Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

CASOS CLÍNICOS

Hepatitis fulminante tras la ingesta de setas

Varón de 56 años, sin antecedentes personales de interés, que ingresa por un cuadro de náuseas, vómitos y diarreas coleriformes tras la ingesta de unas setas hacía 8 horas. A la exploración física destacaba, únicamente, una deshidratación cutáneo-mucosa. Los análisis iniciales mostraron una importante alteración de la función renal: Creatinina: 2,8 mg/dl, Sodio plasmático: 127 mEq/L, con pruebas de función hepática estrictamente normales. Se inició sueroterapia y se solicitaron amanitinas en orina que fueron positivas.

En este contexto se inició tratamiento específico con carbón activado, silibinina, penicilina G sódica y N-acetilcisteina. Los parámetros de función hepática a las 36 horas de la ingesta mostraron ya una hipertransaminasemia moderada; AST: 584 U/L, ALT: 552 UI/L, bilirrubina de 2,1 mg/dL y tasa de protrombina del 51%. El paciente fue trasladado a su centro de referencia. Pese al tratamiento específico instaurado presentó un deterioro clínico y analítico: AST: 2024 U/L, ALT: 2549 UI/L, bilirrubina de 6,8 mg/dL y tasa de protrombina del 10%, con aparición de encefalopatía hepática a los 6 días de la ingesta. Tras alcanzar un grado III de encefalopatía, se decidió la realización de un trasplante hepático urgente que se llevó a cabo sin complicaciones. Tres semanas más tarde el paciente fue dado de alta.

La hepatitis fulminante secundaria a la ingesta de setas es una entidad relativamente rara, y representa el 4% de los casos de hepatitis fulminante en nuestro país. Su mortalidad es relativamente baja, cercana al 10%. La amanitinas o amatoxinas están presentes en nueve especies de amanita, principalmente A. Phalloides, y en otros dos generos: Lepiota species y Gallerina species. Se trata de toxinas termoestables que interactúan con la RNA polimerasa II, inhibiendo la síntesis proteica y causando la muerte celular. La mucosa intestinal, los hepatocitos y las células del túbulo renal proximal son sus principales dianas. Clínicamente existe un periodo de latencia mayor a 6 horas tras el que comienza la fase gastroenterítica. A las 36-48h de la ingesta aparecen los signos de afección hepática, que oscila desde casos asintomáticos a casos de hepatitis fulminante. El tratamiento precoz es fundamental. Inicialmente se debe corregir la deshidratación y las alteraciones hidroelectrolíticas. La administración de carbón activado tiene por objeto evitar la circulación enterohepática de las amatoxinas. Asimismo, es fundamental la administración de fármacos que disminuyan la entrada de amatoxinas al hepatocito: la silibinina y la penicilina G. La administración de N-acetil-cisteína es más discutida. El trasplante hepático, como en el caso presentado, es el último escalón del tratamiento. Los criterios de trasplante son similares a los definidos en otras causas de fallo hepático, aunque recientemente se ha sugerido que la cifra de creatinina y el índice de protrombina 3-10 días tras la ingesta son los parámetros pronósticos de mayor valor.

Referencias.

1.- Mas A. Mushrooms, amatoxins and the liver. J Hepatol 2005; 42:166-169.

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