de la colangio-resonancia tras la administración
de contraste de excreción biliar, tanto en el diagnóstico de
fugas como en el estudio del funcionalismo biliar proximal a las estenosis
(17).
Subir
3. Coledocolitiasis.-
Hasta la aparición de la colangio-resonancia las técnicas
no invasivas disponibles en pacientes con sospecha de coledocolitiasis han
sido la ecografía y la tomografía computarizada. Ninguna de
estas exploraciones presenta una alta sensibilidad para la detección
de cálculos en la vía biliar, especialmente en la valoración
del colédoco distal y/o en vías biliares no dilatadas, situación
habitual en hasta un tercio de los pacientes con coledocolitiasis (8). En
estos casos era necesario recurrir a la colangiopancreatografía retrógrada
endoscópica y menos frecuentemente a la colangiografía transhepática
percutánea.
Actualmente, el diagnóstico de pacientes con sospecha
de coledocolitiasis es una de las aplicaciones clínicas mas comúnmente
aceptadas y extendidas de la colangio-resonancia. Se han publicado numerosos
estudios sobre la capacidad de la resonancia en el diagnóstico de coledocolitiasis,
que demuestran una sensibilidad que va del 81 al 100%, especificidad del 85-100%,
valor predictivo positivo de 82 al 100% y un valor predictivo negativo del
94 al 100% (6). Algunos autores otorgan a la colangio-resonancia unos resultados
comparables a los de la colangiografía endoscópica en el diagnóstico
de colelitiasis (14,16).
En nuestro centro estamos realizando un estudio comparativo
prospectivo entre colangio-resonancia y ecoendoscopia para el diagnóstico
de coledocolitiasis utilizando la colangiografía endoscópica
como técnica de referencia, con unos resultados preliminares de sensibilidad,
especificidad, valor predictivo positivo y valor de 100%, 88%, 95% y 100%
para la ecoendoscopia y de 89%, 100%, 100% y 80% para la colangio-resonancia
(18).
Las litiasis se observan en la resonancia como pequeños
defectos de repleción hipointensos (negros) respecto al líquido
que los rodea que aparece hiperintenso (blanco) (figura 3). La hiposeñal
de la litiasis en la resonancia es independiente de la composición
del cálculo, observándose como focos de baja señal tanto
las litiasis de colesterol como las de bilirrubinato cálcico (19).
Las técnicas de colangio-resonancia actuales diagnostican
litiasis de hasta 2 mm, y permiten identificar litiasis en ausencia de dilatación
de la vía biliar (6,8). La resonancia permite también detectar
litiasis en el conducto cístico o en la vía biliar intrahepática.
Algunas manifestaciones complejas de los cálculos biliares como el
síndrome de Mirizzi son diagnosticables por resonancia dada su capacidad
multiplanar (6).
La colangio-resonancia puede dar falsos positivos en determinadas
circunstancias que plantean dificultad en el diagnóstico diferencial.
La aerobilia pueden dar una imagen similar a la de las litiasis en la resonancia
y constituye la causa de falso positivo mas frecuente. Otras causas de falsos
positivos son los defectos de repleción secundarios a un tumor intraductal,
o la presencia de parásitos, o a coágulos, o clips y prótesis
quirúrgicas localizados en la proximidad del conducto biliar.
Pese a estar comúnmente aceptado que la colangio-resonancia
tiene una alta sensibilidad y especificidad en el diagnóstico de coledocolitiasis,
no existe todavía un consenso sobre cual es el papel de la esta técnica
en el algoritmo diagnóstico de esta patología.
Algunos autores proponen establecer en cada caso el grado de
sospecha clínica de coledocolitiasis, que establecen según los
criterios de Cotton (basados en datos clínicos, analíticos y
radiológicos) (20), diferenciando así tres grupos de pacientes
con alta, intermedia o baja probablilidad de coledocolitiasis. Postulan que
en pacientes con una alta probabilidad, la colangiografía endoscópica
es la técnica de elección ya que permite realizar tanto el diagnóstico
como el tratamiento (esfinterotomía y extracción de litiasis)
en un solo procedimiento, de forma que el uso rutinario de la resonancia previo
a la endoscopia no estaría justificado, ya que supone un aumento del
coste y un retraso innecesario del tratamiento. En los grupos de probabilidad
intermedia o baja, sí estaría indicado realizar una resonancia,
evitando así someter al paciente a una prueba invasiva con intención
puramente diagnóstica (14,19, 20). Sin embargo, otros autores consideran
la resonancia una técnica de primera línea y sostienen que debe
realizarse siempre cuando se sospecha patología biliopancreática,
y en base a sus resultados decidir si es necesario o no realizar una colangiografía
endoscópica con intención exclusivamente terapéutica
(21). Para lograr este objetivo es indispensable tener una disponibilidad
de la técnica para poder realizar la resonancia de forma rápida,
para no retrasar una intervención terapéutica.
