Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


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Panel de Expertos Octubre 2003

TRATAMIENTO DE LA HEPATITIS CRONICA B

Maria Buti.
Servicio de Hepatología- Medicina Interna
Hospital General Universitario Valle de Hebrón.
Barcelona.

Dirección. Dra Maria Buti
Servicio de Hepatología
Hospital General Universitario Valle Hebrón
Paseo Valle Hebrón 117.
Barcelona 08035
e-mail:mbuti@vhebron.net


Introducción.

La hepatitis crónica B representa un problema de salud publica importante. En el mundo se estima que existen 400 millones de personas infectadas por el virus de la hepatitis B (VHB) y en España, la hepatitis B es la tercera causa de enfermedad hepática crónica después de la hepatitis C y el alcohol (1).

La hepatitis crónica B cursa de forma asintomática hasta fases avanzadas de la enfermedad. Aproximadamente entre un 15% y 40% de los pacientes infectados por el VHB van a desarrollar complicaciones importantes a lo largo de la vida en forma de ascitis, hemorragia digestiva, encefalopatía hepática y/o hepatocarcinoma.

En la actualidad, la hepatitis B es una enfermedad prevenible y tratable. Desde hace años existe una vacuna específica frente a la hepatitis B que ofrece protección duradera en más del 90% de los casos. Distintos países, especialmente aquellos con elevada prevalencia de infección por VHB tienen programas de inmunización universal para los recién nacidos ó adolescentes y es de esperar que en un futuro los casos nuevos de infección por VHB desaparezcan y la hepatitis B termine extinguiéndose. La hepatitis B es también una enfermedad tratable y en el momento actual disponemos de nuevos fármacos como los análogos de los nucleósidos y de los nucleótidos de administración oral que han revolucionado el tratamiento de esta enfermedad (1-4).

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Indicaciones de tratamiento.

Existe unanimidad en tratar a los pacientes con hepatitis crónica B con valores de transaminasas elevadas y replicación viral activa. La replicación viral se define por niveles de DNA-VHB superiores a 100.000 copias/ml y se requiere para tratar a estos pacientes que en dos determinaciones sucesivas las concentraciones de DNA-VHB sean superiores a estos valores.

La población de sujetos infectados por VHB no es homogénea y pueden identificarse dos grupos diferentes: los pacientes con antigeno “e” de la hepatitis (HBeAg) positivo y los pacientes con HBeAg negativo ó con anticuerpos frente al antigeno “e” (anti-HBe). Los pacientes con HBeAg positivo son en general jóvenes, poseen niveles elevados de viremia y lesiones de hepatitis crónica leve o moderada, mientras que los pacientes HBeAg negativo ó anti-HBe positivo suelen ser de mayor edad, presentan niveles fluctuantes de transaminasas y del DNA-VHB y lesiones hepáticas más avanzadas (4). Antes de seleccionar a los pacientes para tratar es importante catalogarlos dentro de uno de estos grupos porque la respuesta terapéutica se define por criterios distintos. Asimismo es necesario examinar la presencia de otros virus capaces de producir hepatitis de transmisión por vía parenteral como el virus de la hepatitis C, el virus de la hepatitis Delta y el virus de la inmunodeficiencia humana.

El objetivo del tratamiento de la hepatitis crónica B es erradicar la infección viral. Sin embargo, este objetivo es difícilmente alcanzable y en la práctica clínica, y en consecuencia el principal objetivo es suprimir la replicación viral a niveles indetectables ó lo más bajos posibles durante períodos prolongados de tiempo (4). La supresión de la replicación viral se acompaña de mejoría de la inflamación y la fibrosis hepática y evita la progresión de la enfermedad.

En los pacientes HBeAg positivo, la respuesta al tratamiento se define por la normalización de los valores de transaminasas, la negativización del DNA-VHB, la pérdida del HBeAg y la aparición de anticuerpos anti-HBe. La seroconversión a antiHBe es un objetivo primordial, ya que al conseguirse puede pararse el tratamiento con una alta probabilidad de obtener una seroconversión estable. Raramente, se consigue el aclaramiento del HBsAg.

