Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


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Diabetes mellitus y enfermedad hepática

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Métodos no invasivos de cuantificación de la fibrosis hepática en la hepatitis crónica por virus C.

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Hepatotoxicidad por fármacos

Junio 2001
Indicaciones del transplante hepático en las enfermedades colestásicas

 

Panel de Expertos Marzo 2004

COLANGIOGRAFIA POR RESONANCIA EN LAS ENFERMEDADES HEPATOBILIARES

Marcelo Sánchez, Carmen de Juan
Servicio de Radiodiagnóstico, Centre de Diagnòstic per la Imatge Clínic;
Hospital Clínic, Barcelona

Correspondencia: Marcelo Sánchez
Servicio de Radiodiagnóstico
Centre de Diagnòstic per la Imatge Clínic.
Hospital Clínic
Villarroel 170
08036 Barcelona
Teléfono: 93 227 54 12
Fax: 93 227 93 87
e-mail: msanche@clinic.ub.es


La colangiopancretografía por resonancia magnética (colangiopancreato-resonancia) es una técnica relativamente nueva, descrita por primera vez en 1991 (1), que permite obtener imágenes diagnósticas de todo el árbol bilio-pancreático similares a las obtenidas mediante la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, considerada la técnica de referencia en la evaluación de la vía biliar.

El estudio por imagen de la vía biliar se realiza mediante múltiples técnicas que pueden ser no invasivas como: ecografía, medicina nuclear, tomografía computarizada helicoidal sin o con la administración de contraste de excreción biliar (TC-colangiografía) y la colangio-resonancia; o invasivas como: ecoendoscopìa, colangiopancreatografía retrógrada endoscópica y colangiografía transparietohepática. La colangio-resonancia es la mejor técnica no invasiva de evaluación del árbol biliar. Clásicamente esta técnica presenta una serie de ventajas respecto a las invasivas (básicamente la colangiografía endoscópica) que son: a) es una prueba no invasiva que habitualmente no necesita sedación; b) no irradia; c) permite una mejor visualización de los conductos proximales a la obstrucción; d) combinada con secuencias T1, T2 y de angio-resonancia con contraste endovenoso permite el estudio de la enfermedad extraductal. Sus principales limitaciones son: a) menor resolución espacial, fundamentalmente a nivel de conductos intrahepáticos periféricos; b) estudia los conductos en condiciones basales, sin distenderlos; y c) es una técnica únicamente diagnóstica, que puede retrasar la terapéutica del paciente.

En esta revisión repasaremos brevemente la técnica y describiremos las principales indicaciones de la colangiografía por resonancia en las enfermedades hepatobiliares, sin entrar en sus aplicaciones en el estudio de la vía pancreática, que serán: el estudio anatómico, la colangiografía endoscópica retrógrada incompleta o no practicable, la vía biliar postquirúrgica, la coledocolitiasis, la ictericia obstructiva y finalmente las enfermedades intrahepáticas.

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Técnica.

La colangio-resonancia es una exploración basada en la “hidrografía por resonancia magnética” que mediante secuencias altamente potenciadas en T2 permite obtener señal del líquido estático, saturando el fondo y los líquidos en movimiento rápido (sangre), de esta forma y sin administrar contraste ev se pueden adquirir imágenes del árbol biliar en cualquier plano del espacio (figura 1). En su inicio las secuencias tenían problemas con los artefactos respiratorios y de movimiento. Actualmente existen secuencias rápidas (SSFSE Single-Shot-Fast Spin-Echo, HASTE Half-Fourier Adquisition Single-shot Turbo spin-Echo) que pueden realizarse en apnea, obteniendo unas imágenes de mayor calidad con un aumento de la relación señal-ruido (2). Estas secuencias junto a la utilización de bobinas de superficie permiten visualizar conductos de 1 mm de diámetro (3) y realizar la exploración en aproximadamente 20 minutos.

Existen dos formas de obtener las imágenes, las secuencias “proyeccionales” que obtienen un volumen y dan imágenes similares a las de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica; y secciones “finas” en plano coronal y axial que no proporcionan una representación colangiográfica pero van a permitir detectar pequeñas alteraciones en el interior de los conductos. Si se sospecha una etiología neoplásica, se ha de completar la exploración con secuencias parenquimatosas potenciadas en T1 y T2, y realizar un estudio dinámico con contraste endovenoso (gadolinio) para su caracterización y estadificación.