Subir
4. Obstrucción de la vía
biliar: ictericia obstructiva.-
En pacientes con sospecha clínica de ictericia obstructiva
normalmente se realiza una ecografía para confirmar la naturaleza obstructiva
del proceso, y a continuación se requieren otras técnicas de
imagen para identificar, caracterizar y estadiar la lesión. El papel
principal de las técnicas colangiográficas es detectar la causa
de la obstrucción y proporcionar un mapa de la vía biliar para
planificar el tratamiento.
La colangio-resonancia tiene dos características
esenciales para el estudio de este tipo de pacientes: 1) Permite evaluar tanto
la vía proximal como la distal a la obstrucción de forma que
combina simultáneamente los hallazgos de la colangiografía endoscópica
retrógrada y la colangiografía transhepática percutánea,
y 2) La colangio-resonancia combinada con secuencias convencionales de resonancia
magnética permite identificar el nivel de la obstrucción, caracterizar
la lesión, realizar el estudio de extensión y determinar la
resecabilidad en las lesiones malignas. Por lo tanto, la colangio-resonancia
permite realizar, en una sola exploración, un estudio completo de lesiones
como el colangiocarcinoma, neoplasias periampulares, adenocarcinomas pancreáticos
o obstrucción secundaria a adenopatías o metástasis (13).
En un meta-análisis publicado recientemente la colangio-resonancia
ha demostrado una sensibilidad para detectar la presencia de estenosis de
98% y del 96% para identificar el nivel de la obstrucción. Sin embargo,
la sensibilidad disminuye al 85% cuando se trata de diferenciar entre estenosis
benignas o malignas (22). En otro estudio se reporta una precisión
elevada para demostrar la causa de la obstrucción, con valores predictivos
positivos y negativos del 93% y 94% para las lesiones benignas del 86% y 98%
para las malignas (14).
Los criterios semiológicos de malignidad en las estenosis
de la vía biliar utilizados en la colangio-resonancia son similares
a los empleados en la colangiografía endoscópica retrógrada:
estenosis progresivas concéntricas y de bordes regulares sugestivas
de benignidad, frente a signos de malignidad como las estenosis abruptas de
bordes irregulares o la dilatación simultánea de la vía
biliar y pancreática (signo del doble conducto). Sin embargo ambas
técnicas tienen limitaciones para caracterizar la naturaleza benigna
o maligna de algunas lesiones, especialmente la resonancia debido a su menor
resolución espacial y a ser una exploración estática
sin inyección directa de contraste. La adición de secuencias
de resonancia magnética simple y angio-resonancia aumenta en un 17-20%
la eficacia de la prueba para diferenciar lesiones benignas de malignas ya
que permite identificar una masa alrededor de la estenosis, aunque lesiones
de pequeño tamaño pueden pasar desapercibidas y requerir biopsia
por endoscopia retrógrada (23,24,25).
El colangiocarcinoma hiliar (tumor de Klatskin) (figura 4)
es el tumor maligno mas frecuente de la vía biliar. Es un tumor de
mal pronóstico que se extiende localmente a través de los conductos
biliares hasta invadir el hígado. La estenosis del conducto producida
por el tumor se cataloga según la clasificación de Bismuth-Corlette
(26) que tiene implicaciones terapéuticas y pronósticas.