En los pacientes HBeAg negativo, el objetivo primordial es la negativización del DNA-VHB y la normalización de las transaminasas. Por lo tanto, la cuantificación del DNA-VHB se ha convertido en el parámetro más importante para iniciar el tratamiento y valorar la respuesta al mismo (4).

Existen distintas pruebas de laboratorio para cuantificar los niveles de DNA-VHB con un nivel de sensibilidad diferente y con resultados expresados en distintas unidades, por lo que es muy importante su estandarización. Utilizando estas técnicas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), en muchos pacientes con respuesta al tratamiento, es decir con seroconversión a anti-HBe, pueden detectase valores bajos de DNA-VHB y de cccDNA, que representan pequeñas cantidades de virus residual, y podrían ser una fuente potencial de reactivación de la infección al parar el tratamiento. Los estudios históricos de tratamiento, especialmente con interferones y lamivudina evaluaban la respuesta al mismo mediante ensayos de hibridación molecular para determinar el DNA-VHB. Sin embargo, la disponibilidad de pruebas más sensibles de PCR para cuantificar los niveles de DNA-VHB ha permitido detectar viremia en muestras negativas por técnicas de hibridación y, en la actualidad, para el óptimo manejo terapéutico de los pacientes con hepatitis crónica B es imprescindible cuantificar los niveles de DNA del VHB mediante PCR para medir la respuesta y detectar los rebrotes asociados al desarrollo de resistencias virales al tratamiento. Existe “consenso” de que deben tratarse a los pacientes con cargas virales superiores a 100.000 copias/ml y definir la respuesta al tratamiento por la detección de valores de DNA-VHB inferiores a 100.000 copias/ml durante el tratamiento y como mínimo 6-12 meses después de finalizar el tratamiento (4).

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Tratamientos

En la actualidad existen tres fármacos para la hepatitis crónica B: los interferones, la lamivudina y el adefovir divipoxil. El objetivo del tratamiento de la hepatitis crónica B es erradicar la infección por VHB. Sin embargo, como ello es difícilmente alcanzable en la práctica clínica, el principal objetivo se basa en suprimir la replicación viral a niveles indetectables ó lo más bajos posibles durante períodos prolongados de tiempo La supresión de la replicación viral se acompaña de mejoría de la inflamación y la fibrosis hepática y por lo tanto ausencia de progresión de la enfermedad.

a) Pacientes HBeAg positivo con replicacion viral y transaminasas elevadas

a1) Interferones

Durante años, los interferones han sido el único tratamiento para la hepatitis crónica B. Estas sustancias poseen una marcada actividad inmunomoduladora y efectos antivirales. Los meta-análisis con interferones en pacientes con hepatitis crónica HBeAg positivo han demostrado que estos agentes son capaces de producir la negativización del HBeAg en el 30% de los casos tratados, mientras que espontáneamente sólo ocurre en el 10% de los casos. La pérdida del HBeAg se acompaña de la eliminación del HBsAg en el 5% de los pacientes durante el primer año. Los estudios de seguimiento en los pacientes respondedores demuestran que esta respuesta es duradera (2,4).

En la hepatitis crónica HBeAg positivo, los interferones se administran por vía subcutánea a la dosis de 5 millones diarios ó 10 millones 3 veces por semana durante 16-24 semanas. Los principales inconvenientes de los interferones son la vía de administración subcutánea y los efectos adversos, que son frecuentes y en ocasiones limitan el tratamiento (4). La respuesta terapéutica más importante se observa en pacientes con niveles elevados de transaminasas y bajas concentraciones de DNA-VHB. En los pacientes con cirrosis hepática evolucionada ó enfermedad hepática descompensada, el tratamiento suele estar contraindicado y la respuesta es peor. No se han descrito mutaciones del VHB en relación con el tratamiento. En la actualidad se están realizando estudios con interferón pegilado, que tiene una vida media más prolongada y permite su administración una vez a la semana. La negativización del HBeAg ocurre en 26% de los tratados con interferón pegilado frente al 12% con el interferón estándar. Estos resultados, que deben confirmarse en otros estudios, indican la superioridad del interferón pegilado frente al interferón estándar en los pacientes con hepatitis crónica B.