La única preparación que requiere el paciente consiste en permanecer en ayunas de 4-6 horas para reducir el contenido líquido gástrico e intestinal, lo cual permite además la posibilidad de administrar contraste endovenoso. Las contraindicaciones son las clásicas de la resonancia magnética: marcapasos, algunas prótesis metálicas y claustrofobia del paciente.

Recientemente se han publicado trabajos de colangiografía por resonancia magnética mediante la utilización de secuencias potenciadas en T1 tras la administración de contraste de excreción biliar (Mangafodipir trisodium o MnDPDP) (4,5). Se ha utilizado en evaluaciones anatómicas de vía biliar como los estudios prequirúrgicos de donantes vivos de hígado, o para confirmar y localizar fugas biliares. Se trata de una técnica que no está totalmente establecida pero con resultados muy buenos en indicaciones muy concretas.

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Indicaciones de la colangio-resonancia.-

1. Anatomía normal, variantes anatómicas y anomalías congénitas.-

La colangio-resonancia permite identificar la anatomía de la vía biliar extrahepática y los conductos principales derecho e izquierdo en el 100% de los casos, mientras que los conductos intrahepáticos mas distales son frecuentemente difíciles de visualizar al ser estudiados en un estado fisiológico sin distenderlos (6,7).

Las variantes anatómicas de la vía biliar tienen una incidencia del 24% (8). El conocimiento de estas variantes es importante cuando se va a realizar una cirugía biliar, especialmente el conocimiento de la anatomía del conducto cístico en la colecistectomía laparoscópica, ya que determinadas variantes aumentan el riesgo de lesión quirúrgica de los conductos biliares. La colangio-resonancia tiene una sensibilidad del 98% para el diagnóstico de conductos hepáticos aberrantes y del 95% en la detección de anomalías del conducto cístico (6). La identificación prequirúrgica de estas variantes podría minimizar la incidencia de lesiones de la vía biliar asociadas a cirugía laparoscópica. Sin embargo el uso rutinario de la colangio-resonancia en este campo es todavía controvertido en términos de coste-beneficio (9).

La colangio-resonancia tiene un papel preponderante en el estudio prequirúrgico del donante vivo para trasplante hepático. En estos pacientes el conocimiento de la anatomía biliar es de vital importancia para una adecuada planificación de la cirugía, ya que determinadas variantes obligan a modificar la técnica quirúrgica y pueden incluso contraindicar el transplante (10).

En el estudio de anomalías congénitas como los quistes de colédoco, la colangio-resonancia permite identificar tanto el quiste como la unión anómala entre el colédoco y el conducto pancreático, dato esencial para poder establecer el diagnóstico. En esta patología la colangio-resonancia puede sustituir a las técnicas de colangiografía directa que eran hasta el momento las únicas que permitían establecer el diagnóstico (8).

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2. Colangiopancreatografía endoscópica retrógrada incompleta. Vía biliar post-quirúrgica.-

Históricamente la primera indicación de la colangio-resonancia fue una colangiopancreatografía endoscópica retrógrada incompleta o no practicable, ya fuese por las características del paciente o por una derivación quirúrgica previa (11).

La colangiopancreatografía retrógrada endoscópica es una técnica operador-dependiente en la que en un 3-10% de los casos no se consigue canular el conducto o se consigue una opacificación incompleta de la vía. Estos fallos se deben a factores anatómicos tales como los divertículos periampulares o estenosis gástricas y duodenales que pueden dificultar o imposibilitar la técnica (12). En cambio, una colangio-resonancia técnicamente adecuada se obtiene en el 98% de los pacientes (13), siendo además, una alternativa en pacientes con condiciones clínicas desfavorables en los que la sedación esté contraindicada.

La colangio-resonancia posee un papel fundamental en el estudio de pacientes que hayan sido sometidos a una cirugía de derivación de la vía biliar (bilioenteroanastomosis) o a procedimientos de drenaje gastroentérico como el Billroth II. En estos pacientes la CPRE es frecuentemente difícil o imposible de realizar, ascendiendo el número de exploraciones fallidas hasta el 10-48%, y el procedimiento se asocia a un mayor número de complicaciones (12). En estos casos la colangio-resonancia es la técnica de elección, tanto para evaluar la anastomosis bilioentérica como cuando se sospecha cualquier otra patología biliopancreática (14).
La colangio-resonancia ha demostrado una sensibilidad del 100% en la detección de estenosis de la anastomosis, 90% para el diagnóstico de litiasis del tracto biliar proximal a la misma y del 100% para visualizar la anastomosis colédoco-yeyunal en pacientes con intervención de Whipple (14). La colangio-resonancia tiene una precisión diagnóstica similar a la CPRE en la valoración de este tipo de lesiones, siendo superior en el estudio de la anatomía de los conductos biliares proximales cuando existe una obstrucción completa. El conocimiento de la anatomía exacta de la vía biliar proximal a la lesión es esencial para planificar el tratamiento, ya que la longitud del segmento indemne del conducto hepático común distal a la bifurcación determinará el tipo de tratamiento mas adecuado: endoscópico, percutáneo o quirúrgico (15).

