Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

CASOS CLÍNICOS

Ictericia y prurito intenso transitorio tras síndrome gripal.

Varón de 53 años de edad sin hábitos tóxicos que consulta por un cuadro de ictericia, coluria, hipocolia y prurito progresivos de tres semanas de evolución aparecidas tras un cuadro febricular inespecífico atribuido a un síndrome gripal. Además refiere unas deposiciones diarreicas acuosas sin restos patológicos y una pérdida de 15 kg de peso en el mismo periodo. Recibía tratamiento antitiroideo por un cuadro un síndrome de Graves.

En los antecedentes patológicos destacaba un síndrome depresivo transitorio a los 20 años, y que había sido diagnosticado de colestasis recidivante benigna a los 28 años tras varios episodios similares al actual sin llegar a la misma intensidad de la ictericia ni del prurito. Desde el diagnóstico de la enfermedad hepática había presentado 7 episodios de colestasis recidivante de duración variable, el último de los cuales había sido tratado con 15 mg/kg de ácido ursodesoxicólico. Había dejado el tratamiento de forma voluntaria hacía 4 años.

La exploración física mostraba una intensa ictericia cutáneo-mucosa con tinte verdínico, lesiones de rascado distribuidas por toda la superficie corporal, aunque de predominio en abdomen y extremidades, y una hepatomegalia de 2 cm, sin esplenomegalia. Las exploraciones complementarias confirmaron la colestasis con bilirrubina total de 46.2 mg/dl (directa 31.8 mg/dl), Fosfatasa Alcalina de 722 u/l, con gamma-glutamil transferas normal (27 u/L), y un ligero aumento de las transaminasas (AST: 61 u/L; ALT 77 u/L). Además tenía una albuminemia en el límite bajo de la normalidad (37 g/L), una tasa de protrombina de 60% y un aumento de los ácidos biliares totales (120 µM). Serologías virales previas y actuales negativas para proceso agudo. Notable descenso de hormona tireoestimulante que confirmaba el hipertirodismo. La ecografía descartaba una obstrucción de las vías biliares. No se observaba vesícula biliar ya que se había intervenido hacía 27 años.

Se interpretó el cuadro como un nuevo brote de colestasis recidivante y se inició tratamiento con ácido ursodesoxicólico (15 mg/kg/d) y resinas para aliviar el prurito. A la semana había disminuido el prurito de forma apreciable que persistió durante otra semana hasta su completa desaparición. Asimismo se constató una mejoría de la ictericia, coluria e hipocolia, desaparición de las diarreas y recuperación del peso corporal al cabo de 8 semanas.

La colestasis recidivante benigna es una enfermedad colestásica que cursa a brotes y se asocia a una mutación del gen ATP8B1 que codifica una proteina de la familia de las ATPasas tipo P, que altera el transporte de aminofosfolípidos y ácidos biliares, igual que la colestasis crónica familiar progresiva tipo 1. También se han descrito algunas formas asociadas a mutaciones en el gen ABCB11 que codifica al transportador biliar SEP y se ha denominado como colestasis recidivante benigna tipo 2. Clínicamente se caracteriza por episodios recurrentes de ictericia colestásica y prurito intenso. La edad de presentación es variable y oscila entre 1 y 27 años. Si se exceptúan los múltiples episodios de ictericia con prurito intenso, coluria y acolia, las manifestaciones clínicas son poco aparentes y en ningún caso se asocian a dolor o fiebre. La duración de cada uno de los episodios suele ser prolongada y oscila entre 3 y 4 meses. En ciertos casos existe anorexia, malabsorción intestinal con esteatorrea y, como consecuencia, pérdida de peso que se recupera al remitir el cuadro clínico. Las alteraciones digestivas se explican en parte por el defecto del mismo transportador en las células intestinales y pancreáticas. Se desconocen los factores responsables del inicio de un episodio aunque se ha relacionado con procesos virales intercurrentes.

En la analítica se comprueba un aumento de la bilirrubina conjugada y de la fosfatasa alcalina. La gamma glutamil transferasa es normal o poco elevada. La histología hepática pone de manifiesto una colestasis de intensidad variable asociada a una infiltración portal que suele desaparecer cuando remite el cuadro clínico. El pronóstico es bueno, aunque los episodios sean frecuentes. El tratamiento es sintomático y consiste en la administración de colestiramina. Se ha señalado que la rifampicina además de mejorar el prurito puede terminar el episodio de colestasis. El empleo de ácido ursodesoxicólico, a la dosis de 15 mg/kg de peso, también puede ser útil en estos pacientes. En caso de persistencia del prurito puede ensayarse la plasmaféresis o diálisis con albúmina.

Referencias.-

Klomp LWJ, Vargas JC, Van Mil SWC, et al. Characterization of mutations in ATP8B1 associated with hereditary cholestasis. Hepatology 2004;40:27-38.

Parés A, Rodés J. Colestasis crónicas. En Farreras-Rozman Medicina Interna, Elsevier, Madrid 2004; 15 edición,. pp:363-70.

Van Mil SWC, Van der Woerd WL, Van der Brugge C et al. Benign recurrent intrahepatic cholstasis type 2 is caused by mutations in ABCB11. Gastroenterology 2004;127:379-84.

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