Última actualización 29 de Noviembre de 2006.


 

CASOS CLÍNICOS

Disnea e hipertransaminasemia en un varón de edad avanzada

Descripción

Paciente de 68 años, con antecedentes personales de enfermedad pulmonar obstructiva crónica y de miocardiopatía dilatada idiopática con disnea habitual a moderados esfuerzos. Ingresa por un cuadro de disnea progresiva hasta hacerse de reposo de una semana de evolución con ortopnea.

A la exploración física destacaba una paciente normotenso, taquicárdico, taquipneico, con crepitantes en campos medios e inferiores, ritmo de galope, ingurgitación yugular, reflujo hepatoyugular y hepatomegalia de 3 cm discretamente dolorosa. Los análisis demostraron una notable hipertransaminasemia (AST 1586 U/L, ALT 2146 UI/L), sin alteraciones en los enzimas de colestasis (fosfatasa alcalina 155 UI/L, GGT 39 UI/L), bilirrubina 1.3 mg/dL, y un acentuado descenso de la tasa de protrombina: 32%. La serologías víricas (virus hepatotropos) fueron negativas. La radiografía de torax mostró signos de insuficiencia cardiaca biventricular y en la ecografía abdominal se observó un hígado de tamaño normal, con marcada dilatación de las venas suprahepáticas.

Se orientó el cuadro como insuficiencia cardiaca biventricular en un paciente con cardiopatía estructural conocida, con una cuadro de citolisis hepática de origen cardiaco (secundaria al daño isquémico por bajo gasto y al fallo derecho). Se inicio tratamiento diurético y digoxina experimentando una buena respuesta clínica y analítica que permitió su alta hospitalaria. Tres semanas más tarde el paciente presentaba un perfil hepático estrictamente normal.

La insuficiencia cardiaca puede generar necrosis hepática por dos mecanismos: por congestión pasiva en casos de insuficiencia cardiaca derecha y por daño isquémico en relación con hipoperfusión en casos de shock cardiogénico. En el primer caso, la citolisis suele ser menos marcada pudiendo existir una mayor alteración de los enzimas de colestasis e ictericia. Las hepatitis isquémicas (hígado de shock) se suelen manifestar como una elevación asintomática de los enzimas hepáticos, aunque el cuadro puede asemejarse al de una hepatitis aguda viral. En la mayor parte de los casos el daño isquémico es de escasa relevancia clínica y autolimitado. Por otra parte, episodios recurrentes de fallo cardiaco congestivo pueden conducir a una cirrosis cardiaca1.

Referencias:

1. The liver in heart failure. Giallourakis CC, Rosenberg PM, Friedman LS. Clin Liver Dis 2002;6:947-967.

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