El diagnóstico de colangiocarcinoma puede realizarse
por ecografía o tomografía computarizada pero la extensión
del tumor a través de los conductos, que determina el tratamiento,
requiere estudio colangiográfico. Tanto la colangiografía endoscópica
como la transhepática percutánea tiene limitaciones para evaluar
la totalidad del árbol biliar y, además, la introducción
de contraste en conductos obstruidos se asocia a un mayor número de
complicaciones infecciosas que se suman a las complicaciones habituales inherentes
a la técnica (7). La colangio-resonancia ha demostrado una eficacia
similar a las técnicas colangiográficas invasivas para definir
la localización y el tipo de obstrucción en base a la clasificación
de Bismuth, con la ventaja de ofrecer una mejor visualización de la
vía proximal a la obstrucción y estudiar
la extensión extraluminal del proceso evaluando la invasión
del parénquima hepático o vascular (26).
En el adenocarcinoma de la cabeza pancreática, el diagnóstico
y estadiaje se establece habitualmente por tomografía computarizada
helicoidal. La resonancia simple/colangiopancreato-resonancia pueden proporcionar
información adicional, pero debe reservarse a casos con resultados
equívocos por tomografía o en pacientes con alergia al contraste
iodado (7,14). En las lesiones de la cabeza pancreática el principal
problema es el diagnóstico diferencial entre neoplasia y lesión
pseudotumoral en relación a pancreatitis crónica. En estos casos
la morfología de la obstrucción del conducto biliar y pancreático
en la colangiopancreato-resonancia puede ser útil. Sin embargo, el
diagnóstico diferencial es a veces imposible basándose exclusivamente
en las imágenes de resonancia simple/colangiopancreato-resonancia (23).
La obstrucción de la porción periampular del
conducto biliar puede estar en relación a carcinoma ampular, estenosis
inflamatoria de la ampolla, disfunción del esfínter de Oddi,
edema ampular por paso reciente de un cálculo o por litiasis impactada.
La colangio-resonancia presenta limitaciones en la evaluación de la
región periampular, básicamente debido a alteraciones funcionales
del esfínter y por el propio espasmo esfinteriano, que puede hacer
necesario repetir la misma imagen varias veces para demostrar la relajación
del mismo.
Subir
5. Vesícula biliar.-
Aunque la colangio-resonancia se realiza para evaluar el tracto
biliar, la vesícula es también identificable. Las litiasis vesiculares
son fácilmente diagnosticables, pudiendo visualizar cálculos
de hasta 2 mm, igual que en el resto de la vía biliar. La colangio-resonancia
combinada con imágenes convencionales de resonancia puede contribuir
al estudio diagnóstico y de extensión de las neoplasias vesiculares
(6).
La colangio-resonancia es útil en el estudio de la adenomiomatosis,
entidad que puede plantear problemas de diagnóstico diferencial con
el carcinoma vesicular. En un estudio publicado recientemente se demuestra
que la colangio-resonancia combinada con secuencias de resonancia simple sin
y con contraste endovenoso, es superior a la tomografía computarizada
en el diagnóstico diferencial entre la adenomiomatosis del carcinoma
vesicular (27).
Subir
6. Colangitis esclerosante y otros procesos
intrahepáticos.-
La colangitis esclerosante es una enfermedad inflamatoria crónica
del tracto biliar que presenta una clínica, parámetros analíticos
y biopsia hepática no característicos, por lo que el diagnóstico
definitivo se tiene que realizar mediante técnicas invasivas como la
colangiografía retrógrada endoscópica o transhepática
percutánea, que muestran un patrón característico de
estenosis y dilataciones segmentarias, irregularidades de la pared ductal
y divertículos. Pese a que la colangio-resonancia es una técnica
no invasiva, su menor resolución espacial y el hecho de no distender
los conductos con contraste, hace que su papel en la colangitis esclerosante
no esté establecido. Estas características de la colangio-resonancia
hacen que los hallazgos radiológicos sean diferentes que los de la
colangiografía retrógrada endoscópica (figura 5). En
la colangio-resonancia el hallazgo más frecuente son dilataciones aisladas
que no contactan con los conductos, se ven más oclusiones (debido a
la falta de distensión ductal), y las irregularidades parietales tienen
que ser muy evidentes para ser valorables (28).
Existen varios trabajos publicados (28,29,30,31) con unas cifras
de sensibilidad y especificidad en el diagnóstico y localización
de la colangitis esclerosante de aproximadamente un 85%. Se considera que
la colangio-resonancia debería aumentar su resolución espacial
para tener un papel en el diagnóstico inicial y en las formas leves
de colangitis esclerosante, teniendo un papel importante en el seguimiento
continuado de estos pacientes para evitar procedimientos invasivos repetidos,
y junto a secuencias parenquimatosas detectar posibles colangiocarcinomas
que van a desarrollar entre un 7-10% de los pacientes, valorar signos de hipertensión
portal y realizar una evaluación completa pretrasplante (32).
