Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

CASOS CLÍNICOS

Hepatitis autoinmune.-

Mujer de 71 años, sin hábitos tóxicos, con antecedentes de síndrome ansioso-depresivo bajo tratamiento con paroxetina desde hace tres años, e hipercolesterolemia tratada con lovastatina en los últimos dos años. Ausencia de antecedentes personales y familiares de hepatopatía.

La paciente consulta por un cuadro de tres semanas de evolución caracterizado por malestar general, ictericia, coluria, acolia y astenia progresiva. No refería haber ingerido otros fármacos o productos de herbolario, exploraciones odontológicas recientes, ni conductas de riesgo.

La exploración física únicamente demostró ictericia cutáneo-mucosa y hepatomegalia de 3 cm. En la analítica destacaba una importante hipertransaminasemia: GOT: 1916 UI/L, GPT: 2575 UI/L; colestasis moderada: FA: 509 UI/L, GGT: 298 UI/L y parámetros de función hepática alterados: bilirrubina total: 14 mg/dl e índice de protrombina de 58%. La ecografía abdominal no mostró alteraciones significativas. Las serologías víricas (VHA, VHB y VHC) fueron negativas.

Con la sospecha clínica de hepatitis autoinmune o tóxica se suspendió toda la medicación de la paciente y se realizó una biopsia hepática que mostró cambios compatibles con una hepatitis autoinmune: agrandamiento portal por un infiltrado inflamatorio crónico, marcada actividad en la interfase, fenómenos de hepatitis lobulillar asociados a celularidad linfoide y plasmática y fenómenos endotelíticos en venas portales y venas centrolobulillares. Los anticuerpos fueron positivos: (antinucleares 1/320, y anti-músculo liso 1/160). Además se observó una hipergammaglobulinemia policlonal y aumento en los niveles de IgG. La puntuación de probabilidad diagnóstica de hepatitis autoinmune fue de 15 puntos. Con este diagnóstico se inició tratamiento con azatioprina 50 mg/d y prednisona 60 mg/d presentando una mejoría clínica y analítica progresiva. Dos meses más tarde los análisis mostraban una discreta hipertransaminasemia y normalización de los parámetros de función hepática.

Aunque inicialmente se consideraba a la hepatitis autoinmune una enfermedad característica de mujeres jóvenes, hoy se sabe que afecta a ambos sexos y a todas las edades, aunque es mucho más prevalente en el sexo femenino. Existe una agrupación familiar y una base hereditaria inmunogenética asociada a determinados antígenos del complejo mayor de histocompatibilidad1,2. Es una enfermedad potencialmente grave y de mal pronóstico, que evoluciona a cirrosis e insuficiencia hepática en los pacientes no tratados. Es frecuente que se asocie a otras patologías autoinmunes, básicamente enfermedades tiroideas. Para alcanzar un diagnóstico preciso se ha propuesto un sistema de puntuaciones en el que se evalúan datos clínicos, bioquímicos, serológicos e histológicos, así como el resultado del tratamiento con corticoides2.

Referencias.

1.- . Feld JJ, Heathcote EJ. Epidemiology of autoimmune liver diseaseJ Gastroenterol Hepatol. 2003;18:1118-28.
2.- Manns MP, Strassburg CP. Autoimmune Hepatitis: Clinical Challenges. Gastroenterology 2001;120:1502-1517.

2.- Álvarez F, Berg PA, Bianchi FB, et al. International Autoimmune Hepatitis Group Report: review of criteria for diagnosis of autoimmune hepatitis. J Hepatol 1999; 31: 929-38.

Hepatonet.com ha sido deseñado con el fin de facilitar el intercambio de información exclusivamente entre profesionales médicos; por ello no se atenderá ninguna cuestión planteada por personas ajenas a este colectivo profesional. 2003 Hepatonet.com. Todos los derechos reservados.