Hepatitis autoinmune.-
Mujer de 71 años, sin hábitos tóxicos,
con antecedentes de síndrome ansioso-depresivo bajo tratamiento con
paroxetina desde hace tres años, e hipercolesterolemia tratada con
lovastatina en los últimos dos años. Ausencia de antecedentes
personales y familiares de hepatopatía.
La paciente consulta por un cuadro de tres semanas de evolución
caracterizado por malestar general, ictericia, coluria, acolia y astenia
progresiva. No refería haber ingerido otros fármacos o productos
de herbolario, exploraciones odontológicas recientes, ni conductas
de riesgo.
La exploración física únicamente demostró
ictericia cutáneo-mucosa y hepatomegalia de 3 cm. En la analítica
destacaba una importante hipertransaminasemia: GOT: 1916 UI/L, GPT: 2575
UI/L; colestasis moderada: FA: 509 UI/L, GGT: 298 UI/L y parámetros
de función hepática alterados: bilirrubina total: 14 mg/dl
e índice de protrombina de 58%. La ecografía abdominal no
mostró alteraciones significativas. Las serologías víricas
(VHA, VHB y VHC) fueron negativas.
Con la sospecha clínica de hepatitis autoinmune o
tóxica se suspendió toda la medicación de la paciente
y se realizó una biopsia hepática que mostró cambios
compatibles con una hepatitis autoinmune: agrandamiento portal por un infiltrado
inflamatorio crónico, marcada actividad en la interfase, fenómenos
de hepatitis lobulillar asociados a celularidad linfoide y plasmática
y fenómenos endotelíticos en venas portales y venas centrolobulillares.
Los anticuerpos fueron positivos: (antinucleares 1/320, y anti-músculo
liso 1/160). Además se observó una hipergammaglobulinemia
policlonal y aumento en los niveles de IgG. La puntuación de probabilidad
diagnóstica de hepatitis autoinmune fue de 15 puntos. Con este diagnóstico
se inició tratamiento con azatioprina 50 mg/d y prednisona 60 mg/d
presentando una mejoría clínica y analítica progresiva.
Dos meses más tarde los análisis mostraban una discreta hipertransaminasemia
y normalización de los parámetros de función hepática.
Aunque inicialmente se consideraba a la hepatitis autoinmune
una enfermedad característica de mujeres jóvenes, hoy se sabe
que afecta a ambos sexos y a todas las edades, aunque es mucho más
prevalente en el sexo femenino. Existe una agrupación familiar y
una base hereditaria inmunogenética asociada a determinados antígenos
del complejo mayor de histocompatibilidad1,2. Es una enfermedad potencialmente
grave y de mal pronóstico, que evoluciona a cirrosis e insuficiencia
hepática en los pacientes no tratados. Es frecuente que se asocie
a otras patologías autoinmunes, básicamente enfermedades tiroideas.
Para alcanzar un diagnóstico preciso se ha propuesto un sistema de
puntuaciones en el que se evalúan datos clínicos, bioquímicos,
serológicos e histológicos, así como el resultado del
tratamiento con corticoides2.
Referencias.
1.- . Feld JJ, Heathcote EJ. Epidemiology of autoimmune liver
diseaseJ Gastroenterol Hepatol. 2003;18:1118-28.
2.- Manns MP, Strassburg CP. Autoimmune Hepatitis: Clinical Challenges.
Gastroenterology 2001;120:1502-1517.
2.- Álvarez F, Berg PA, Bianchi FB, et al. International
Autoimmune Hepatitis Group Report: review of criteria for diagnosis of autoimmune
hepatitis. J Hepatol 1999; 31: 929-38.