a2) Lamivudina

La lamivudina fue el primer antiviral de administración oral aprobado para el tratamiento de la hepatitis B y ha tenido una amplia difusión y aceptación para el tratamiento de esta enfermedad. Es un análogo del nucleósido, la (-)-2’,3’-didesoxi-3’-tiacitidina, y posee una potente actividad frente al VHB inhibiendo la síntesis del ADN vírico. Los estudios con lamivudina (100 mg al día) en pacientes HBeAg positivos demostraron una tasa de seroconversión a anti-HBe del 16-18% comparado con el 6% del grupo control (3,5). La respuesta virológica se asocia a una mejoría de la actividad necro-inflamatoria y de la fibrosis hepática, a una reducción de la progresión a cirrosis, y a la normalización de los valores de las transaminasas. La lamivudina es eficaz en los pacientes que no han respondido previamente al interferón, con una respuesta similar a los que no han sido tratados. Globalmente, la lamivudina produce una inhibición más rápida e intensa que la observada con interferón y en los estudios comparativos de lamivudina e interferón, los resultados entre ambos fármacos son similares si se utilizan durante menos de un año (4).

La tasa acumulativa de seroconversión a anti-HBe es mayor en los pacientes con valores basales elevados de transaminasas, y aumenta hasta el 50% cuando el tratamiento con lamivudina se prolonga hasta después de 5 años (5-6).

El perfil de seguridad de la lamivudina es excelente, similar al placebo y ello permite su uso en pacientes con enfermedad hepática avanzada y en cirrosis descompensada. El principal inconveniente de este fármaco es el desarrollo de variantes del VHB resistentes a la lamivudina. Estas variantes se producen en el gen P, que codifica la polimerasa del VHB, en el motivo YMDD de esta región. Las variantes YMDD se multiplican con una eficiencia inferior que la cepa salvaje del VHB y empiezan a detectarse a los 9 meses de tratamiento. Al año del tratamiento, se observan en el 14-32% de los pacientes y se incrementan hasta más del 50% de los pacientes a los 3 años. La irrupción de estas cepas se acompaña de un incremento en los valores de transaminasas y de la reaparición del ADN de VHB, y su aparición se correlaciona directamente con las concentraciones séricas basales de DNA-VHB, los valores de las transaminasas y un elevado índice de masa corporal. La mayoría de los pacientes infectados por cepas VHB que presentan mutaciones en la región YMDD están asintomáticos aunque las consecuencias a largo plazo todavía son desconocidas. De forma excepcional se han descrito complicaciones en forma de descompensación de la enfermedad hepática que suelen ocurrir en pacientes con enfermedad avanzada (7-8).

a3) Adefovir dipivoxil

El adefovir dipivoxil, la prodroga del adefovir, es un análogo de los nucleótidos que se administra por vía oral, y que ha sido aprobado recientemente para el tratamiento de la hepatitis crónica B. Actúa inhibiendo la transcriptasa inversa del VHB, la DNA polimerasa del VHB, y se incorpora al DNA-VHB interrumpiendo la formación de la cadena del DNA. En los pacientes HBeAg positivo, la administración de 10 mg de adefovir durante un año consigue disminuir el índice de actividad inflamatoria hepática en el 53% de los casos, la pérdida del HBeAg en el 24% de los casos y la seroconversión a anti-HBe en el 12% de los casos (9). No existen todavía estudios publicados con tratamiento prolongado aunque los resultados preliminares sugieren un incremento en la respuesta al prolongar el tratamiento, al igual que ocurre con la lamivudina.

