Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

CASOS CLÍNICOS

Insuficiencia renal en un paciente cirrótico

Varón de 55 años con historia de una cirrosis hepática alcohólica, descompensada en forma de ascitis y hemorragia digestiva por hipertensión portal, en lista de trasplante hepático. Acude al servicio de urgencias por fiebre y dolor abdominal de 48 horas de evolución. La exploración física muestra una ictericia cutáneo-mucosa y encefalopatía hepática grado II. En la exploración abdominal se constata una ascitis grado III y dolor a la palpación difusa con discretos signos de peritonitis. En la analítica destaca una leucocitosis leve, una insuficiencia hepática moderada (bilirrubina total de 4 mg/dl e índice de protrombina del 56%), insuficiencia renal (creatinina sérica de 2,3 mg/dl) e hiponatremia (sodio plasmático: 128 mEq/l). Se realiza una paracentesis diagnóstica, con un líquido ascítico infectado: 4000 leucocitos/mm3 (95% polimorfonucleares) y proteínas de 10 g/l.

Con el diagnóstico clínico de peritonitis bacteriana espontánea (PBE) e insuficiencia renal secundaria, el paciente ingresa para estudio y tratamiento. Se inicia tratamiento antibiótico empírico con cefalosporinas de tercera generación y se administra albúmina sérica. A las 48 horas del ingreso una nueva analítica y una paracentesis de control indican una evolución favorable de la infección pero un deterioro más acentuado de la función renal (creatinina sérina de 3,7 mg/dl, sodio plasmático de 123 mEq/l). El análisis de orina de 24 horas comprueba la ausencia de proteinuria y hematuria, oliguria (400 ml/24h) y una excreción urinaria de sodio extremadamente reducida (3 mEq/d). Asimismo, en una ecografía abdominal se observa un hígado compatible con cirrosis sin lesiones ocupantes de espacio, signos de hipertensión portal, ascitis y riñones sin alteraciones. A los cinco días del ingresó el paciente resuelve la PBE, pero presenta una insuficiencia renal progresiva con una creatinina sérica de 5 mg/dl. Con el diagnóstico clínico de insuficiencia renal funcional inducida por la PBE se inicia tratamiento con terlipresina (1mg/4h por vía endovenosa) y albúmina 20-40 gr/d. La evolución clínica posterior del paciente es satisfactoria observándose una progresiva mejoría de la función renal, con normalización de las cifras de creatinina a los 10 días del inicio del tratamiento. Dos meses más tarde el paciente es trasplantado.

El síndrome hepatorenal en una complicación grave de los pacientes con una cirrosis hepática avanzada, caracterizado por un deterioro circulatorio y de la función renal asociado a una marcada activación de los sistemas vasoconstrictores endógenos. El deterioro de la función renal es secundario a una vasoconstricción renal extrema. Su diagnóstico se basa en criterios clínicos dirigidos a excluir causas orgánicas de insuficiencia renal. Su pronóstico es extremadamente grave, por lo que constituye una clara indicación de trasplante hepático. Para el tratamiento se han mostrado eficaces fármacos vasoconstrictores como la terlipresina, la midodrina, el octreotide o la noradrenalina. Las dos medidas profilácticas actualmente recomendadas son la administración de albúmina en pacientes con PBE y la de pentoxifilina en pacientes con una hepatitis alcohólica aguda grave.

Referencias

Ginès P, Guevara M, Arroyo V, Rodes J. Hepatorenal syndrome. Lancet 2003;362:1819-27.

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