Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

CASOS CLÍNICOS

Hepatitis aguda en una paciente con cirrosis hepatica por VHC bajo tratamiento antiviral.-

Mujer de 60 años, con antecedentes de cirrosis hepática VHC con genotipo no tipable y carga viral de 69000 UI/ml, sin historia de descompensaciones previas, que ingresa por un cuadro de deterioro del estado general, ictericia y ascitis. La paciente había realizado tratamiento con peginterferón alfa-2a y rivabirina durante 4 semanas que tuvo que ser suspendido por toxicidad hematológica, hipertransaminasemia y deterioro de la función hepática: Hematocrito: 28%, leucocitos 900x109/L, plaquetas: 43x109/L, aspartato aminotransferasa (AST): 937 UI/L, alanino aminotransferasa (ALT) 765 UI/L, gamma-glutamil transferasa (GGT): 168 UI/L, bilirrubina total: 3,4 mg/dl e índice de protrombina 63%. Pese a la interrupción del tratamiento, la paciente experimentó un deterioro clínico y analítico que obligó a su ingreso 6 semanas después de dicha suspensión.

Los hallazgos patológicos a la exploración física fueron ictericia y ascitis moderada. En la analítica destacaban: Hematocrito: 30%, leucocitos 3880x109/L, plaquetas: 60x109/L, AST: 1190 UI/L, ALT: 666 UI/L, GGT: 98 UI/L, bilirrubina total: 13 mg/dl, albúmina 23 g/L e índice de protrombina de 33%. El proteinograma mostró una marcada hipergammaglobulinemia (51%). Se realizaron serologías para virus hepatotropos que fueron negativas, incluyendo el RNA del VHC, y se determinaron autoanticuerpos (ANA, AML, ALKM, ANCA, AMA) que también resultaron negativos. La ecografía abdominal mostró un hígado de hepatopatía crónica y ascitis moderada sin otras alteraciones reseñables. La biopsia hepática por vía transyugular mostró un hígado cirrótico con una actividad necroinflamatoria marcada compatible con hepatitis autoinmune. Con la sospecha diagnóstica de hepatitis autoinmune superpuesta a una cirrosis por VHC desencadenada por el tratamiento con interferón, se decidió iniciar tratamiento inmunosupresor con prednisona 60 mg/d y azatioprina 50 mg/d. Se repitió, asimismo, la determinación de autoanticuerpos que fueron de nuevo negativos a excepción de los anticuerpos anticitosol 1/160. Posteriormente la paciente experimentó una buena evolución clínica y analítica, con desaparición de la ascitis, disminución de las transaminasas (AST: 51 UI/L, ALT: 66 UI/L) y mejoría de la función hepática (bilirrubina total: 3,2 mg/dl, albumina 35 g/L e índice de protrombina de 63%).

La administración de interferón puede inducir fenómenos de autoinmunidad. Clínicamente, las alteraciones más frecuentes se producen a nivel tiroideo, con el desarrollo tanto de hiper como de hipotiroidismo. Otros procesos como la hepatitis autoinmune, la diabetes mellitus, o la enfermedad de Addison son extremadamente infrecuentes. Con respecto a la hepatitis autoinmune, el sexo femenino y la existencia de una susceptibilidad genética (HLA) parecen predisponer a su desarrollo. El tratamiento inmunosupresor es bien tolerado y se muestra eficaz en el control de la enfermedad.

Bibliografía.

1.- Latent autoimmune hepatitis triggered during interferon therapy in patients with chronic hepatitis C. Garcia-Buey L, Garcia-Monzón C, Rodriguez S, et al. Gastroenterology. 1995;108:1770-7.

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