En el diagnóstico de fugas biliares, la colangio-resonancia muestra la colección líquida sin poder ver directamente la fuga (16). Actualmente existen contrastes paramagnéticos de excreción biliar (MnDPDP) que permiten observar como se acumula el contraste en la colección demostrando así la existencia de una fuga y su localización (5). Se trata de una técnica nueva, en desarrollo y que no esta todavía comúnmente aceptada (figura 2). En nuestra experiencia hemos obtenido unos resultados preliminares excelentes, constatando un aumento de la precisión diagnóstica de la colangio-resonancia tras la administración de contraste de excreción biliar, tanto en el diagnóstico de fugas como en el estudio del funcionalismo biliar proximal a las estenosis (17).

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3. Coledocolitiasis.-

Hasta la aparición de la colangio-resonancia las técnicas no invasivas disponibles en pacientes con sospecha de coledocolitiasis han sido la ecografía y la tomografía computarizada. Ninguna de estas exploraciones presenta una alta sensibilidad para la detección de cálculos en la vía biliar, especialmente en la valoración del colédoco distal y/o en vías biliares no dilatadas, situación habitual en hasta un tercio de los pacientes con coledocolitiasis (8). En estos casos era necesario recurrir a la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica y menos frecuentemente a la colangiografía transhepática percutánea.

Actualmente, el diagnóstico de pacientes con sospecha de coledocolitiasis es una de las aplicaciones clínicas mas comúnmente aceptadas y extendidas de la colangio-resonancia. Se han publicado numerosos estudios sobre la capacidad de la resonancia en el diagnóstico de coledocolitiasis, que demuestran una sensibilidad que va del 81 al 100%, especificidad del 85-100%, valor predictivo positivo de 82 al 100% y un valor predictivo negativo del 94 al 100% (6). Algunos autores otorgan a la colangio-resonancia unos resultados comparables a los de la colangiografía endoscópica en el diagnóstico de colelitiasis (14,16).

En nuestro centro estamos realizando un estudio comparativo prospectivo entre colangio-resonancia y ecoendoscopia para el diagnóstico de coledocolitiasis utilizando la colangiografía endoscópica como técnica de referencia, con unos resultados preliminares de sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo y valor de 100%, 88%, 95% y 100% para la ecoendoscopia y de 89%, 100%, 100% y 80% para la colangio-resonancia (18).

Las litiasis se observan en la resonancia como pequeños defectos de repleción hipointensos (negros) respecto al líquido que los rodea que aparece hiperintenso (blanco) (figura 3). La hiposeñal de la litiasis en la resonancia es independiente de la composición del cálculo, observándose como focos de baja señal tanto las litiasis de colesterol como las de bilirrubinato cálcico (19).

Las técnicas de colangio-resonancia actuales diagnostican litiasis de hasta 2 mm, y permiten identificar litiasis en ausencia de dilatación de la vía biliar (6,8). La resonancia permite también detectar litiasis en el conducto cístico o en la vía biliar intrahepática. Algunas manifestaciones complejas de los cálculos biliares como el síndrome de Mirizzi son diagnosticables por resonancia dada su capacidad multiplanar (6).

La colangio-resonancia puede dar falsos positivos en determinadas circunstancias que plantean dificultad en el diagnóstico diferencial. La aerobilia pueden dar una imagen similar a la de las litiasis en la resonancia y constituye la causa de falso positivo mas frecuente. Otras causas de falsos positivos son los defectos de repleción secundarios a un tumor intraductal, o la presencia de parásitos, o a coágulos, o clips y prótesis quirúrgicas localizados en la proximidad del conducto biliar.

Pese a estar comúnmente aceptado que la colangio-resonancia tiene una alta sensibilidad y especificidad en el diagnóstico de coledocolitiasis, no existe todavía un consenso sobre cual es el papel de la esta técnica en el algoritmo diagnóstico de esta patología.