El adefovir es un fármaco especialmente útil en los pacientes con resistencia a la lamivudina, consiguiendo suprimir la replicación viral, normalizar las transaminasas y mejorar la histología hepática. En estos pacientes la administración de adefovir es suficiente para inhibir la replicación viral y no se benefician de continuar el tratamiento con lamivudina (10). El perfil de seguridad del adefovir es excelente, solamente debe vigilarse los niveles de creatinina y ajustar las dosis de acuerdo con la función renal. Las posibilidades de desarrollar resistencias al adefovir son inferiores a la lamivudina, y se han detectado en el 2% de los pacientes tratados con adefovir durante 2 años. Las variantes resistentes al adefovir (mutaciones N236T) son sensibles a la lamivudina.

La experiencia con adefovir es todavía limitada, la mayoría de los tratamientos se han realizado a 2 años y la durabilidad de la respuesta una vez finalizado el tratamiento no está todavía bien documentada aunque probablemente sea similar a la observada con lamivudina


b) Pacientes anti-HBe positivo con replicación viral y transaminasas elevadas.

En los pacientes anti-HBe positivo la experiencia terapéutica es menor, ya que hay escasez de estudios y con menor número de pacientes. Además en este tipo de pacientes la valoración de la respuesta al tratamiento es más difícil, debe hacerse mediante determinaciones de DNA-VHB y las técnicas que miden los niveles de viremia no están bien estandarizadas y han ido cambiando a lo largo del tiempo, lo que hace que los resultados de distintos estudios sean de difícil comparación. Por si fuera poco, característicamente los pacientes HBeAg negativos con replicación viral presentan niveles fluctuantes de transaminasas y del DNA VHB, siendo posible la existencia de períodos largos de normalización de las transaminasas y negativización del DNA VHB, que pueden sugerir falsamente una curación de la enfermedad (4). El número de estudios aleatorizados es escaso, y sólo en los últimos años, con la aparición de los análogos de los nucleósidos y nucleótidos han aparecido series amplias de pacientes anti-HBe positivos tratados con lamivudina ó adefovir.

b1) Interferones

En la hepatitis crónica anti-HBe positivo, los interferones proporcionan una buena respuesta durante el tratamiento de alrededor del 60%. Sin embargo la respuesta mantenida, una vez finalizado el tratamiento, es más baja, del 20%. Se ha observado que se precisan periodos de tratamiento más prolongado que en los pacientes HBeAg positivo por lo que el tiempo de tratamiento recomendado es de un mínimo de 12 meses y las dosis entre 6 y 9 millones, tres veces por semana, dosis también más elevadas que las utilizadas en los pacientes HBeAg positivo. Por lo tanto, los pacientes HBeAg negativos presentan una buena respuesta durante el tratamiento y un gran número de recaídas al discontinuar el mismo (4). El principal problema de los interferones en estos pacientes está relacionado con la larga duración del tratamiento, que dificulta su cumplimiento, debido a los efectos secundarios. La experiencia con interferón pegilado en pacientes anti-HBe positivo es escasa y todavía no existen estudios publicados.

B2) Lamivudina

En los pacientes anti-HBe positivo, la experiencia con lamivudina es amplia. Existen distintos estudios utilizando lamivudina durante uno ó dos años. En los estudios con lamivudina durante 1 año, la dosis que se administra es de 100 mg al día, la misma que en los pacientes HBeAg positivo. La respuesta al tratamiento es buena, ya que alrededor del 65% de los pacientes tratados con lamivudina durante un año negativizan el DNA -VHB y normalizan los valores de transaminasas (12). Sin embargo, al interrumpir el tratamiento, la respuesta únicamente se mantiene en el 12-14% de los casos. Existen estudios con lamivudina durante 2 ó 3 años que demuestran una buena respuesta inicial durante el primer año y posteriormente una pérdida de la respuesta a medida que se prolonga el tratamiento debido a la aparición de mutantes resistentes a la lamivudina, disminuyendo la respuesta a los 3 años hasta el 40%. La prolongación del tratamiento es segura, no se asocia a efectos adversos, la tolerancia es excelente sin embargo el desarrollo de resistencias a la lamivudina es la mayor limitación en el tratamiento de los sujetos anti-HBe positivo.

