Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

CASOS CLÍNICOS

Granulomas hepáticos y síndrome febril de larga evolución.

Descripción

Mujer de 29 años, sin antecedentes personales de interés que ingresa para el estudio de unas lesiones hepáticas observadas en la ecografía y síndrome febril de 6 meses de evolución.

Diagnóstico

En 1999, a raíz de una discreta colestasis analítica la paciente se realizó una ecografía abdominal que mostró varias lesiones focales hepáticas hipoecoicas en los segmentos posteriores del lóbulo hepático derecho y una TAC abdominal que mostró múltiples lesiones hepáticas hipodensas en el estudio arterial, distribuidas en ambos lóbulos hepáticos (Figura 1). La biopsia hepática, transparietal y por laparoscopia no aportaron resultados concluyentes (neoplasia epitelial o mesenquimal, hiperplasia nodular focal o adenoma hepático, posible hemangioendotelioma epitelioide hepático, necrosis con granulomas con células gigantes). Ante la aparición del síndrome febril 6 meses antes del ingreso actual se realizaron: radiografía de tórax, hemocultivos, cultivos para micobacterias y serologías (virus hepatotropos, VIH, Echinococcus, Fasciola hepática, Schistosoma, CMV, Entamoeba, Rikettsia, Toxoplasma, VHS, VEB, Brucella, Coxiella burnetti y VDRL) que fueron negativos. Un fondo de ojo y un tránsito intestinal no demostraron hallazgos patológicos. Se realizó un Mantoux que fue positivo. Dos meses antes del ingreso actual se realizó una segmentectomía en el lóbulo hepático izquierdo. El examen anatomopatológico mostró múltiples lesiones granulomatosas necrosantes, de morfología serpiginosa, algunas de las cuales tenían una abscesificación central, sugestivas de corresponder a un proceso infeccioso probablemente parasitario. El cultivo y la PCR para TBC sobre la pieza quirúrgica fueron negativos. La serología para Toxocara fue positiva débil, por lo que se inició un tratamiento con albendazol sin respuesta clínica.

La paciente reingresó por persistencia del síndrome febril, sudoración y pérdida de peso de 5 Kg en el último mes. A la exploración destacaba una hepatomegalia de 2 cm sin otras alteraciones. La analítica mostraba: hematocrito: 28%; leucocitos: 12.130 x109/L; plaquetas: 415 x109/L; GOT/GPT: 97/153 UI/L; GGT/FA: 190/922 UI/L, bilirrubina total: 0,2 mg/dl, tasa de protrombina: 76 %.

Tratamiento

Con el diagnóstico de síndrome febril de larga evolución y granulomas hepáticos múltiples, se decidió iniciar tratamiento tuberculostático con isoniacida, rifampicina y etambutol, añadiendo claritromicina para cubrir una posible infección por micobacterias atípicas. Dos semanas después la paciente se encontraba afebril. La analítica realizada 2 meses después del inició del tratamiento fue estrictamente normal. Una TAC abdominal, realizada a los 9 meses, no objetivó lesiones ocupantes de espacio (figura 2).

Discusión

Los granulomas hepáticos se producen generalmente por enfermedades infecciosas, fundamentalmente micobacterias, hongos, esquistosomiasis, toxocariasis y toxoplasmosis, siendo la tuberculosis la más prevalente. Otras causas infecciosas menos frecuentes son: Brucella, Yersinia, Borrelia, Leishmania, sifilis y fiebre Q. Dentro de las causas no infecciosas destacan la sarcoidosis, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la cirrosis biliar primaria, el lupus eritematoso sistémico, los linfomas y una amplia variedad de fármacos (amiodarona, AAS, amoxicilina + clavulánico, carbamacepina, clofibrato, diltiazem, fenitoina, isoniacida…).

Las localizaciones extrapulmonares más habituales de la TBC son: los ganglios linfáticos, el tracto genitourinario, los huesos y las articulaciones, las meninges y el peritoneo, aunque cualquier órgano puede ser afectado. La enfermedad hepática aislada es poco frecuente. Sin embargo, ante un paciente con fiebre prolongada y PPD fuertemente positiva se debe sospechar siempre este diagnóstico. La sospecha anatomopatológica suele producirse al observar granulomas caseificados. La tinción de Zhiel-Nielsen observa bacilos alcohol-resistentes en más del 10% de los casos. La sensibilidad del cultivo oscila entre el 30-40%. La PCR presenta una sensibilidad del 58% y una especificidad del 96%.

En el caso presentado se planteó un diagnóstico diferencial, básicamente, entre enfermedades inducidas por parásitos, sarcoidosis y tuberculosis. La respuesta clínica al albendazol descartó la primera posibilidad. El cuadro clínico de la paciente, junto con la fuerte positividad de la PPD definieron como más probable el diagnóstico de TBC, pese a que desde el punto de vista anatomopatológico no existían datos diagnósticos específicos. La respuesta clínica al tratamiento antituberculoso confirmó, finalmente, dicha sospecha.

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