Algunos autores proponen establecer en cada caso el grado de sospecha clínica de coledocolitiasis, que establecen según los criterios de Cotton (basados en datos clínicos, analíticos y radiológicos) (20), diferenciando así tres grupos de pacientes con alta, intermedia o baja probablilidad de coledocolitiasis. Postulan que en pacientes con una alta probabilidad, la colangiografía endoscópica es la técnica de elección ya que permite realizar tanto el diagnóstico como el tratamiento (esfinterotomía y extracción de litiasis) en un solo procedimiento, de forma que el uso rutinario de la resonancia previo a la endoscopia no estaría justificado, ya que supone un aumento del coste y un retraso innecesario del tratamiento. En los grupos de probabilidad intermedia o baja, sí estaría indicado realizar una resonancia, evitando así someter al paciente a una prueba invasiva con intención puramente diagnóstica (14,19, 20). Sin embargo, otros autores consideran la resonancia una técnica de primera línea y sostienen que debe realizarse siempre cuando se sospecha patología biliopancreática, y en base a sus resultados decidir si es necesario o no realizar una colangiografía endoscópica con intención exclusivamente terapéutica (21). Para lograr este objetivo es indispensable tener una disponibilidad de la técnica para poder realizar la resonancia de forma rápida, para no retrasar una intervención terapéutica.

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4. Obstrucción de la vía biliar: ictericia obstructiva.-

En pacientes con sospecha clínica de ictericia obstructiva normalmente se realiza una ecografía para confirmar la naturaleza obstructiva del proceso, y a continuación se requieren otras técnicas de imagen para identificar, caracterizar y estadiar la lesión. El papel principal de las técnicas colangiográficas es detectar la causa de la obstrucción y proporcionar un mapa de la vía biliar para planificar el tratamiento.

La colangio-resonancia tiene dos características esenciales para el estudio de este tipo de pacientes: 1) Permite evaluar tanto la vía proximal como la distal a la obstrucción de forma que combina simultáneamente los hallazgos de la colangiografía endoscópica retrógrada y la colangiografía transhepática percutánea, y 2) La colangio-resonancia combinada con secuencias convencionales de resonancia magnética permite identificar el nivel de la obstrucción, caracterizar la lesión, realizar el estudio de extensión y determinar la resecabilidad en las lesiones malignas. Por lo tanto, la colangio-resonancia permite realizar, en una sola exploración, un estudio completo de lesiones como el colangiocarcinoma, neoplasias periampulares, adenocarcinomas pancreáticos o obstrucción secundaria a adenopatías o metástasis (13).

En un meta-análisis publicado recientemente la colangio-resonancia ha demostrado una sensibilidad para detectar la presencia de estenosis de 98% y del 96% para identificar el nivel de la obstrucción. Sin embargo, la sensibilidad disminuye al 85% cuando se trata de diferenciar entre estenosis benignas o malignas (22). En otro estudio se reporta una precisión elevada para demostrar la causa de la obstrucción, con valores predictivos positivos y negativos del 93% y 94% para las lesiones benignas del 86% y 98% para las malignas (14).

Los criterios semiológicos de malignidad en las estenosis de la vía biliar utilizados en la colangio-resonancia son similares a los empleados en la colangiografía endoscópica retrógrada: estenosis progresivas concéntricas y de bordes regulares sugestivas de benignidad, frente a signos de malignidad como las estenosis abruptas de bordes irregulares o la dilatación simultánea de la vía biliar y pancreática (signo del doble conducto). Sin embargo ambas técnicas tienen limitaciones para caracterizar la naturaleza benigna o maligna de algunas lesiones, especialmente la resonancia debido a su menor resolución espacial y a ser una exploración estática sin inyección directa de contraste. La adición de secuencias de resonancia magnética simple y angio-resonancia aumenta en un 17-20% la eficacia de la prueba para diferenciar lesiones benignas de malignas ya que permite identificar una masa alrededor de la estenosis, aunque lesiones de pequeño tamaño pueden pasar desapercibidas y requerir biopsia por endoscopia retrógrada (23,24,25).

El colangiocarcinoma hiliar (tumor de Klatskin) (figura 4) es el tumor maligno mas frecuente de la vía biliar. Es un tumor de mal pronóstico que se extiende localmente a través de los conductos biliares hasta invadir el hígado. La estenosis del conducto producida por el tumor se cataloga según la clasificación de Bismuth-Corlette (26) que tiene implicaciones terapéuticas y pronósticas.