b3) Adefovir

Existe un único estudio con adefovir en pacientes anti-HBe positivo. Es un estudio aleatorizado y multicéntrico que incluye 185 pacientes antiHBe positivos que reciben tratamiento con adefovir, 10 mg al día durante un año, ó placebo. Tras un año de tratamiento, el 72% de los pacientes tratados normalizan las transaminasas, frente al 25% de los no tratados, y el DNA VHB se negativiza en el 51% de los pacientes tratados con adefovir vs, el 6% de los casos control. Además, el adefovir durante 1 año produce una mejoría de la histología hepática en el 64% de los pacientes tratados frente al 33% de los casos placebo (12). Los resultados preliminares de la prolongación del tratamiento con adefovir a dos años en pacientes anti HBe positivo son muy esperanzadores. La tasa de respuesta continua siendo muy elevada del 65%, la tolerancia es excelente y no se han descrito nuevos efectos adversos por lo que de confirmarse estos resultados el tratamiento con adefovir seria la mejor opción terapéutica para estos pacientes.

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Conclusión

En este momento una de las aproximaciones más interesantes para el tratamiento de la hepatitis crónica B es la combinación de varios fármacos. Se están realizando estudios combinando interferón pegilado y lamivudina ó adefovir y lamivudina con resultados prometedores. En conclusión, en la actualidad existen tres fármacos aprobados como monoterapia para el tratamiento inicial de la hepatitis crónica B y varios en fase de investigación. La elección entre los distintos fármacos, en ocasiones, no es fácil lo que obliga a individualizar el tratamiento en cada paciente teniendo en cuenta las ventajas e inconvenientes de cada uno de estos fármacos. Un aspecto que también debe considerase, especialmente en los países donde la infección por VHB es muy prevalente, es el coste económico de los distintos tratamientos.

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Referencias.

1. Lee WM. Hepatitis B virus infection. N. Eng. J. Med. 1997; 337:1733-1745.
2. Hoofnagle JH, Di Bisceglie AM. The treatment of chronic viral hepatitis. N Eng J Med. 1997;336:347-356.
3. Rosenberg PM, Dienstag JL. Therapy with nucleoside analogues for hepatitis B virus infection. Clin Liver Dis. 1999; 3:349-360.
4. Lok AS, Heatchote EJ, Hoofnagle JH. Management of hepatitis B: summary of a workshop. Gastroenterology 2001;120:1828-1853.
5. Dienstag JL, Schiff ER, Wight TL, et al. Lamivudine as initial treatment for chronic hepatitis B in the United States. N Engl J Med. 1999; 341:1256-1263.
6. Liaw Y-F, Leung NWY, Chang T-T, et al. Effects of extended lamivudine therapy in Asian patients with chronic hepatitis B. Gastroenterology 2000;119:172-80.
7. Stuyver LJ, Locarnini S A, Lok A, et al. Nomenclature for antiviral-resistant human Hepatitis B virus mutations in the polymerase region. Hepatology 2001;33:751-757.
8. Zoulim F, Trepo C. Drug therapy for chronic hepatitis B: antiviral efficacy and influence of hepatitis B virus polymerase mutations on the outcome of therapy. J. Hepatol 1999; 29:151-168.
9. Marcellin P, Chang TT, Lim SG, et al. Adefovir dipivoxil for the treatment of patients Hepatitis B e Antigen positive chronic hepatitis B. N Engl J Med 2003;348:808-816.
10. Tassopoulos NC, Volpes R, Pastore G, et al. Efficacy of lamivudine in patients with hepatitis B e antigen-negative/hepatitis B virus DNA-positive (precore mutant) chronic hepatitis B. Hepatology 1999; 29:889-896.
11. Peters M, Hann HW, Martin P, et al. Adefovir dipivoxil alone and in combination with lamivudine suppresses YMDD mutant Hepatitis B virus replication: 48 week preliminary analysis. Hepatology 2002;36;374A.
12. Hadziyannis S, Tassopoulos N, Heatchote J, et al. Adefovir dipivoxil for the treatment of patients Hepatitis B e Antigen negative chronic hepatitis B. N Engl J Med 2003;348:800-807.

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