La colangio-resonancia se puede utilizar para evaluar
otros procesos que simulan una colangitis esclerosante primaria como pueden
ser la colangiopatía asociada al SIDA, colangitis infecciosas por cryptosporidium
o Citomegalovirus, colangiohepatitis oriental o colangiopatía isquémica.
Los hallazgos radiológicos son similares a los de la colangitis esclerosante
primaria(33) y será el contexto clínico y los datos de laboratorio
los que darán el diagnóstico.
Otra indicación de la colangio-resonancia en procesos
intrahepáticos es la enfermedad de Caroli. Se caracteriza por dilataciones
no obstructivas, saculares, o fusiformes de los conductos biliares intrahepáticos.
Existen dos formas de la enfermedad (tipos I y II). Se asocian a cálculos
intrahepáticos, colangitis y a fibrosis hepática congénita.
Algunas formas de la enfermedad de Caroli son difíciles de diferenciar
de otros procesos tipo colangitis esclerosante, especialmente si no se detectan
litiasis intrahepáticas El método de diagnóstico clásico
era mediante colangiopancreatografía retrógrada endoscópica
o transhepática percutánea, demostrando la comunicación
entre las dilataciones quísticas y la vía biliar. Estas dilataciones
se pueden demostrar claramente mediante colangio-resonancia (34,35) de una
forma rápida y no invasiva. Además puede demostrar la presencia
de litiasis intrahepáticas, y si se asocia a estudio parenquimatoso
con contraste (resonancia magnética y angio-resonancia) demostrar cambios
de cirrosis, colangitis, hipertensión portal o anomalías renales
asociadas (36).
El quiste peribiliar es otra entidad fácilmente diagnosticable
por colangio-resonancia y que en otras técnicas de imagen (ecografía
o tomografía computarizada) pueden simular una dilatación de
la vía biliar, o en una colangiografía endoscópica presentarse
como compresiones extrínsecas e irregulares de la vía biliar
(37).
Finalmente, una indicación descrita recientemente de
la colangio-resonancia en combinación con secuencias de angio-resonancia
con contraste en fase portal, es el estudio de alteraciones biliares en pacientes
con cavernomatosis portal (38). Los autores demuestran que el 92 % de los
pacientes con cavernomatosis portal tienen alteraciones biliares y el 50 %
un patrón analítico de colestasis. Estas alteraciones biliares
son secundarias a estenosis y angulaciones provocada por compresión
de vasos colaterales o porque la vía biliar quede englobada en interior
de la cavernomatosis portal, siendo la colangio-resonancia junto al resonancia
magnética portografía la técnica de elección para
el diagnóstico y seguimiento de estos pacientes.
Subir
Conclusión.-
Actualmente, la colangio-resonancia es la técnica no
invasiva de elección para la valoración, tanto de la vía
biliar intra como extrahepática, con resultados en muchos casos comparables
a las técnicas colangiográficas directas (colangiografía
endoscópica o percutánea). Su principal inconveniente es que
se trata de una técnica exclusivamente diagnóstica. Es necesario
consensuar su papel en los protocolos diagnósticos de algunas de las
patologías descritas, intentando reservar las técnicas invasivas
para los pacientes que necesiten procedimientos terapéuticos.
Subir
Referencias.-
1. Wallner BK, Schumacher KW, Weidenmaier W,Friedrich
JM. Dilated biliary tract: evaluation with MR cholangiography with a T2-weighted
contrast-enhanced fast sequence. Radiology 1991;181:805-8.
2. Irie H, Honda H, Tajima T, et al. Optimal MR cholangiopancreatographic
sequence and its clinical application. Radiology 1998;206:379-387.
3. Laubenberger J, Buchert M, Schneider B, Blum U, Hennig J.
Breath-hold projection magnetic resonance-cholangio-pancreatography (MRCP):
a new method for the examination of the bile and pancretic ducts. Magn Reson
Med 1995; 33.18-23.