El diagnóstico de colangiocarcinoma puede realizarse por ecografía o tomografía computarizada pero la extensión del tumor a través de los conductos, que determina el tratamiento, requiere estudio colangiográfico. Tanto la colangiografía endoscópica como la transhepática percutánea tiene limitaciones para evaluar la totalidad del árbol biliar y, además, la introducción de contraste en conductos obstruidos se asocia a un mayor número de complicaciones infecciosas que se suman a las complicaciones habituales inherentes a la técnica (7). La colangio-resonancia ha demostrado una eficacia similar a las técnicas colangiográficas invasivas para definir la localización y el tipo de obstrucción en base a la clasificación de Bismuth, con la ventaja de ofrecer una mejor visualización de la vía proximal a la obstrucción y estudiar la extensión extraluminal del proceso evaluando la invasión del parénquima hepático o vascular (26).

En el adenocarcinoma de la cabeza pancreática, el diagnóstico y estadiaje se establece habitualmente por tomografía computarizada helicoidal. La resonancia simple/colangiopancreato-resonancia pueden proporcionar información adicional, pero debe reservarse a casos con resultados equívocos por tomografía o en pacientes con alergia al contraste iodado (7,14). En las lesiones de la cabeza pancreática el principal problema es el diagnóstico diferencial entre neoplasia y lesión pseudotumoral en relación a pancreatitis crónica. En estos casos la morfología de la obstrucción del conducto biliar y pancreático en la colangiopancreato-resonancia puede ser útil. Sin embargo, el diagnóstico diferencial es a veces imposible basándose exclusivamente en las imágenes de resonancia simple/colangiopancreato-resonancia (23).

La obstrucción de la porción periampular del conducto biliar puede estar en relación a carcinoma ampular, estenosis inflamatoria de la ampolla, disfunción del esfínter de Oddi, edema ampular por paso reciente de un cálculo o por litiasis impactada. La colangio-resonancia presenta limitaciones en la evaluación de la región periampular, básicamente debido a alteraciones funcionales del esfínter y por el propio espasmo esfinteriano, que puede hacer necesario repetir la misma imagen varias veces para demostrar la relajación del mismo.

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5. Vesícula biliar.-

Aunque la colangio-resonancia se realiza para evaluar el tracto biliar, la vesícula es también identificable. Las litiasis vesiculares son fácilmente diagnosticables, pudiendo visualizar cálculos de hasta 2 mm, igual que en el resto de la vía biliar. La colangio-resonancia combinada con imágenes convencionales de resonancia puede contribuir al estudio diagnóstico y de extensión de las neoplasias vesiculares (6).

La colangio-resonancia es útil en el estudio de la adenomiomatosis, entidad que puede plantear problemas de diagnóstico diferencial con el carcinoma vesicular. En un estudio publicado recientemente se demuestra que la colangio-resonancia combinada con secuencias de resonancia simple sin y con contraste endovenoso, es superior a la tomografía computarizada en el diagnóstico diferencial entre la adenomiomatosis del carcinoma vesicular (27).

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6. Colangitis esclerosante y otros procesos intrahepáticos.-

La colangitis esclerosante es una enfermedad inflamatoria crónica del tracto biliar que presenta una clínica, parámetros analíticos y biopsia hepática no característicos, por lo que el diagnóstico definitivo se tiene que realizar mediante técnicas invasivas como la colangiografía retrógrada endoscópica o transhepática percutánea, que muestran un patrón característico de estenosis y dilataciones segmentarias, irregularidades de la pared ductal y divertículos. Pese a que la colangio-resonancia es una técnica no invasiva, su menor resolución espacial y el hecho de no distender los conductos con contraste, hace que su papel en la colangitis esclerosante no esté establecido. Estas características de la colangio-resonancia hacen que los hallazgos radiológicos sean diferentes que los de la colangiografía retrógrada endoscópica (figura 5). En la colangio-resonancia el hallazgo más frecuente son dilataciones aisladas que no contactan con los conductos, se ven más oclusiones (debido a la falta de distensión ductal), y las irregularidades parietales tienen que ser muy evidentes para ser valorables (28).

Existen varios trabajos publicados (28,29,30,31) con unas cifras de sensibilidad y especificidad en el diagnóstico y localización de la colangitis esclerosante de aproximadamente un 85%. Se considera que la colangio-resonancia debería aumentar su resolución espacial para tener un papel en el diagnóstico inicial y en las formas leves de colangitis esclerosante, teniendo un papel importante en el seguimiento continuado de estos pacientes para evitar procedimientos invasivos repetidos, y junto a secuencias parenquimatosas detectar posibles colangiocarcinomas que van a desarrollar entre un 7-10% de los pacientes, valorar signos de hipertensión portal y realizar una evaluación completa pretrasplante (32).

