Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

CASOS CLÍNICOS

Hepatitis aguda y anemia hemolítica.

Varón de 16 años que acude a urgencias por un cuadro de fiebre, malestar general, adenopatías cervicales e ictericia progresiva de una semana de evolución. Tras la realización de una prueba de Paul Bunnell que resultó positiva se le diagnosticó una mononucleosis infecciosa y se le pautó tratamiento sintomático. A las 48 horas el paciente acude nuevamente a urgencias por un cuadro de desorientación temporoespacial. A la exploración física presentaba un deterioro del nivel de conciencia sin focalidad neurológica, ni signos meníngeos (Glasgow de 10), una ictericia cutáneo-mucosa y una hepatomegalia de 3 cm. La analítica mostró una anemia marcada, hematocrito 5%, con una bilirrubina total de 63,6 mg/dL, una bilirrubina indirecta de 24 mg/dl, unas LDH de 9710 UI/L, una hipertransminasemia moderada: AST: 753 U/L, ALT: 475 UI/L, una discreta alteración en los enzimas de colestasis: FA: 656 UI/L, GGT: 121 UI/L, un descenso marcado del índice de protrombina: 35% y una insuficiencia renal aguda con creatinina sérica de 15,1 mg/dl.

Los datos clinicos del paciente: anemia de carácter hemolítico, hepatitis aguda de curso fulminante e insuficiencia renal, sugerían una enfermedad de Wilson. En este contexto se solicitó una valoración oftalmológica que descartó la existencia de un anillo de Kaiser-Fleiser, una ecografía abdominal que descartó la presencia de datos de hepatopatía crónica y una test de Coombs que resultó positivo para anticuerpos calientes IgM. La positividad del test de Coombs excluyó el diagnóstico de enfermedad de Wilson.

Con el diagnóstico clínico de anemia hemolítica autoinmune desencadenada por una infección por el virus de Epstein-Barr, se inició tratamiento con corticoides, gammaglobulina, recambio plasmático y finalmente anticuerpos anti-CD20 observándose una buena respuesta clínica. Desde el punto de vista hepático se realizó una biopsia transyugular que mostró una discreta hepatitis portal y lobulillar y una hemofagocitosis marcada. Las alteraciones del perfil hepático se orientaron como secundarias a una hepatitis por el virus de Epstein-Barr, normalizándose al mes del ingreso.

La enfermedad de Wilson es la causa fundamental de los cuadros de hepatitis fulminante asociados a una anemia hemolítica. Característicamente cursa con unas transaminasas y una fosfatasa alcalina anormalmente bajas en relación con la gravedad del fallo hepático. Sin embargo, no hemos de olvidar que la anemia hemolítica de estos pacientes no es autoinmune sino debida al daño oxidativo de los hematíes secundario al exceso de cobre en el organismo. Por otra parte, el virus de Epstein-Barr puede desencadenar cuadros de anemia hemolítica autoinmune que pueden asociarse a cuadros de hepatitis que casi invariablemente son de carácter leve.

Referencias

1.- Ferenci P. Wilson's Disease. Clin Gastroenterol Hepatol 2005;3:726-33.

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