4. Lee VS, Rofsky NM, Morgan GR, Teperman LW, Krinsky GA, Berman
P, Weinrwb JC. Volumetric mangafodipir trisodium-enhanced cholangiography
to define intrahepatic biliary anatomy. Am J Roentgenol 2001; 176:906-8.
5. Vitellas KM, El-Dieb, Vaswani K et al. Detection of bile
ducts leaks using MR cholangiography with mangafodipir trisodium (Teslascan).
J Comput Assist Tomogr 2001 ;25:102-5.
6. Fulcher AS, Turner MA, Capps GW. MR Cholangiography: Technical
advances and Clinical Aplications. Radiographics 1999; 19:25-41.
7. Reinhold C, Bret MP. Current status of MR cholangiopancreatography.
AJR 1996;166:1285-1295.
8. Fulcher AS, Turner MA. Benign diseases of the biliary tract:
evaluation of MR cholangiography. Seminars in Ultrasound, CT and MRI 1999;
20 (5):294-303.
9. Taourel P, Bret PM, Reinhold C, Barkun AN, Atri M. Anatomic
variants of the biliary tree: Diagnosis with MR Cholangiopancreatography.
Radiology 1996; 199:521-527.
10. Marcos A. Right Lobe living Donor Liver Transplantation:
A review. Liver Transpl 2000;6:3-20.
11. Varguese JC, Farrell MA, Courtney G. Role of MR cholangio-pancreatography
in patients with failed or inadequate ERCP. AJR 1999;173:1527-1533.
12. Barish MA, Yucel EK, Ferrucci JT et al. Magnetic Resonance
Cholangio-pancreatography. The New England Journal of Medicine 1999;341(4):258-264.
13. Prasad SR, Sahani D, Saini S. Clinical Applications of
Magnetic Resonance Cholangiopancreatography. Journal of Clinical Gastroenterology
2001;33(5):362-366.
14. Vitellas MV, Keogan MT, Spritzer CE, Nelson RC. Mr Cholangiopancreatography
of bile duct abnormalities with emphasis on the single-shot fast Spin-Echo
Tecnique. Radiographics 2000; 20:939-957.
15. Khalid TR, Casillas JV, Montalvo BM, Centeno R, Levi JU.
Using MR Cholangiopancreatography to evaluate iatrogenic Bile Duch Injury
. AJR 2001;177:1347-1352.
16. Romagnuolo J, Bardou M, Rahme E, Joseph L, Reinhold C.
Magnetic Resonance Cholangiopancretography: A meta-Analisis of test performance
In Suspected Biliary Disease. Annals of Internal Medicine 2003;139:547-557.
17. Sánchez M, Pagés M, de Juan C, Massaguer
S, Ayuso C. Colangiografía por resonancia con administración
de contraste biliar. XXVI Congreso Nacional de la SERAM. Mayo 2002.
18. Sánchez M, Pagès M, Fernández-Esparrach
G, Ginès A, Ayuso C . Endoscopic ultrasonography versus magnetic resonance
cholangiopancreatography in the diagnosis of ethiology of extrahepatic cholestasis:
a prospective, comparative study. 88th Scientific and annual meeting of the
Radiological Society of North America, Noviembre 2002.
19. Soto JA. Bile duct stones: Diagnosis with MR cholangiography
and helical CT. Seminars in Ultrasound, CT and MRI 1999; 20 (5):304-316.
20. Calvo MM, Bujanda L, Calderón A, Heras I, Cabriada
JL. Role of Magnetic Resonance Cholangiography in Patients with Suspected
Choledocholithiasis.Mayo Clinic Procedures 2002;77:422-428.
21. Devière J, Matos C, Cremer M. The impact of magnetic
resonance cholangiopancreatography on ERCP. Gastrointestinal Endoscopy Online
1999; 50(1).
22. Romagnuolo J, Bardou M, Rahme E, Joseph L, Reinhold C.
Magnetic Resonance Cholangiopancretography: A meta-Analisis of test performance
In Suspected Biliary Disease. Annals of Internal Medicine 2003;139:547-557.
23. Pavone P, Laghi A, Passariello R. MR Cholangiopancreatography
in Malignant Biliary Obstruction. Seminars in Ultrasound, CT and MRI 1999;20(5):317-323.
24. Rösch T, Meining A, Frühmorgen S et al. A prospective
comparision of the diagnostic accurancy of ERCP, MRCP, CT and EUS in biliary
strictures. Gastrointestinal Endoscopy 2002; 55(7):870-876.