La colangio-resonancia se puede utilizar para evaluar otros procesos que simulan una colangitis esclerosante primaria como pueden ser la colangiopatía asociada al SIDA, colangitis infecciosas por cryptosporidium o Citomegalovirus, colangiohepatitis oriental o colangiopatía isquémica. Los hallazgos radiológicos son similares a los de la colangitis esclerosante primaria(33) y será el contexto clínico y los datos de laboratorio los que darán el diagnóstico.
Otra indicación de la colangio-resonancia en procesos intrahepáticos es la enfermedad de Caroli. Se caracteriza por dilataciones no obstructivas, saculares, o fusiformes de los conductos biliares intrahepáticos. Existen dos formas de la enfermedad (tipos I y II). Se asocian a cálculos intrahepáticos, colangitis y a fibrosis hepática congénita. Algunas formas de la enfermedad de Caroli son difíciles de diferenciar de otros procesos tipo colangitis esclerosante, especialmente si no se detectan litiasis intrahepáticas El método de diagnóstico clásico era mediante colangiopancreatografía retrógrada endoscópica o transhepática percutánea, demostrando la comunicación entre las dilataciones quísticas y la vía biliar. Estas dilataciones se pueden demostrar claramente mediante colangio-resonancia (34,35) de una forma rápida y no invasiva. Además puede demostrar la presencia de litiasis intrahepáticas, y si se asocia a estudio parenquimatoso con contraste (resonancia magnética y angio-resonancia) demostrar cambios de cirrosis, colangitis, hipertensión portal o anomalías renales asociadas (36).

El quiste peribiliar es otra entidad fácilmente diagnosticable por colangio-resonancia y que en otras técnicas de imagen (ecografía o tomografía computarizada) pueden simular una dilatación de la vía biliar, o en una colangiografía endoscópica presentarse como compresiones extrínsecas e irregulares de la vía biliar (37).

Finalmente, una indicación descrita recientemente de la colangio-resonancia en combinación con secuencias de angio-resonancia con contraste en fase portal, es el estudio de alteraciones biliares en pacientes con cavernomatosis portal (38). Los autores demuestran que el 92 % de los pacientes con cavernomatosis portal tienen alteraciones biliares y el 50 % un patrón analítico de colestasis. Estas alteraciones biliares son secundarias a estenosis y angulaciones provocada por compresión de vasos colaterales o porque la vía biliar quede englobada en interior de la cavernomatosis portal, siendo la colangio-resonancia junto al resonancia magnética portografía la técnica de elección para el diagnóstico y seguimiento de estos pacientes.

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Conclusión.-

Actualmente, la colangio-resonancia es la técnica no invasiva de elección para la valoración, tanto de la vía biliar intra como extrahepática, con resultados en muchos casos comparables a las técnicas colangiográficas directas (colangiografía endoscópica o percutánea). Su principal inconveniente es que se trata de una técnica exclusivamente diagnóstica. Es necesario consensuar su papel en los protocolos diagnósticos de algunas de las patologías descritas, intentando reservar las técnicas invasivas para los pacientes que necesiten procedimientos terapéuticos.

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Pies de figura

Figura 1: Secuencia proyeccional SSFSE potenciada en T2 ( sin ningún tipo de contraste) que muestra la anatomía normal de la vía biliar y pancreática.

Figura 2: Secuencia FSPGRE potenciada en T1 tras la administración de contraste endovenoso de excreción biliar (MnDPDP), observándose opacificación de la vía biliar y una importante fuga (flecha) a nivel de la anastomosis coledocal.

Figura 3: Secuencia proyeccional SSFSE potenciada en T2. Se observan tres imágenes hipointensas (negras) redondeadas a nivel del colédoco distal (flecha) correspondientes a coledocolitiasis.

Figura 4: Secuencia proyeccional SSFSE potenciada en T2 que demuestra la existencia de una estenosis hiliar que se extiende hacia los conductos intrahepáticos de primer orden, con colédoco filiforme, secundario a la existencia de un tumor de Klatskin tipo II de Bismuth.

Figura 5: Secuencia proyeccional SSFSE potenciada en T2b que muestra una vía biliar intra y extrahepática de morfología irregular con múltiples estenosis (flechas) en un paciente con colangitis esclerosante.

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