Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

CASOS CLÍNICOS

Dolor en hipocondrio derecho y distensión abdominal en un paciente con antecedentes de trombocitosis

Descripción

Paciente de 45 años de edad sin hábitos tóxicos, ni alergias medicamentosas conocidas. Entre sus antecedentes personales destaca una trombocitosis detectada en 1992. Consulta por un cuadro de astenia, anorexia, molestias en el hipocondrio derecho y distensión abdominal progresiva de 3 semanas de evolución.

Diagnóstico

A la exploración la paciente presenta una hepatomegalia de 5 cm, discretamente dolorosa a la palpación, y semiología de ascitis de grado II. En la analítica destacan: nitrógeno ureico: 37 mg/dl, creatinina: 1,5 mg/dl, bilirrubina total:1,6 mg/dl, gamma-glutamil transferasa: 167 U/L, fosfatasa alcalina: 373 U/L, albúmina: 30 g/L, tasa de protrombina: 53%, leucocitos: 12.100 x109/L, hematócrito: 47 %, plaquetas: 629.000 x109/L. El resto de los parámetros analíticos están dentro de la normalidad.

Se realiza una ecografia abdominal que muestra una hepatomegalia a expensas del lóbulo hepático izquierdo, venas suprahepáticas filiformes sin registro Doppler en su interior, vena cava permeable y una abundante ascitis.

Ante la sospecha clínica y ecográfica de que se trate de un síndrome de Budd-Chiari, se realiza un cateterismo de las venas suprahepáticas por vía yugular que confirma el diagnóstico; venas suprahepáticas derecha, media e izquierda trombosadas con imagen de spider-web tras la inyección de contraste (imagen). La biopsia hepática transyugular muestra una dilatación sinusoidal, estasis venoso y necrosis hemorrágica centrolobulillar de moderada intensidad. Ante el deterioro de la función hepática y renal de la paciente, con una ascitis de mal control, se decide la colocación de una DPPI (derivación portosistémica percutánea intrahepática) con el posterior inicio de un tratamiento anticoagulante. Tras dicha derivación la paciente experimenta una mejoría clínica y analítica, con normalización de la función hepática a los dos meses y resolucíón de la ascitis. El estudio hematológico demuestra una trombosis esencial, por lo que la paciente inicia un tratamiento con hidroxiurea.

Discusión

El síndrome de Budd-Chiari es el resultado de la obstrucción parcial o completa del drenaje venoso hepático de carácter trombótico en la mayor parte de las ocasiones y, excepcionalmente, secundaria a compresiones tumorales. En función del grado y velocidad de la obstrucción vascular se distinguen clínicamente: la forma fulminante, la forma aguda y la crónica. La forma aguda, como la de la paciente descrita, es la forma de presentación clínica más frecuente en la actualidad.

El paciente presenta dolor abdominal (hepatomegalia dolorosa) y una ascitis de corto tiempo de evolución. La sospecha clínica debe confirmarse tanto por ecografía Doppler abdominal, que pondrá de manifiesto la trombosis parcial o completa de las venas suprahepáticas (técnica de cribado de elección), como por el estudio angiográfico y hemodinámico. Los hallazgos del estudio hemodinámico variarán desde la imposibilidad de cateterizar las venas suprahepáticas por una trombosis completa, a la aparición de un patrón vascular anómalo en tela de araña al inyectar contraste o spider web, o la presencia de estenosis irregulares vasculares. Por otra parte, el cateterismo permitirá la medición de las presiones venosas a nivel suprahepático y de la vena cava inferior infrahepática, permitiéndonos asimismo la realización de una cavografía.

La anatomía patológica mostrará una dilatación sinusoidal, estasis venoso y necrosis hemorrágica centrolobulillar, cuya intensidad dependerá del grado y rapidez de la obstrucción venosa.

Con respecto al tratamiento, éste ha de individualizarse. Cuando el síndrome es debido a una estenosis segmentaria, la angioplastia del segmento estenótico, asociada o no a la colocación de prótesis metálicas, puede ser suficiente. Si la obstrucción del drenaje venoso es difusa, se habrán de indicar técnicas derivativas quirúrgicas o la DPPI. La elección de las técnicas quirúrgicas depende de la permeabilidad de la vena cava inferior frecuentemente comprometida por la hipertrofia del lóbulo caudado. Si la presión en la vena cava inferior infrahepática es inferior a la presión portal, se podrá indicar la realización de una anastomosis portocava laterolateral (de elección) o de una mesocava.

La DPPI constituye una alternativa terapéutica en aquellos casos con una función hepática muy deteriorada y será el tratamiento de elección en los pacientes con una importante compresión de la vena cava inferior. Por otra parte, se ha de instaurar un tratamiento anticoagulante y un tratamiento específico del trastorno hematológico si lo hubiera. Con ello, se evitará la recurrencia de la enfermedad y la aparición de fenómenos trombóticos a otros niveles.

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