25. Kim M, Mitchell DG, Ito K et al. Biliary dilatation: differentiation
of benign from malignant causes-value of adding conventional MR imaging to
MR cholangiopancreatography. Radiology 2000; 214:173-181.
26. Manfredi R, Masselli G, Maresca G et al. MR imaging and
MRCP of hiliar cholangiocarcinoma. Abdominal Imaging 2003;28:319-325.
27. Haradome H, Ichikawa T, Sou H, Yoshikawa T, Nakamura A.
The Pearl Necklace sign: An imaging sign of Adenomyomatosis of the Gallbladder
at MR Cholangiopancreatography. Radiology 2003;277:80-88.
28. Textor HJ, Flacke S, Pauleit d, et al.Three-Dimensional
Magnetic Resonance Cholangiopancreatography with Respiratory Triggering in
the Giagnosis of Primary Sclerosing Cholangitis: Comparison with Endoscopic
Retrograde Cholangiography. Endoscopy 2002;34:984-990.
29. Fulcher AS, Turner MA, Franklin KJ et al. Primary Sclerosing
Cholangitis :Evaluation with MR Cholangiography. A case –control study.Radiology
2000;215:71-80.
30. Ito K, Mitchell DG, Outwater EK, Blasbalg R. Primary sclerosing
cholangitis: MR imaging features. AM J Roentgenol 1999;172:1527-1533.
31. Angulo P, Pearce DH, Johnson CD et al. Magnetic resonance
cholangiography in patients with biliary disease : its role in primary sclerosing
cholangitis. J Hepatol 2000;33: 520-537.
32. Haider MA, Bret PM. The role of magnetic resonance cholangiography
in primary sclerosing cholangitis. J Hepatol 2000;33:659-660.
33. Vitellas KM, Keogan MT, Freed KS et al. Radiologic Manifestations
of Sclerosing Cholangitis with emphasis on MR-Cholangiopancreatography.Radiographics
2000;20:959-975.
34. Ernst O, Gottrand F Calvo M et al. Congenital hepatic fibrosis:findings
at MR cholangiopancreatography. Am J Roentgenol 1998;170:409-412.
35. Asselah T, Ernst O, Sergent G. Caroli´sdisease :
a resonance magnetic cholangiopancreatography diagnosis. Am J Gastroenterol
1998 ;98 :109-110.
36. Guy F,Cognet F, Dranssart M, Cercueil JP, Conciatori L,
Krause D. Caroli´s disease :magnetic resonance features. Eur Radiol
2002;12:2730-2736.
37. Matoo Y, Yamaguchi Y, Watanabe H, Okai T, Sawabu N.
Hepatic peribiliary cysts diagnosed by magnetic resonance cholangiography.
J Gastroenterol. 2001 Apr; 36(4):271-5.
38. Condal B,Vilgrain V,Asselah T et al. Portal cavernoma associated
cholangiopathy :a clinical and MR cholangiography coupled with MR portography
imaging study. Hepatology 2003; 37:1302-1308.
Subir
Pies de figura
Figura 1: Secuencia proyeccional SSFSE potenciada en T2 (
sin ningún tipo de contraste) que muestra la anatomía normal
de la vía biliar y pancreática.

Figura 2: Secuencia FSPGRE potenciada en T1 tras la administración
de contraste endovenoso de excreción biliar (MnDPDP), observándose
opacificación de la vía biliar y una importante fuga (flecha)
a nivel de la anastomosis coledocal.

Figura 3: Secuencia proyeccional SSFSE potenciada en T2. Se
observan tres imágenes hipointensas (negras) redondeadas a nivel del
colédoco distal (flecha) correspondientes a coledocolitiasis.

Figura 4: Secuencia proyeccional SSFSE potenciada en T2 que
demuestra la existencia de una estenosis hiliar que se extiende hacia los
conductos intrahepáticos de primer orden, con colédoco filiforme,
secundario a la existencia de un tumor de Klatskin tipo II de Bismuth.

Figura 5: Secuencia proyeccional SSFSE potenciada en T2b que
muestra una vía biliar intra y extrahepática de morfología
irregular con múltiples estenosis (flechas) en un paciente con colangitis
esclerosante.

Subir